domingo, 9 junio 2024
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Juan Eduardo Oda: «Boric es solo un niño malcriado»

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Entrevistamos al escritor e ingeniero Juan Eduardo Oda, quién nos explica las raíces del malestar chileno contemporáneo, a dos años del Gobierno de Boric.

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Por Alejandro Herrera Núñez.

El segundo año de gobierno de Boric viene saliéndole caro a los chilenos. La economía se ha desplomado, el crimen se multiplica y son muchos los chilenos que se empiezan a ir de su país. Entrevistamos al escritor e ingeniero Juan Eduardo Oda, quién nos explica las raíces del malestar chileno contemporáneo.

Los números no tienen sentimientos pero tampoco mienten

De acuerdo con la información preliminar de las Cuentas Nacionales, durante el año 2023, el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un alza de 0,2% del PIB. Por otro lado el consumo de los hogares se observó una caída de 5,2%. El mismo diario El País de España, que es de izquierda global, se hizo eco del Informe de Cuentas Nacionales de 2023, publicado por el Banco Central de Chile. Esto no es un resultado patético sino una catástrofe en un país que hasta hace unos años era referente de estabilidad y desarrollo, un país que llegó a crecer hasta en dos dígitos anuales. Esta historia podría empezar por “érase una vez un país llamado Chile, dónde había trabajo, seguridad y su gente creía en un futuro compartido. Un país modelo, envidia de sus vecinos que a la vez buscaban imitar su camino”. Sin embargo ¿en qué momento se fue a la cresta todo? Como si fuese una novela de Mario Vargas Llosa, una novela económica, el problema podría plantearse así: “Desde la puerta de un local cerrado con un letrero que reza ‘se alquila’, Santiago mira el Barrio Meiggs sin amor: toldos azules, vendedores ambulantes, coches descoloridos. En una esquina un grupo discute quien se quedará con un metro cuadrado para instalar otro toldo. Y al fondo, negocios formales cerrados. El esqueleto de un aviso luminoso flota en el smock, el mediodía gris. Santiago se echa andar entre ese termitero humano rumbo al paseo Ahumada y Providencia, la misma imagen. El acento chileno se mezcla con los aromas caribeños. ¿En qué momento se había jodido Chile? Piensa Santiago. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia Providencia, con los pelos desabridos y secos, como la hierba de una playa en enero. Santiago era como Chile, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál? En La Tercera se informa de otro asesinato, otro secuestro. Ajustes de cuentas contra una narco tiktoker, carabineros emboscados y asesinados en la patrulla, basura quemada en Meiggs. Santiago solo quiere un piscola, eso o una pistola para protegerse. Eso y un lugar para la esperanza, pero las calles están tomadas. ¿Hasta cuándo? Se pregunta Santiago que todavía no quiere rendirse y acabar como lavaplatos o taxista en Madrid o en Manhattan. El día le pesa. Veintiséis años, los ojos verdes y la nostalgia de un pasado mejor, hace mucho, hace poco”.

¿En qué momento se jodió Chile?

Sin apresurarme mucho podría concluir que la enfermedad de Chile es su política. Desde Lima hago una videollamada a Juan Eduardo Oda para que me aclare qué rayos sucede en Chile. Porque si eso le pasa a la rama verde, ¿qué nos pasará a las ramas secas?

«Acá creo hubo una locura colectiva» me dice Juan Eduardo respecto a los dos procesos constituyentes que tuvieron en dos años, «el chileno votó en masa a la izquierda y luego a la derecha. Y esto porque el desencanto del chileno promedio es hacia a la clase política. Se pudrió todo porque se dejó de votar por gente preparada y en su lugar se tuvo a gente muy limitada en lo intelectual, pero que generaba alguna empatía. Gente que de la noche a la mañana empezaron a ganar veinte veces más al sueldo del chileno promedio».

Cuando le pregunto por el famoso Estallido Social de 2019, me responde: «No me gusta llamarlo Estallido Social, porque no fue social. Por otro lado Chile venía de bajar la pobreza como nadie en Latinoamérica. Lo que ocurrió fue una concertación de grupos que quemaron los metros de manera sincronizada».

¿Y el Chile país modelo?

«Se perdió. Primero se perdió en la batalla cultural, por lo que la gente no vio el crecimiento. Antes de 2019 a la gente le iba bien, pero se metió un discurso separatista, de lucha de clases, en lugar de señalar que hay cosas a mejorar. Esa fue una falla de los políticos que no supieron vender lo bueno de Chile. Lo otro fue convencer a la gente diciéndoles que no podíamos tener una constitución de los militares, cuando esa misma constitución fue reformada por Ricardo Lagos, un socialista en democracia. Después atacaron la educación, porque para la izquierda lo importante es igualar en tanto fenómeno ideológico. Entretanto el concepto de élite competente ha sido demonizado. Palabras como élite o lucro se demonizaron. Si hasta esta revolución pingüina pidió fin al lucro, cuando el lucro es beneficio, ganancia, motor para que crezca el país. Ahí también ganaron la batalla cultural. Resultado, ya no existe ese país que crecía 10% anual. Todo el mundo ahora quisiera volver al Chile que se denostaba. Y todo porque el objetivo de la izquierda era político, porque para esta el Estado es el botín mayor. Luchando contra la élite se volvieron la élite y son estos políticos los que se ponen los salarios. Y no es un caso aislado. La izquierda tiene su foro de Sao Paolo, Puebla. Dividir les da rédito. De lucha de clases nos hicieron pasar a otras luchas como el feminismo o cambiar la forma de comunicarnos. Y esto porque tomaron la bandera de las minorías sin importarles poner en peligro la soberanía nacional. Además la defensa de la izquierda respecto a la mujer dista de ser históricamente coherente. Cuando Mistral ganó el Premio Nobel en 1945, las mujeres no podían votar en Chile, y en contra del voto femenino estaba la izquierda, porque para ellos el voto femenino era peligroso, por estar entonces las mujeres más asociadas a la Iglesia. Ellos han tomado en su discurso a las minorías, cuando históricamente ellos mismos han sido durísimos con esas minorías, en especial con los homosexuales. El mismo Allende escribió en una ocasión sobre eugenesia y cómo curar la homosexualidad, por ejemplo. Y sin embargo esa misma izquierda ha propiciado una guerra cultural que han logrado ganar».

¿Y Boric?

Boric, el presidente estudiante

«No tiene preparación. Viene de una universidad politizada y antes salió de un colegio bilingüe, pero que si lo escuchas hablando inglés, te sorprende lo pésimo que lo habla. Fue también dos veces desaprobado en la carrera, acusado de hurto en un supermercado. Su experiencia en generación de riqueza es nula y en cuanto a nivel de valores no tiene principios. ¿Usted lo contrataría? Hace tiempo que deje de tomarme en serio a Boric. Es solo un niño malcriado. Creo que no se estudia mucho como para llegar a ser presidente. También creo que fue un castigo político a la Concertación, y que curiosamente cogobierna con Boric ahora. Es decir cambiaron para no cambiar. Y esto por culpa de una concertación que no supo vender su storytelling. Además para cada declaración de Boric hay un twitt suyo que lo contradice. Ahora se modera, pero afortunadamente Chile se dio cuenta muy pronto. Su maldición es que cuánto más se modera, más se aleja de sus votantes. Es un tema complejo en Boric, porque no hay coherencia. Maduro será dictador, pero tiene más coherencia que él. Yo me pregunto ¿dónde está el 60% que lo votó? Y claro, Boric, Vallejo y los demás han tenido que domar el discurso con el que llegaron al poder. El problema con esa moderación, es que el que está en el lado contrario no te va seguir y la gente que te llevó al poder se va sentir traicionada. Para la gente que trabaja con Boric debe ser difícil explicar sus declaraciones ya que confunde palabras. Las dice cuando no las debe decir, generando un profundo sentimiento de vergüenza no solo para sus votantes sino para todos los chilenos».

Boric & Cía

«Por ejemplo, Giorgio Jackson, desapareció, ya no está en Chile, entiendo se fue a estudiar afuera. El nivel intelectual que tenemos en el gobierno es muy bajo. Y es que la izquierda que nos gobierna se ha dedicado a vivir de la política en base a crear conflictos, pero no han generado riqueza en base a sus trabajos, ni la Vallejo, ni Jackson, ni Boric. Llegaron al poder con declaraciones como que tenían una moral superior al resto de la gente. Su discurso era “somos la nueva generación y la pureza”. No sé puede llegar al poder solo apelando a la pureza de tu generación. Pero ellos viven en una burbuja. El suyo es un discurso que no está en sintonía con la mayoría de los chilenos, porque no comulga con la realidad. Este es un gobierno que fracasó, y sin embargo se sigue invirtiendo en Chile, porque este es un país con futuro a largo plazo. Claro, un futuro sin Boric»

El futuro de Chile

«A mí lo que me preocupa es que la pobreza baje. Que haya movilidad social. El objetivo debe ser la lucha contra la pobreza, no la igualdad. Hay algo rescatable del gobierno de Boric, su fracaso atajó el problema de izquierda a largo plazo. El tratamiento de shock por cuatro años que significa el gobierno de Boric para Chile, deja claro una cosa al chileno: que el populismo sale caro. Sin embargo hay que reconocerle a la izquierda su capacidad de generar un relato, mucho mejor que la derecha, la cual se focaliza en el dato puro, y eso es lo peor, porque no tocas fibras sensibles. Es ahí donde son especialistas la izquierda, manejando el relato para que las heridas del pasado no cierren, y además de sucesos habidos hace medio siglo. Porque la izquierda necesita tener desenterrados a sus próceres, por lo que no permiten dar vuelta a la página. Viven de intoxicar la memoria. Y ese es un discurso que no está en sintonía con la mayoría de los chilenos. Yo como chileno quiero que mi país vuelva a ser próspero, que genere envidia, pero ya llevamos una década perdida. Mientras el mundo crece, Chile crece cero. Debemos empezar por ganar la educación para prevenir este mercado electoral del conflicto».

Mientras tanto los toldos azules continúan en Meiggs, la criminalidad avanza por todo el territorio y no dejan de irse chilenos a otro país. Aún faltan dos años de angustia para que Chile vuelva a decidir un mejor destino. Latinoamérica entera les desea un mejor futuro y vuelvan a ser lo que hace poco eran: el país modelo. Un país que produjo entre otras cosas mejores escritores que Neruda o Mistral. Y me refiero a Roberto Bolaño.

«Gente como Bolaño debería vivir mil años».

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Hans Alejandro Herrera
Hans Alejandro Herrera
Consultor editorial y periodista cultural, enfocado a autoras latinoamericanas, Chesterton y Bolaño. Colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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