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martes, 26 de octubre del 2021

COVID-19, el virus que ha sido capaz de tener en vilo a todo el mundo

Es claro que el origen del COVID-19 es multicausal: la depredación del medio ambiente, la deficiencia en los sistemas de salud del mundo

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Es claro que el origen del COVID-19 es multicausal: la depredación del medio ambiente, la deficiencia en los sistemas de salud del mundo, seguramente serían las más importantes y las consecuencias en el ámbito social, mental y económico podrían ser devastadoras.

Pero es claro también que el auge por los números, las estadísticas y las matemáticas (la mayoría erróneas o sumamente extremistas) que repentinamente han surgido por y durante la pandemia han invisibilizado aún más enfermedades más mortales y más contagiosas que el COVID-19, la diferencia más grande es que éstas las sufren las regiones más desiguales y empobrecidas del continente: la África Subsahariana, el Sudeste Asiático y Latinoamérica donde el acceso al agua potable es casi inexistente, donde acceder a vacunas o a un tratamiento a esas enfermedades es casi imposible -por la situación de pobreza que viven las familias o por la inexistencia de tratamientos- y donde la lógica extractivista -impulsada, avalada y  financiada por los países de “primer mundo”- pesa mucho más que la protección y el respeto a la dignidad de los seres humanos.

El Sarampión, la Fiebre Tifoidea y la Diarrea no viajan frecuentemente en aeropuertos, ni impulsan la construcción de nuevos hospitales exclusivamente para la atención específica de estas enfermedades, no se suspenden clases ni eventos masivos, mucho menos ponen a casi la mitad del mundo en cuarentena domiciliar obligatoria y ni pensar invertir miles de millones de dólares para ‘contenerlas’; estas enfermedades son enfermedades de la pobreza –por eso son invisibilizadas por todos y todas, especialmente por los gobiernos y medios de comunicación. ¿De qué sirve hablar de algo que a la gran mayoría de las personas que tienen acceso televisión, radio o internet nunca se van a contagiar o si se contagian, pueden acceder fácilmente a la salud pública o privada de sus países? ¿De qué sirve hablar de la falta de acceso al agua o la falta de acceso a vacunas si la capacidad adquisitiva de los grupos que las sufren no es funcional para mantener el statu quo de los dueños de los medios de producción del sistema capitalista?

Es llamativo saber que muchas bandas y artistas han dado ‘conciertos gratis’ desde sus casas a las personas que están viviendo la cuarentena domiciliar obligatoria, pero cuando se trata de las enfermedades de la pobreza muchos de esos artistas hacen conciertos ‘a beneficio de’ las personas que las sufren. Muchos museos y bibliotecas han hecho gratuitas sus visitas online y la descarga de libros, son esos mismos museos y bibliotecas los que también se apropian de la cultura y la historia de las regiones donde las enfermedades de la pobreza son más comunes, más agresivas y más mortales.

Hasta la fecha (17 de abril) el COVID-19 ha contagiado a 2,191,314 personas de las cuales el 6.74% han fallecido. El año pasado, el sarampión contagió a 3,693,636 personas, en la misma cantidad de tiempo (tomando en cuenta que la propagación del COVID-19 comenzó en diciembre). El 2018 hubo 9,769,400 personas contagiadas de sarampión en el mundo. Los tres países más afectados: la República Democrática del Congo, Liberia y Madagascar. Los tres países más afectados por el contagio del COVID-19: Estados Unidos, España e Italia. La vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) vale entre USD 1.28 y USD 4.47. Los números de la Fiebre Tifoidea son más pasmos, el año pasado hubo 15 millones de personas contagiadas (5,671,232 de personas en la misma cantidad de tiempo de contagio del COVID-19), 2.5 veces más que los contagiados por el COVID-19.

En el 2016, más de 1.6 millones de personas perdieron la vida a causa de la diarrea. Han pasado un poco más de tres meses desde la primera muerte registrada por el COVID-19. Del total de personas contagiadas, 147,795 han fallecido. Tomando en cuenta la misma cantidad de tiempo, en el 2016, 440,072 personas fallecieron a causa de la diarrea, tres veces más de las muertes por COVID-19. Los países que reportaron más muertes por diarrea: República Centroafricana, Chad y Somalia. Los países con más muertes por el COVID-19: Estados Unidos, Italia y España. Las claves para erradicar la diarrea: acceso seguro a agua potable y el lavado de manos con jabón.

Estas enfermedades de la pobreza se vuelven vulnerables y casi inexistentes cuando se cuenta con agua para el consumo humano, para lavar los alimentos y lavarse las manos; cuando el sistema de salud brinda gratuitamente recursos para la prevención y el tratamiento de éstas o incluso cuando existe la suficiente capacidad adquisitiva de la población para acceder a estos tratamientos. En el 2015, Italia reportó 3,821 casos de fiebre tifoidea y ningún fallecido, España reportó 115 casos de Sarampión sin ningún fallecido y Estados Unidos, ese mismo año, reportó 188 casos de Sarampión y ningún fallecido.

Nos vemos vulnerables y sensibilizados y sensibilizadas cuando a jugadores de fútbol millonarios, actores y actrices y líderes y lideresas de los países más extractivistas del mundo se contagian del COVID-19 pero nos es casi imposible sensibilizarnos con las enfermedades de la pobreza en las regiones más empobrecidas y desiguales del continente. Quizá porque la idea que se está o se va a vivir en un paraíso seductor e indestructible implantada por el capitalismo y el mundo occidental se derrumba cuando vemos caer a los países más poderosos del mundo occidental ante la pandemia. A partir de ahí, el miedo y la incertidumbre se apodera de nosotros y nosotras y nos hace girar todas las miradas al cómo nuestros mesías autoritarios salvan nuestra frágil ilusión del mito capitalista del paraíso dejando de lado cuestiones más importantes y que afectan directamente a las poblaciones más vulnerables y empobrecidas de mundo no occidental.

La estrategia de vacunación para lograr el fin del sarampión cuesta USD 244 millones, el principal grupo asesor de la OMS instó a aprobar un fondo de USD 85 millones para las vacunas contra la fiebre tifoidea. Recientemente, Estados Unidos aprobó el paquete más grande de ‘ayudas económicas’ contra la crisis por el COVID-19 de USD 2 billones (un dos seguido por ¡12 ceros!)

¿Cuáles son entonces las prioridades del mundo occidental?

Referencias

https://elpais.com/sociedad/2020/03/30/actualidad/1585589827_546714.html

https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S1473-3099%2818%2930362-1

https://www.bbc.com/mundo/noticias-47469384

https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/diarrhoeal-disease –

https://apps.who.int/gho/data/node.country.country-USA

https://apps.who.int/gho/data/node.country.country-ESP

https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/260380/WHO-FWC-PHE-EPE-15.52-eng.pdf;jsessionid=34E7B524DDFBEEA54D860806E59B70D9?sequence=1

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52045106

https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/typhoid

https://www.who.int/immunization/policy/position_papers/References_2017_Measles_vaccines.pdf?ua=1

https://www.unicef.org/supply/media/321/file/MMR%20vaccine%20price%20data.pdf

https://www.bbc.com/mundo/noticias-50673046

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Alejandro Calderón
Analista  salvadoreño
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