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miércoles, 08 de diciembre del 2021

Crisis de representatividad

Se dio a conocer la última encuesta de la UCA, en pocas páginas se nos mostró que la población está muy disgustada no sólo con la actual administración, sino también con los partidos polí­ticos y sus acciones del pasado.

Según los datos arrojados, estamos en un escenario en que el 59.2% cree necesario un nuevo partido de izquierda, contra un 39.3% que se opone a otra alternativa de izquierda. También nos dice que un 63.4% de los encuestados cree que el FMLN, no deberí­a seguir gobernando.

Los datos para la derecha partidaria tampoco son nada buenos, nos dicen que, el 64.7% cree que deberí­a ser necesario que surja otro partido de derecha. Mientras un 33.7% no ve necesario una alternativa partidaria de derecha. En el mismo escenario, nos dicen que el 68.1% no deberí­a volver a gobernar ARENA.

GANA se lleva sólo el 3.7% en intención de votos.

Los anteriores reflejan un descontento casi generalizado de la población salvadoreña, si bien fue una encuesta difundida por la conmemoración tercer Gobierno del Presidente Sánchez Cerén, dio un panorama polí­tico que la población manda a la llamada “clase polí­tica”, rechazo a los dos partidos tradicionales.

Crisis de representatividad, eso es lo que se mostró. Y en hora buena, nuestro sistema electoral está en movimiento dado los procesos de elecciones internas para los partidos polí­ticos.

Estos números abren el debate de renovar completamente los partidos polí­ticos, o definitivamente engendrar nuevos espacios partidarios que sean el reflejo y atiendan las demandas de la ciudadana. Si bien el partido de derecha ha tenido al menos en la campaña pasada, una muestra de apertura a nuevos rostros, éstos han decepcionado por la forma de hacer legislatura, y la izquierda optó por sus antiguos comandantes que siguen con el lenguaje anti-imperialista.

Los cambios no vienen solos, debe entender la población que, si desean un cambio de la estructura de sus representantes, la sociedad debe ser participativa y responsable. Y así­ hacerles ver a los funcionarios públicos, precisamente que son eso. Servidores de todos y no de ellos. Una sociedad organizada es temida por los polí­ticos, y el propósito no es que nos tengan miedo como sociedad, sino que sepan que los observamos y cada vez que se dé un evento electoral serán castigados o premiados.

El Salvador, tiene una derecha anacrónica, y una izquierda ortodoxa. Los tiempos a que leerlos, y nos dicen que ya nadie quiere representantes con viejas ideas ni muchos menos con viejas mañas.

Las nuevas generaciones están llamadas asumir el compromiso polí­tico demandado, y no sólo eso, sino demostrar que la polí­tica es un arte que demanda personas capacitadas para el ejercicio público. Las sociedades son cambiantes, y si los partidos polí­ticos actuales desean sobrevivir o limpiar su manchada imagen ante la sociedad, deben dar lugar a un verdadero relevo generacional. Este debe ser coherente y no hipócrita como los que han asumido.

La influencia de los relevos generacionales es necesario en un paí­s que se sitúa en un estadio de post-conflicto, las coyunturas económicas y sociales son diferentes, los relevos tienen que enderezar la trayectoria histórico-institucional. Y entender de las asimetrí­as de desarrollo regional.

Crear liderazgos fuertes, carismáticos, y que estos llamen el interés de la población a la participación, ya que el interés por la polí­tica en la población es un elemento fundamental para el análisis la dinámica de la cultura democrática. Si no logran los sujetos partidarios incentivar el involucramiento de la sociedad a la polí­tica, traerí­a un debilitamiento y descrédito institucional, por no obtener el respaldo de la mayor parte de la población.

Es necesario sumar capacidades y talentos, si las nuevas generaciones no se sienten aludidas a generar cambios, no esperemos que El Salvador salga del fango social en el que está sumergido.

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