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domingo, 11 octubre 2026

Donald Trump cae a mínimos de popularidad: la economía y el descontento ciudadano amenazan a los republicanos

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Por Alonso Rosales

Una nueva encuesta de Pew Research Center sitúa la aprobación presidencial en apenas el 30%, mientras Reuters/Ipsos registra un 32%. El aumento del costo de vida, las críticas a la política económica y el retroceso entre los votantes hispanos dibujan un escenario complicado para el Partido Republicano antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

Una aprobación presidencial bajo presión

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta uno de los momentos más difíciles de su segundo mandato. Las últimas encuestas publicadas en octubre reflejan un deterioro de su imagen pública y un creciente descontento entre sectores del electorado que serán decisivos en las elecciones legislativas de noviembre.

El estudio del Pew Research Center, difundido el 8 de octubre de 2026, indica que solamente el 30% de los estadounidenses aprueba la gestión presidencial, frente a un 68% que la desaprueba. La medición se basa en entrevistas realizadas entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre.

Por su parte, una encuesta nacional de Reuters/Ipsos, realizada entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre a 4,506 adultos, situó la aprobación de Trump en el 32%, el mismo nivel mínimo registrado en la medición anterior de esa firma. Aunque los porcentajes varían según la metodología y las fechas del trabajo de campo, ambos estudios coinciden en señalar una debilidad política significativa.

La diferencia entre las cifras no invalida la tendencia. Por el contrario, dos mediciones independientes muestran que el mandatario tiene dificultades para convencer a una mayoría de la población de que sus políticas responden a las principales preocupaciones del país.

La economía se convierte en el principal problema

El costo de la vida constituye uno de los factores centrales del desgaste presidencial. Para millones de familias estadounidenses, la discusión política no se limita a los discursos de la Casa Blanca, sino que se refleja en el precio de los alimentos, la gasolina, la vivienda, los servicios y otros gastos cotidianos.

Una encuesta publicada el 11 de octubre por Financial Times, elaborada junto con Focaldata, encontró que apenas el 25% de los votantes registrados aprueba la gestión de Trump en materia de empleo y economía. La valoración de sus políticas contra la inflación es todavía menor: aproximadamente el 20%.

El mismo sondeo señala que el 66% de los encuestados considera que la economía avanza en la dirección equivocada. El informe también recoge preocupación por el débil crecimiento del empleo: Estados Unidos agregó solamente 29,000 puestos de trabajo en septiembre, una cifra inferior a las expectativas de los economistas.

Estos resultados representan un problema para un presidente que hizo de la prosperidad económica una de sus principales promesas políticas.

Trump puede defender sus decisiones y atribuir las dificultades a factores externos, pero la percepción ciudadana tiene consecuencias electorales. Cuando los hogares sienten que sus ingresos pierden capacidad de compra, los mensajes sobre crecimiento, inversiones o fortaleza nacional pueden resultar insuficientes.

Los aranceles, otra fuente de descontento

La política comercial también genera controversia. Trump ha defendido los aranceles como instrumentos para proteger la industria estadounidense, presionar a otros gobiernos y estimular la producción nacional.

Sin embargo, una información publicada por Associated Press el 11 de octubre señala que más del 64% de los estadounidenses consultados considera que el presidente se ha excedido con sus últimos aranceles, frente al 58% registrado en enero.

El debate gira alrededor de quién termina pagando el costo de esas medidas. Aunque la Casa Blanca sostiene que los impuestos a las importaciones pueden favorecer a los fabricantes estadounidenses, los críticos advierten que también pueden encarecer los productos extranjeros y los insumos utilizados por las empresas nacionales.

Para los consumidores, el resultado puede traducirse en precios más elevados. Para las compañías, especialmente aquellas que dependen de componentes importados, puede significar mayores costos y dificultades para mantener sus márgenes.

La controversia coloca a Trump ante una contradicción política: una estrategia presentada como defensa de los trabajadores puede perder respaldo si una parte importante de la población percibe que termina afectando su bolsillo.

El voto hispano se aleja de Trump

Uno de los datos más relevantes de la encuesta Reuters/Ipsos es la caída del respaldo entre los votantes hispanos.

Según el sondeo, únicamente el 24% de los hispanos aprueba la gestión presidencial, el nivel más bajo registrado para Trump durante sus dos mandatos. El dato resulta especialmente significativo porque este sector contribuyó a ampliar la base electoral republicana en las elecciones presidenciales de 2024.

De cara a las legislativas, el 52% de los votantes hispanos consultados manifestó su intención de apoyar a candidatos demócratas, frente al 26% que se inclinó por los republicanos.

Este cambio no significa que todos los electores hispanos compartan las mismas prioridades o que el resultado electoral esté decidido. Sin embargo, constituye una señal de advertencia para el Partido Republicano.

Las preocupaciones económicas pueden cruzarse con otros asuntos sensibles para estas comunidades, entre ellos la inmigración, la estabilidad familiar y las oportunidades laborales. Si los republicanos no consiguen recuperar la confianza de una parte de este electorado, podrían enfrentar dificultades adicionales en distritos competitivos.

Los independientes pueden inclinar la balanza

La encuesta de Reuters/Ipsos también identifica una ventaja demócrata entre los votantes independientes registrados: el 37% expresó su preferencia por los demócratas, frente al 21% que respaldó a los republicanos. Un 28% todavía permanecía indecisos

Este segmento es importante porque puede modificar el equilibrio en elecciones reñidas. A diferencia de los votantes fuertemente identificados con uno de los partidos, los independientes pueden dar mayor peso a la situación económica, la confianza en los candidatos y la evaluación de los resultados gubernamentales.

El desafío republicano consiste en evitar que el descontento con el presidente se convierta en un voto de castigo contra sus representantes en el Congreso.

Los demócratas, por su parte, tienen una oportunidad para capitalizar la insatisfacción, pero necesitan convencer a los electores de que cuentan con propuestas creíbles para afrontar la inflación, el empleo y el costo de la vivienda.

Las elecciones de noviembre, una prueba para la Casa Blanca

Las elecciones legislativas del 3 de noviembre serán una prueba política importante para Trump. En ellas se decidirá el control de ambas cámaras del Congreso, un factor determinante para la capacidad del presidente de impulsar su agenda durante los dos últimos años de su mandato.

Las encuestas citadas por Reuters muestran que, entre los votantes registrados, los demócratas aventajan a los republicanos por 44% frente a 37% en la preferencia electoral general. Esa diferencia constituye una señal desfavorable para el oficialismo, aunque no permite anticipar por sí sola los resultados de cada distrito ni garantiza una mayoría demócrata.

El resultado dependerá de la participación electoral, la distribución geográfica del voto y la capacidad de cada partido para movilizar a sus simpatizantes. La aprobación presidencial influye en ese escenario, pero no sustituye el análisis de las contiendas individuales.

Un desgaste que Trump necesita revertir

Las últimas mediciones revelan una dificultad que va más allá de una cifra aislada: Trump enfrenta un problema de confianza relacionado con la economía y con la percepción de que sus políticas están mejorando la vida de los ciudadanos.

Su base electoral continúa siendo importante, pero los datos sugieren que el apoyo no es inamovible. El retroceso entre los hispanos, las dudas de los independientes y la desaprobación de su gestión económica pueden convertirse en factores decisivos para los republicanos.

Trump todavía dispone de herramientas políticas para defender su programa y tratar de recuperar terreno. Sin embargo, los discursos y las confrontaciones partidistas difícilmente bastarán si los electores siguen preocupados por los precios y el empleo.

La conclusión es clara: las encuestas no anuncian por anticipado una derrota republicana, pero sí muestran un escenario de vulnerabilidad. En noviembre, los estadounidenses tendrán la oportunidad de expresar en las urnas si respaldan el rumbo de la Casa Blanca o prefieren imponerle límites mediante el Congreso.

Fuentes consultadas

  1. Pew Research Center, 8 de octubre de 2026. Trump’s Approval Rating Drops as Fewer Americans Are Confident in His Handling of the Economy, Other Issues. Leer estudio.
  2. Reuters/Ipsos, 5 de octubre de 2026. Trump approval at record low; Hispanic voters sour on Republicans, Reuters/Ipsos poll finds. Leer información.
  3. Financial Times/Focaldata, 11 de octubre de 2026. Trump is failing to arrest decline in popularity, FT poll shows. Leer información.
  4. Associated Press, 11 de octubre de 2026. Trump sticks with tariffs even as US voters

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