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domingo, 09 de mayo del 2021

¿Defender el derecho a la vida?

En el mes de noviembre tuve la oportunidad de participar en el XIV Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (EFLAC) en la ciudad de Montevideo, Uruguay, en donde alrededor de 2,000 mujeres de todas las edades y nacionalidades de la región nos reunimos en este espacio para reflexionar, debatir, cuestionar, tejer redes, sueños, utopí­as y construir estrategias para avanzar en la defensa de nuestros derechos como mujeres desde la lucha feminista.

Entre las actividades que realizamos desde la Red de Jóvenes para la Incidencia Polí­tica (INCIDEJOVEN) y la Red Latinoamericana y Caribeña de Jóvenes por los Derechos Sexuales (RedLAC), organizaciones de las que hago parte, puedo destacar las relacionadas con las estrategias intergeneracionales frente a los fundamentalismos en América Latina y El Caribe; y un espacio creado entre mujeres jóvenes para hablar sobre el aborto. Estos dos temas me parecen particularmente interesantes, porque en la actualidad son temas recurrentes y comunes en nuestros paí­ses, a pesar de nuestros variados contextos. Las mujeres latinoamericanas compartimos experiencias similares en cuanto a la garantí­a o la violación a nuestros derechos humanos, especí­ficamente nuestros derechos sexuales y derechos reproductivos.

En los últimos años, ha ocurrido un incremento de grupos conservadores y fundamentalistas en la región que se han insertado dentro de los gobiernos o influyen para que los Estados realicen acciones que van en contra de los derechos humanos de las mujeres, sin respetar los compromisos asumidos por los mismos a nivel internacional en diferentes tratados y convenios internacionales y las leyes existentes a nivel nacional que amparanel ejercicio pleno de los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres. Además, existe un total irrespeto a la laicidad del Estado, lo cual es alarmante pues si no se defiende el Estado laico o se exige que se le respete,no es posible que se garanticen los derechos humanos de todas las personas.

Es preocupante que en varios paí­ses de América Latina y El Caribe se continúen violentando los derechos humanos de las mujeres. En los últimos dí­as, en El Salvador, Teodora ha sido condenada a 30 años de prisión por tener un aborto espontáneo y en Guatemala, además de oponerse al derecho humano de las mujeres a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) emite una sentencia para prohibir la distribución de un manual sobre derechos sexuales, evitando que nos informemos sobre algo tan natural como nuestra sexualidad.

Los grupos conservadores hablan de defender el derecho a la vida oponiéndose a los derechos de las mujeres, pero defender el derecho a la vida también pasa por garantizar que las mujeres, adolescentes y niñas cuenten con las condiciones necesarias para ejercicio pleno de sus derechos humanos. Defender el derecho a la vida también implica que las niñas y adolescentes no se conviertan en madres de manera forzada, y muchas veces como resultado de la violencia sexual que se ejerce en su contra; siendo los principales victimarios los hombres de su propio cí­rculo familiar. Defender el derecho a la vida también es evitar que las niñas y adolescentes mueran porque sus cuerpos no están preparados para llevar adelante un embarazo o por abortos practicados en la clandestinidad y en condiciones inseguras, porque los Estados no garantizan el acceso al aborto en condiciones seguras.

En la actualidad, El Salvador, Nicaragua y Honduras se encuentran entre los paí­ses a nivel mundial que mantienen una prohibición absoluta del aborto, pese a la realidad que se muestra ante nuestros ojos. Yo honestamente me pregunto: ¿qué nos está pasando? Pareciera que el mundo está patas arriba, pero más patas arriba están todas las cabezas de estos grupos anti derechos, que, en lugar de defender la vida, atentan contra ella. 

Karen Molina
Karen Molina
Columnista Contrapunto

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