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viernes, 07 de mayo del 2021

De pronto, Trump quiere a Yellen al frente de la FED

Los economistas coinciden en que el multimillonario plan de estí­mulo fiscal de Trump, mediante recorte de impuestos e inversión en infraestructura, solo podrí­a ser sustentado con un contexto de bajos tipos de interés que permitan un coste de financiación asequible y no dispare la ya abultada deuda del paí­s

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Meses después de señalar que Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal (FED), deberí­a estar "avergonzada de sí­ misma" por actuar de manera "polí­tica", el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó esta semana que podrí­a mantenerla al frente del banco central en 2018.

"Absolutamente, (Yellen) está entre los candidatos. Me gusta, me gusta su actitud, creo que ha hecho un buen trabajo", dijo Trump en una entrevista en el diario Wall Street Journal.

Yellen concluye su mandato al frente de la FED en febrero de 2018 y corresponde al presidente decidir quién estará al frente del todopoderoso banco central estadounidense los siguientes cinco años. 

El mandatario, que se ha definido a sí­ mismo como "el rey de la deuda", agregó que le "gustarí­a que los tipos de interés se mantengan bajos" y "ella ha sido históricamente una persona de bajos tipos de interés".

Durante su campaña electoral, Trump criticó duramente a Yellen acusándola de actuar de manera “polí­tica” para proteger los “intereses” del expresidente Obama y crear “una burbuja financiera”.  "Lo más probable es que (de ganar las elecciones) la reemplace", sostuvo el entonces candidato republicano a mediados de 2016.

En los primeros seis meses de Trump como presidente, la FED ha elevado los tipos de interés en dos ocasiones, aunque ha apuntado que el previsto ajuste monetario podrí­a frenarse ante la persistente baja inflación y la débil actividad económica en el inicio del año.

Por su lado, la actual presidenta de la FED, de 70 años y primera mujer en ocupar este puesto al mando de la Reserva Federal en sus más de cien años de historia,  ha evitado entrar en la polémica y se ha limitado a comentar que "las cuestiones polí­ticas no se discuten en las reuniones" del organismo y a recalcar que es "una firme creyente en la independencia de la FED".

De designar de nuevo a Yellen para el cargo, Trump mantendrí­a la costumbre de la Casa Blanca de optar por la continuidad al frente de la institución como un mensaje de estabilidad, algo que ocurrió en el caso de sus predecesores Paul Volcker, Alan Greenspan y Ben Bernanke.

Todos ellos fueron confirmados en el cargo pese al cambio de Gobierno y haber sido nominados originalmente por presidentes del partido polí­tico opuesto.

"Incluso un neófito en polí­tica monetaria como nuestro presidente está aprendiendo rápidamente que cualquier alternativa a Yellen probablemente impulsará una polí­tica menos cauta, más rápida y agresiva de ajuste monetario que podrí­a hacer peligrar su promesa de crecimiento económico y elevar los costes de sus planes potenciales de gasto", indicó Douglas Rediker, investigador del centro de estudios Brookings.

Los economistas coinciden en que el multimillonario plan de estí­mulo fiscal de Trump, mediante recorte de impuestos e inversión en infraestructura, solo podrí­a ser sustentado con un contexto de bajos tipos de interés que permitan un coste de financiación asequible y no dispare la ya abultada deuda del paí­s.

La decisión definitiva, no obstante, tendrá que esperar unos meses, ya que Trump ha indicado que no espera tomar una decisión hasta finales de año.

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