viernes, 17 mayo 2024
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Dolarización, reservas internacionales y meses de importación (Segunda parte)

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"2001: el año del terremoto, de la dolarización de la economía y de la pérdida de las reservas internacionales": Ricardo Villeda.

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Por: Ricardo Villeda.

En la primera parte, se expuso que un país que no está dolarizado, puede utilizar la emisión monetaria (colones) para comprar divisas (dólares) y de esa manera incrementar el nivel de las reservas internacionales del banco central, las que puede utilizar, eventualmente, para enfrentar una restricción externa de carácter temporal.

En este contexto, resulta de suma importancia evaluar la capacidad que tienen dichas reservas para poder financiar las importaciones, es decir, que es necesario conocer durante cuántos meses pueden ser financiadas las importaciones, utilizando exclusivamente las reservas internacionales qué tiene el banco central. El criterio convencional que se ha establecido, es que el nivel adecuado de reservas internacionales es aquel que puede financiar tres meses de importaciones de bienes y servicios. Por ejemplo, si un país tiene importaciones anuales de mil doscientos millones de dólares, quiere decir que en promedio sus importaciones mensuales son de cien millones y por tanto su nivel adecuado de reservas internacionales debería de ser, como mínimo, trescientos millones de dólares, ya que con este monto el banco central podría financiar durante tres meses las importaciones. Es importante recalcar que, en este caso, el banco central puede disponer libremente de esos trescientos millones, ya que ejerce plenamente un derecho sobre dichas reservas. Si no se da esta situación, entonces las reservas dejan de ser de libre disponibilidad.

En 2001 el Banco Central de Reserva anunció la decisión de dolarizar plenamente la economía salvadoreña, con lo cual se eliminó la política monetaria y se inició un proceso de transformación de las reservas internacionales, con lo cual el banco central renunció a su utilización para atender situaciones críticas de la macroeconomía.

La dolarización fue posible mediante una operación de canje de los dólares que tenía el banco central, en calidad de reservas internacionales de libre disponibilidad, por los colones que tenían los diferentes agentes económicos, es decir, familias, empresas y gobierno. Con este acto el banco central se quedó sin reservas internacionales, ya que los dólares, que en algún momento sirvieron para atender, en última instancia, las necesidades de financiamiento de las importaciones, se empezaron a utilizar internamente para comprar carros, tortillas, repuestos, yuca frita y demás bienes y servicios demandados por los agentes económicos.

Pero cualquiera podría preguntarse: ¿si el banco central se deshizo de sus reservas internacionales en 2001, como es posible que aparezca en las estadísticas un dato de reservas internacionales? ¿de dónde surgen los dólares y demás activos que el banco central reporta en calidad de reservas internacionales?

La respuesta es que las reservas internacionales, consideradas en sentido estricto, no existen. Lo que las estadísticas reportan como reservas internacionales son en realidad activos externos del banco central que tienen una naturaleza diferente. Estos activos están financiados por las reservas de liquidez en dólares, que cada banco del sistema tiene en el banco central.

Es decir, hay una diferencia entre las reservas internacionales de una economía que tiene moneda propia, no dolarizada, y los activos externos del banco central de una economía con dolarización plena como la actual, a los que se les ha denominado incorrectamente “reservas internacionales”. En la primera, las reservas de liquidez (antes llamadas encaje legal) estaban constituidas en moneda nacional y, por tanto, no formaban parte de las reservas internacionales. En cambio, con la dolarización, las reservas de liquidez están constituidas en dólares, y por consiguiente forman parte de los activos externos del banco central registrados estadísticamente como “reservas internacionales”. 

Esto se refuerza con lo planteado por Salvador Arias en su trabajo “El Salvador: estrategia para el restablecimiento del colón y la introducción de un modelo alternativo al neoliberalismo”, en donde afirma que debido a la dolarización y la privatización de las reservas internacionales “el país no tiene liquidez para enfrentar los compromisos internacionales”, y que en el año 2010 el BCR tenía únicamente $68.5 millones líquidos después de resguardar las reservas de liquidez.

Por su parte en el documento del FMI que contiene la consulta del articulo IV de 2019 para El Salvador, afirman que “Las reservas son necesarias para responder a la demanda inesperada de liquidez en el sistema bancario y para servir como un amortiguador para el financiamiento del gobierno, y no para estabilizar el tipo de cambio”.

Tanto las reservas de liquidez como el encaje legal, se refieren a una disposición oficial que establece que los bancos están obligados a mantener una parte de sus depósitos en el banco central, el cual define el porcentaje. Por ejemplo, si un banco privado tiene depósitos por mil dólares y el banco central ha establecido una tasa de reservas de liquidez del diez por ciento, entonces el banco estará obligado a depositar cien dólares en el banco central, quedándole novecientos dólares para sus negocios. Si los depósitos disminuyen a setecientos cincuenta dólares entonces la reserva de liquidez disminuye a setenta y cinco dólares, afectando negativamente el nivel de las “reservas internacionales”.

Esto quiere decir, que en la actualidad las variaciones de los activos externos del BCR dependen fundamentalmente de las variaciones de las reservas de liquidez. En una economía dolarizada, la autonomía que tiene el banco central para el manejo discrecional de las reservas internacionales para financiar las importaciones es prácticamente nula. Aunque hay que señalar, que esta situación también obedece al diseño específico con que se hizo la dolarización en El Salvador.

En estas circunstancias, una preocupación de la política financiera del banco central es mantener un nivel de activos externos que sea igual o superior al nivel de reservas de liquidez, ya que esto refleja la capacidad para responder ante cualquier requerimiento contingencial de un banco privado, que podría solicitar sus reservas de liquidez ante una disminución en los depósitos de sus clientes. 

Por tanto, este es un indicador importante que contribuye a determinar el nivel adecuado de los activos externos del banco central (“reservas internacionales”) en esta economía dolarizada, y no el que mide los meses de importación que financian dichas reservas, el cual, como ya se dijo, es relevante solo en una economía no dolarizada.

Por último, hay que decir que estos temas, de índole estrictamente académico, tienen muchos matices que no se han abordado, pero se pueden tratar posteriormente. En todo caso, se puede continuar el dialogo a través de Twitter en @Ricardo57927167.

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Ricardo Villeda F.
Ricardo Villeda F.
Licenciado en economía graduado de la Universidad de El Salvador. Trayectoria de 30 años en Gerencia de Estudios Económicos del BCR y actual profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la UES. Colaborador de ContraPunto.

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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