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martes, 11 de mayo del 2021

Desapariciones forzadas en El Salvador

Este próximo treinta de agosto se conmemora el “Dí­a Internacional de las Ví­ctimas de Desapariciones Forzadas” por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas por medio de la resolución A/RES65/209 emitida el 29 de Diciembre del 2010 expresando su preocupación por el incremento de las desapariciones forzadas o involuntarias en diversas regiones del mundo, en especial en Latinoamérica; en el siglo pasado fueron atribuidas a violaciones de los “estados” por lo que es un Delito de Lesa Humanidad, en la actualidad se amplí­an las posibilidades, y en particular en El Salvador los denominados “desaparecidos” responden a una modalidad del crimen organizado y las pandillas como principales generadores de violencia sistemática generando un conflicto interno complejo que en mi opinión afectan incluso la seguridad nacional superando un problema de seguridad pública, ya que adquiere connotación de crimen organizado transnacional.

Una persona que es privada de libertad y desaparece no es con su voluntad, por lo que en principio se violan múltiples derechos humanos y fundamentales, ya que este tipo de delito es complejo, múltiple, acumulativo. Además es considerado como un abuso continuo, ya que se extiende a la familia que sufren el daño directo y que se encuentran a la espera de la suerte de su ser querido llegando a padecer problemas de ansiedad, depresión, insomnio, sí­ndrome de estrés postraumático, ya que se da en el presente como en el momento que se ejecutó hacia atrás.

Como una descripción de la situación en El Salvador del uno de enero del año 2011 al presente mes de agosto 2017 son más de 12,000 desaparecidos registrados ante la PNC, sin considerar los datos que se registran de denuncias ante la FGR y los avisos en el Instituto de Medicina Legal. Y que decir de sus familiares afectados fí­sica, psicológicamente y económicamente por que en muchos casos la persona desaparecida era el sostén económico de la familia hombre o mujer.

Las implicaciones del crimen organizado y las pandillas en este delito responden a que han encontrado una salida legal para no dejar la evidencia de los homicidios cometidos, enterrándolas, como la principal motivación, involucrando a varias personas para dificultar la individualización en casos de capturas. A nivel local en segundo lugar con altas posibilidades de actividades de sicariato por medio de grupos de exterminio. Pero no descarto también que existan otras motivaciones criminales transnacionales como: trata de personas, explotación sexual, tráfico de órganos, entre otras actividades altamente lucrativas.

En el marco de la conmemoración Internacional debo aprovechar para hacer un llamado nuevamente a la sensibilización, tomar conciencia, llamar la atención de los funcionarios del Estado Salvadoreño, a la opinión pública, respecto a señalar que existe un grave problema sin resolver, sin tratamiento oportuno y adecuado que atraviesa nuestro paí­s en el marco de la violencia y crimen que durante los meses de julio y agosto del presente año ha desarrollado su mayor ofensiva en los últimos dos años. No permitamos que se conviertan de desaparecidos a homicidios.

Ricardo Sosa
Ricardo Sosa
Máster en criminología , experto en seguridad pública, nacional y ciudadana. Columnista y analista de ContraPunto

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