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viernes, 07 de mayo del 2021

“Decidí­ esterilizarme a los 30 años y no me arrepiento”

La periodista inglesa Holly Brockwell generó una discusión sobre su "drástica" decisión. Sin embargo, ella ha dicho que no se arrepiente.

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Generó una discusión en un medio inglés por su decisión de ser esterilizada. Pero después de un año, Holly Brockwell, periodista inglesa de 31 años, no se arrepiente: ahora que pasó un poco de tiempo de la intervención, contó al periódico Independent sus emociones, y responde explí­citamente a las preguntas de cientos de usuarios que habí­an seguido su historia. “No ““afirmó- no me arrepiento. Sé que hice lo correcto. Y si todos los que están convencidos de que a cierto punto cambiaré de idea hicieran una apuesta, estoy segura que perderí­an su dinero”.

Brockwell obtuvo el derecho a ser esterilizada después de una batalla que duró cuatro años: no tení­a hijos, y estaba segura de que no los habrí­a querido tampoco. Querí­a decidir libremente sobre su propio cuerpo. Ha luchado contra las opiniones negativas de familiares, médicos y amigos, antes de lograr realizar su objetivo.

“Cuando me dijeron que un hospital estaba disponible para la operación salté de la alegrí­a. No podí­a dejar de sonreí­r”, comentó. “Puede parecer una cosa extraña por la cual arrepentirse, pero era una batalla que después de todo conducí­a desde tanto tiempo, la de poder tomar decisiones  sobre mi propio cuerpo y mi fertilidad. Saber que podrí­a dejar de tomar pí­ldoras y de preocuparme por el embarazo me hizo sentir en el séptimo cielo”.

La esterilización a la que se sometió la joven es la del cierre quirúrgico de los trompas de Falopio. Es un método seguro, simple y conveniente para impedir embarazos pero que permite a las mujeres seguir sintiendo placer sexual y mantener un equilibrio hormonal sin causar sí­ntomas de menopausia. Por ello la mayor parte de las mujeres que se han esterilizado con este método siguen teniendo ciclos menstruales normales.

“Sabí­a ““asegura Brockwell- que no querí­a hijos. No soportaba más tomar hormonas y los preservativos no me parecí­an suficientemente eficaces para dar paz a mi mente. La esteralización serí­a, en cambio, un procedimiento rápido que podrí­a hacer una diferencia real en mi vida. Parecí­a objetivamente la mejor opción”, concluye.

No obstante las crí­ticas e insultos de parte de numerosos usuarios, una vez que su historia fue publicada, la joven no se ha rendido nunca y ha seguido defendiendo su decisión. La pí­ldora anticonceptiva no parecí­a ser una opción para ella. Después de haber probado de diferentes tipos, la joven continuaba sufriendo los efectos colaterales como vómito, cambios de humor y depresión.  También existí­a la posibilidad de someter a su novio (que tampoco quiere tener hijos) a la vasectomí­a. Sin embargo, ella misma descartó la idea: “esta es mi batalla, no suya”, dijo.

“A medida que pasaba el tiempo era siempre más frustrada ““contó al medio- y me convencí­a más de que la esterilización era la mejor solución. Tení­a solo necesidad de un médico que me escuchara”.

Al final, el sistema sanitario inglés reconoció su petición. Una petición convencida, pensaba, que después de un año no le ha producido remordimientos. “Sí­, la esterilización es drástica; es una decisión grande, seria e irreversible. Pero también tener un hijo lo es. Y espero  que un dí­a cualquiera de las dos opciones puedan tener el mismo respeto”, escribió en su carta al Telegraph.

Ví­a: Huffington Post Italia.

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