miércoles, 11 de mayo del 2022
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Cuba vive y trabaja

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Por Silvio Rodríguez

Cuba vive en las reveladoras cifras de supervivencia de sus niños, sólo comparables con los países más desarrollados. Cuba vive en la atención médica constante que reciben las embarazadas, en las múltiples medidas prenatales para asegurar partos saludables. Cuba vive en la sostenida atención a la infancia de sus médicos de la familia y policlínicos.

Cuba vive en sus niños y jóvenes con escuelas. Cuba vive en su multiplicidad universitaria, a la que tienen derecho todos, sean del segmento social que sean. Eso es “con todos y para el bien de todos”, cuando incluye no discriminar al que piensa diferente.

Por supuesto que duele que algunos, tras graduarse, emigren a países con más oportunidades. Duele por no haber sido capaces de tener empleos dignos para todos. Esto pasó en la música, desde hace décadas. Y se ha extendido a otras profesiones por no haber sido capaces de empinarnos sobre algunos prejuicios y ver nuestra sociedad como algo cambiante, dependiente no sólo de nosotros sino también del complejo mundo en que vivimos. Por eso duele. Sobre todo, porque desde hace tiempo pudimos haber sido más realistas y flexibles; pero algunos se aferraron a un modelo que hasta Fidel dijo que ya ni a nosotros servía.

Cuba vive en sus contradicciones, como otros países viven en las suyas. Pero, tranquilos: no voy a contrastarnos con lugares donde hay miles de desaparecidos; no voy a hablar de paramilitares ni de poblaciones masacradas; no voy a argumentar con periodistas silenciados a balazos, ni con bancos oligarcas desahuciando familias que viven bajo puentes.

Cuba trabaja todo lo que puede. Y muchas veces más de lo que se le deja trabajar (tranquilos: no voy a hablar del bloqueo). Muchas de las cosas que no somos capaces de resolver es gracias a nuestra burocracia, que se ha convertido no en el garante del socialismo sino en su peor trampa. Pero aún así se trabaja. No sólo nuestros científicos y médicos lo demuestran a diario. También nuestros sacrificados maestros. Ellos son los principales responsables de que la enseñanza no se haya detenido. Es la responsabilidad que sienten los maestros ante su labor sagrada.

Cuba trabaja por su futuro en cada cubano que sigue apostando por mejorar nuestro país; en cada uno que piensa que, aunque hay resistencia a los cambios, estamos lentamente avanzando y vamos a seguir. No para ser capitalistas, pienso yo, sino para ser mitad lo que soñemos y mitad lo que podamos ser, en un mundo con enseñanzas ancestrales y con imperfecciones e injusticias por superar. Por otra parte, no es justificable aferrarse a fórmulas que no consiguen retribuir debidamente el trabajo y el sacrificio. Mucho menos si pretenden ser la razón de una forma de ser. Para que haya una forma de ser, primero tiene que haber un ser. Por eso Cuba, la Nación, para mí es esencial y, como consecuencia, lo es su soberanía.

Debemos E-volucionar sin olvidar jamás a los menos favorecidos –lo sean por víctimas de injusticias de las sociedades o lo sean por desafortunadas decisiones propias–.

La mayoría de los cubanos, de adentro o de afuera, saben lo mucho que vivimos y trabajamos; por eso son incapaces de desear bloqueos e intervenciones. Sólo los que mencionan a su país por costumbre, pero en realidad lo han olvidado, no son capaces de ver lo que Cuba vive y trabaja.

Ojalá algún día consigan verlo. Si de verdad quieren a esta tierra, van a cerrar los ojos más tranquilos.

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Silvio Rodríguez
Poeta, cantante, autor y músico cubano. Fundador del Movimiento de la Nueva Trova cubana.
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