spot_img
spot_img
jueves, 06 de mayo del 2021

Donal Trón y el voto del odio

El Colegio Electoral de Estados Unidos oficialmente ha votado este lunes para afirmar que Joe Biden es el nuevo presidente de esa nación; Donald Trump, mientras tanto, sigue en su lucha por deslegitimar el proceso electoral en esta elección que ha sido catalogada como histórica: Biden es el presidente más viejo de la historia, la vicepresidente, Kamala Harris, es la primera mujer VP y  la primera con raices negras e indias, entre otras cosas.

También, el hecho que 161 millones de personas salieran a votar, el mayor número en las votaciones en ese país, se ha interpretado como una victoria para Biden: nada más errado que eso. Trump sacó 5 millones más de votos que en 2016, lo cual indica que no fue un error que la gente votara por él, sino que era el rumbo que la mitad de los estadounidenses querían que el país tomara.

La gente ha votado en masa pero no por Joe Biden, más bien en contra de Donald Trump, pues el voto de odio ha sido más fuerte que las convicciones de tener a Biden como presidente. En 2016 Trump, al igual que Bukele, encendía a las masas con su retórica renovada pues Hillary era parte de la vieja escuela de políticos tradicionalistas. En esa elección, los estadounidenses no estaban preparados para aceptar que una mujer fuera su presidente y, aunque ganó el voto popular, el mapa del Colegio Electoral optó por Trump. En el 2020, Trump ha obtenido 5 millones de votos más que en 2016, lo cual refleja que el apoyo del voto duro, el voto de amor  por el presidente se mantiene a pesar de sus torpezas.

Para muchos demócratas, Joe Biden no era su primera opción pues no era el candidato que emocionaba a las masas como lo hace Trump o como lo hubiera hecho el demócrata Bernie Sanders. Entonces, la estrategia para derrotarlo fue demonizarlo cuando se le acusó de racista, divisionista, sexista, aislacionista y de manejar la pandemia a la ligera sin proponer una respuesta científica. A pesar de ello, los seguidores de Trump se mantuvieron firmes para apoyar a su líder y, según una encuesta de la CBS, no creen que las elecciones hayan sido sin fraude pues el 82% de los votantes por Trump dicen que Biden no es su presidente legítimo.

¿Qué quiere decir esto? Biden y su equipo tienen mucho por hacer. La sociedad estadounidense está fuertemente dividida política, racial y económicamente. El odio de clases ha crecido crudamente y se ha normalizado el miedo y el desprecio hacia los inmigrantes. La educación y la salud son dos delicadas áreas que están en marcada decadencia. ¿Unificar los Estados Unidos? Lo dudo. Los 74 millones de estadounidenses que votaron por Trump creen en la propuesta política nacionalista MAGA y se identifican con ella, sí o sí, pero hay que aprender a respetar y hasta tolerar al ganador.

La lección clave de estas elecciones en Estados Unidos es aprender a luchar por lo que uno quiere y no por lo que uno odia, es decir, ser más pro- y menos anti-. Hacer las cosas por amor y no por hacerle el daño al otro, votar por las propuestas de alguien y no simplemente porque se siente un desprecio incontrolable por x grupo o persona sin saber por qué. La política es sucia y los sucios de arriba seguirán siendo políticos mientras los de abajo se quedan revolcándose en la discordia.

Avatar
Nelson López Rojas
Columnista Contrapunto

Últimas columnas