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sábado, 10 octubre 2026

Panamá declara estado de emergencia tras terremoto de magnitud 7,7: daños millonarios, patrimonio destruido y cientos de familias afectadas

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Por Alonso Rosales

Panamá enfrenta una de las emergencias sísmicas más importantes de los últimos años después de que un terremoto de magnitud 7,7 sacudiera el país el viernes 9 de octubre, dejando al menos 27 personas heridas, centenares de viviendas afectadas y graves daños en edificios públicos, centros educativos e inmuebles históricos. Ante la magnitud de la destrucción, el Gobierno del presidente José Raúl Mulino declaró el estado de emergencia nacional y anunció que destinará hasta 100 millones de dólares para atender las consecuencias del desastre.

La decisión, anunciada el sábado 10 de octubre tras una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, busca acelerar la respuesta institucional, movilizar recursos económicos y atender las necesidades más urgentes de las comunidades afectadas. La emergencia también plantea importantes desafíos en materia de reconstrucción, protección del patrimonio histórico y recuperación de las infraestructuras dañadas.

El ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, confirmó la declaración de emergencia, mientras que el titular de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, aseguró que el país dispone de los recursos necesarios para responder a las necesidades inmediatas.

Sin embargo, el desafío no se limita a reparar edificios y carreteras. Las autoridades deben garantizar la seguridad de las familias, restablecer la conectividad de las comunidades aisladas y determinar qué construcciones pueden rehabilitarse y cuáles representan un riesgo para sus ocupantes.

Evaluación de daños y emergencia educativa

Las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veraguas figuran entre las zonas más afectadas por el sismo, debido a su proximidad al epicentro.

De acuerdo con las evaluaciones oficiales citadas por France 24, las autoridades habían inspeccionado 426 viviendas en las que residen aproximadamente 2.130 personas. Los daños van desde afectaciones menores hasta la destrucción total de inmuebles, por lo que el Gobierno contempla tanto la reparación de las casas como la construcción de nuevas viviendas para las familias que perdieron sus hogares.

El sistema educativo también sufrió consecuencias importantes. Unos 419 centros escolares resultaron afectados, lo que obligó al Ministerio de Educación a evaluar las condiciones de seguridad de las instalaciones antes de decidir dónde podrían reanudarse las clases.

La prioridad consiste en impedir que estudiantes, docentes y personal administrativo regresen a edificios que todavía no hayan sido inspeccionados adecuadamente. Las grietas estructurales, el desprendimiento de materiales y los posibles daños en columnas y techos requieren evaluaciones técnicas antes de autorizar el uso de las instalaciones.

La emergencia, por tanto, pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado y la coordinación entre las autoridades nacionales, los gobiernos locales y los organismos especializados.

Más de cien réplicas mantienen la preocupación de la población

El terremoto se registró a las 12:56 del mediodía, hora local, del viernes 9 de octubre. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento alcanzó una magnitud de 7,7 y tuvo una profundidad aproximada de diez kilómetros, con epicentro cerca de la localidad costera de Tonosí, en el sur del país.

El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá reportó una magnitud de 7,5 y una profundidad de cuatro kilómetros, con una localización del epicentro que difiere de la estimación estadounidense. Estas variaciones pueden responder a diferencias entre los sistemas de medición y los cálculos iniciales, por lo que las autoridades científicas continúan siendo una referencia esencial para establecer las características definitivas del fenómeno.

Además del movimiento principal, se registraron decenas de réplicas, algunas de magnitudes considerables, entre ellas 5,8, 5,5 y 5,2. Durante la noche, más de un centenar de movimientos posteriores mantuvieron en alerta a la población.

El temor a nuevos desprendimientos y colapsos llevó a numerosas personas a pasar la noche en parques, calles y otros espacios abiertos. Para quienes viven en viviendas dañadas, regresar a sus hogares sin una evaluación estructural representa un riesgo que no debe subestimarse.

Aunque las réplicas no significan necesariamente que ocurrirá otro terremoto de gran magnitud, sí pueden agravar los daños en estructuras debilitadas por el primer movimiento.

Tonosí, parcialmente aislado por los daños en las carreteras

La infraestructura vial constituye otro de los principales obstáculos para la atención de la emergencia. Tonosí quedó incomunicado por tierra, lo que dificultó el acceso de los equipos de respuesta y el traslado de suministros.

Las autoridades lograron llegar a la localidad por vía aérea, mientras el Ministerio de Obras Públicas, encabezado por José Luis Andrade, inició labores para rehabilitar los caminos afectados, incluida la carretera que conecta con Tonosí.

El objetivo inicial es permitir el tránsito de vehículos livianos, aunque la recuperación completa de las rutas dependerá de las evaluaciones técnicas y de la estabilidad de los tramos dañados.

La conectividad resulta fundamental para transportar alimentos, medicamentos, agua potable y materiales de construcción, además de facilitar la evacuación de personas que necesiten atención médica.

En una emergencia de esta naturaleza, una carretera destruida no representa únicamente un problema de transporte: también puede retrasar el rescate de personas, dificultar la distribución de ayuda y aumentar la vulnerabilidad de comunidades rurales.

El patrimonio histórico también sufrió las consecuencias

Uno de los daños más sensibles se produjo en La Villa de Los Santos, localidad fundada en 1569 y considerada un lugar emblemático de la identidad histórica panameña.

La población tiene un significado especial porque allí se sitúa el Primer Grito de Independencia de España, el 10 de noviembre de 1821. Por esa razón, los daños ocasionados por el terremoto no afectan solamente a los edificios, sino también a espacios que forman parte de la memoria colectiva del país.

La iglesia de San Atanasio sufrió graves afectaciones. Las grietas se extendieron por sus paredes y una parte de la torre del campanario colapsó sobre la calle, por lo que el acceso al templo quedó restringido.

El historiador y vecino Manuel Moreno Arosemena expresó a la agencia EFE la tristeza que provocó la destrucción de una edificación con profundo significado religioso, cultural y comunitario.

Las calles también mostraron viviendas con paredes agrietadas, techos derrumbados y fachadas parcialmente destruidas. Alberto Lara, residente septuagenario de la localidad, describió la fuerza del movimiento y relató que su casa se vino abajo.

La destrucción de estos inmuebles abre un debate sobre cómo combinar la seguridad de los habitantes con la conservación del patrimonio. La reconstrucción no debería limitarse a levantar edificios nuevos: cuando sea técnicamente viable, será necesario documentar los daños, recuperar los elementos arquitectónicos originales y preservar la autenticidad histórica de las construcciones.

Al menos 13 iglesias resultaron dañadas en cinco provincias. Entre ellas figura la catedral de San Juan Bautista de Penonomé, donde una de sus dos torres colapsó mientras varios sacerdotes y el obispo Edgardo Cedeño mantenían una reunión.

La Conferencia Episcopal de Panamá expresó su solidaridad con la población afectada, mientras el obispo de Chitré, Rafael Valdivieso, llamó a mantener la calma.

El Canal de Panamá mantiene sus operaciones

Pese a la gravedad de los daños en distintas zonas del territorio, el Canal de Panamá continuaba operando con normalidad, según informó su autoridad administrativa.

La entidad señaló que su prioridad era garantizar la seguridad de los trabajadores, los buques y sus tripulaciones, al tiempo que equipos técnicos especializados inspeccionaban las instalaciones para detectar posibles afectaciones.

El Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió temporalmente sus operaciones después del primer terremoto, pero anunció su reapertura durante la tarde del viernes.

La continuidad de las operaciones del canal constituye un elemento importante para la economía panameña y para el comercio internacional. La vía interoceánica es una infraestructura estratégica que conecta rutas marítimas de distintas regiones y genera ingresos fundamentales para el Estado.

Por ello, las inspecciones técnicas deben determinar no solo si las operaciones pueden continuar, sino también si las instalaciones, los sistemas de navegación y las estructuras auxiliares mantienen las condiciones de seguridad necesarias.

La ausencia de una interrupción prolongada es una señal favorable, aunque no elimina la necesidad de mantener la vigilancia y realizar evaluaciones exhaustivas.

Estados Unidos ofrece asistencia y Panamá recibe solidaridad regional

La respuesta internacional comenzó a tomar forma mientras el Gobierno panameño evaluaba la magnitud de los daños.

El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la movilización de un equipo de respuesta ante desastres para colaborar con las autoridades panameñas en tareas de búsqueda y rescate, así como en evaluaciones aéreas y sobre el terreno.

Además, el Gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, prometió cinco millones de dólares para asistencia humanitaria.

El presidente José Raúl Mulino agradeció las expresiones de solidaridad recibidas desde distintos países y señaló que había mantenido conversaciones con los presidentes de Chile, Uruguay y Guatemala, entre otros dirigentes regionales.

La cooperación internacional puede contribuir a complementar los recursos nacionales, especialmente en áreas como la evaluación estructural, el suministro de equipos especializados y la atención de familias que perdieron sus viviendas.

No obstante, la eficacia de la asistencia dependerá de que los recursos se distribuyan de manera transparente, lleguen a las comunidades más afectadas y respondan a necesidades verificadas.

El reto de la reconstrucción y la prevención

La declaración del estado de emergencia permite a Panamá concentrar esfuerzos y recursos en la atención de los daños, pero la recuperación será un proceso que exigirá planificación, supervisión y coordinación institucional.

Los hasta 100 millones de dólares anunciados por el Gobierno deberán responder a prioridades concretas: vivienda, reparación de escuelas, rehabilitación de carreteras, inspección de edificios públicos y protección de infraestructuras esenciales.

También será importante identificar a las familias que necesitan alojamiento temporal y garantizar que la ayuda llegue a quienes perdieron sus hogares o carecen de medios para reparar los daños.

El terremoto vuelve a colocar en el centro del debate la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención, actualizar los protocolos de emergencia y verificar el cumplimiento de las normas de construcción sismorresistente. La preparación comunitaria y la información científica son igualmente importantes para reducir los riesgos ante futuros movimientos telúricos.

En el plano económico, el desastre puede generar gastos extraordinarios para el Estado y afectar las actividades comerciales de las localidades más perjudicadas. El impacto final dependerá de la magnitud de los daños estructurales, de la rapidez con que se restablezcan las comunicaciones y de la capacidad de las autoridades para ejecutar la reconstrucción.

Panamá dispone de una economía vinculada al comercio internacional y de instituciones con capacidad para movilizar recursos. Sin embargo, la emergencia demuestra que incluso un país con infraestructuras estratégicas puede quedar expuesto a las consecuencias de un fenómeno natural de gran intensidad.

La prioridad inmediata es proteger la vida, atender a los heridos y garantizar que las personas no regresen a edificios inseguros. Después vendrá una tarea igualmente compleja: reconstruir viviendas y espacios públicos, recuperar el patrimonio histórico y restablecer las condiciones de vida de las comunidades afectadas.

El terremoto sacudió el territorio panameño en cuestión de segundos, pero sus consecuencias pueden prolongarse durante meses. La manera en que el Gobierno gestione los recursos, coordine la asistencia y supervise la reconstrucción será determinante para convertir la emergencia en una oportunidad de fortalecer la prevención y la resiliencia nacional.

Fuentes:

  • France 24, Panamá declara el estado de emergencia ante los daños por el terremoto de magnitud 7,7, 10 de octubre de 2026.
  • Agencia EFE, información sobre los daños en La Villa de Los Santos y las reacciones de sus habitantes.
  • Associated Press (AP), cobertura de la emergencia sísmica y de la respuesta de las autoridades panameñas.
  • Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), datos preliminares del terremoto.
  • Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, información sobre la actividad sísmica.

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