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viernes, 11 septiembre 2026

Dormir con luz podría afectar la estructura y el funcionamiento del corazón

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Por Alonso Rosales

La exposición a la luz durante las horas destinadas al sueño nocturno podría estar relacionada con cambios sutiles, pero medibles, en la estructura y el funcionamiento del corazón, según una investigación publicada en European Heart Journal. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre la importancia de dormir en ambientes suficientemente oscuros y abre una nueva línea de investigación sobre la relación entre los ritmos circadianos y la salud cardiovascular.

El estudio analizó información de 11,071 participantes del UK Biobank, una extensa base de datos que reúne información médica y de estilo de vida. Los participantes utilizaron durante siete días un dispositivo colocado en la muñeca capaz de registrar, entre otros parámetros, la exposición a la luz y el movimiento. Posteriormente, los investigadores analizaron imágenes obtenidas mediante resonancia magnética cardíaca.

Ninguno de los participantes presentaba enfermedad cardiovascular al comienzo de la investigación. Los científicos compararon a quienes tenían una exposición nocturna mínima a la luz con aquellos que permanecían expuestos a niveles de al menos 3 lux, una intensidad que puede corresponder incluso a una habitación considerada muy oscura.

Cambios pequeños, pero potencialmente relevantes

Después de considerar diferentes factores demográficos, ambientales, de estilo de vida y de salud, los investigadores encontraron una asociación entre una mayor exposición a la luz durante el sueño y determinadas modificaciones cardíacas.

En el grupo con mayor exposición nocturna, el ventrículo izquierdo, una de las principales cavidades encargadas de bombear sangre al organismo, presentó en promedio un tamaño 2.4 % mayor. Asimismo, la pared cardíaca fue aproximadamente 1.5 % más gruesa, mientras que la capacidad de contracción del corazón se redujo alrededor de 1.9 % en comparación con las personas que dormían en ambientes más oscuros.

Aunque las diferencias porcentuales pueden parecer pequeñas, los investigadores señalan que este tipo de modificaciones estructurales y funcionales han sido relacionadas en investigaciones anteriores con un mayor riesgo cardiovascular.

El estudio no demuestra, sin embargo, que la luz nocturna sea por sí sola la causa directa de esos cambios. Al tratarse de una investigación observacional, sus resultados muestran una asociación, por lo que serán necesarios nuevos estudios para determinar con mayor precisión los mecanismos biológicos involucrados y establecer una relación causal.

La luz y el reloj biológico

Una posible explicación está relacionada con el ritmo circadiano, el sistema interno que regula ciclos de aproximadamente 24 horas y coordina funciones como el sueño, la temperatura corporal, la secreción hormonal y la actividad cardiovascular.

La luz constituye una de las principales señales ambientales utilizadas por el organismo para sincronizar ese reloj biológico. Cuando existe iluminación durante la noche, incluso mientras los ojos permanecen cerrados, determinadas células especializadas de la retina pueden detectar la presencia de luz y enviar señales al cerebro.

Este fenómeno puede interferir con procesos fisiológicos asociados al descanso nocturno, entre ellos la regulación de la melatonina y otros mecanismos relacionados con el sueño y la actividad cardiovascular.

Entre las fuentes de iluminación consideradas por los investigadores pueden encontrarse la luz exterior que penetra por las ventanas, los relojes digitales, pequeños indicadores LED y otros dispositivos electrónicos presentes en los dormitorios.

La oscuridad como parte de la higiene del sueño

Los resultados se suman a investigaciones anteriores que habían encontrado asociaciones entre la exposición a luz durante el sueño y un mayor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, infarto y accidente cerebrovascular.

Por ello, los investigadores plantean que la oscuridad nocturna debería recibir mayor atención como componente de la salud cardiovascular, de manera similar a otros factores ambientales y conductuales que influyen sobre el corazón.

Esto no significa que cualquier pequeña fuente de luz vaya a provocar una enfermedad cardíaca. El riesgo cardiovascular depende de numerosos factores, entre ellos la edad, genética, presión arterial, alimentación, actividad física, tabaquismo, diabetes, colesterol, estrés y calidad general del sueño.

No obstante, reducir la iluminación innecesaria durante la noche constituye una medida sencilla que puede contribuir a mejorar las condiciones del descanso.

Recomendaciones prácticas

Los especialistas sugieren mantener el dormitorio lo más oscuro posible durante las horas de sueño. Para ello, pueden utilizarse cortinas que bloqueen la iluminación exterior, apagar luces innecesarias y cubrir o retirar dispositivos que emitan luz durante la noche.

También puede ser conveniente evitar que teléfonos, relojes digitales, televisores u otros aparatos permanezcan con indicadores luminosos dirigidos hacia la cama.

En caso de necesitar una luz nocturna, especialmente por razones de seguridad, puede optarse por una iluminación tenue y colocada de manera que interfiera lo menos posible con el ambiente destinado al descanso.

La investigación refuerza así una idea cada vez más estudiada por la medicina del sueño: dormir no consiste únicamente en cerrar los ojos, sino también en proporcionar al organismo las condiciones ambientales adecuadas para reconocer que ha llegado la noche.

Los científicos consideran que será necesario continuar investigando para determinar qué niveles, colores y duración de exposición a la luz representan mayor riesgo y si reducir sistemáticamente esa exposición puede traducirse en una disminución de enfermedades cardiovasculares.

Fuentes consultadas

  • European Heart Journal, investigación sobre exposición a la luz durante el sueño nocturno y estructura y función cardíaca, 2026.
  • UK Biobank, base de datos utilizada para el análisis de 11,071 participantes.
  • NBC News, Barbara Mantel, información sobre el estudio y declaraciones del investigador Dr. Lu Qi, de la Universidad de Tulane.
  • Northwestern University Feinberg School of Medicine, declaraciones de Kristen Knutson, especialista en medicina del sueño.
  • Editorial publicado junto al estudio por Thomas Münzel y colaboradores, sobre la importancia de la oscuridad para la salud cardiovascular.

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