Guillermo Rivera
“La partida…”
La tarde llega y mi portal,
drena su fuerza
Es el ocaso, una
intemperie haciendo sitio;
La tarde amable,
suavemente dice, reza
Escasos aires, no es
desaire, ni prejuicio;
La tarde en víspera,
hinojo estoico nos solicita
No es personal, es petición
legal a la visita;
La tarde sabe y no por ello,
en ínfula se baña
Conoce meta, el ritmo y,
último paso del atleta;
La tarde procede,
según el padre dicta
El archivo en monitor
desconocido, visualiza;
Ella sin prisa y sin rubor
por medio, nos recibe
Según la prescripción
su fecha no prescribe;
La tarde puede que sea
tempranera, ya está lista
Sin arrugar su rostro,
en sobriedad, su vista gira.


