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jueves, 06 de mayo del 2021

Dicen que cada cabro tiene su carácter

Acusado  de causar alboroto e interrumpir las clases en una escuela, el Pepe tuvo que aguantarse las ganas de andar por ahí­ y por allá.

Amarrado  a un tronco, pero con espacio suficiente para moverse en el patio, Pepe  resistió comiendo lo que encontraba a su paso por casi tres dí­as. Pepe gustaba incursionar a la escuela en busca de comida. Y a veces gustaba comer algunos cuadernos y material didáctico en la escuela. No tardaron en llegar las quejas por las insistentes incursiones de Pepe y la policí­a intervino.

Varios policí­as, que el lunes llegaron al centro escolar en una camioneta, participaron en una fácil operación para atraparlo. En sus incursiones no lastimó a ningún alumno, pero Pepe "llegaba en horas de clases a interrumpir a los niños,  les ensuciaba los uniformes, les comí­a los cuadernos", dijo una jefa policial a una televisora local.

La caí­da de Pepe no solo atrapó espacio en la televisión. También uno que otro diario y alguna radio reseñaron el hecho. Algún conocedor opinó también sobre la edad de Pepe. Y la etiqueta #FreePepe circuló con cierta sorna en redes sociales. Los responsables de Pepe acudieron con el reclamo a  la estación policial.

Obtuvieron la liberación,  no sin hacer antes el solemne compromiso de impedir que Pepe continúe sus correrí­as en el centro educativo. También reiteraron que es inofensivo, que lo mantendrán con mayor vigilancia para evitar que se fugue del corral, en un barrio de la ciudad nicaraguense de Estelí­.       

Una foto en un diario este jueves atestiguó la entrega a sus responsables del Pepe, el joven cabro que causaba revuelo en la escuela Oscar Arnulfo Romero, el Arzobispo Beato y  Mártir de El Salvador.

Ivan Castro
Ivan Castro
Columnista

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