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lunes, 10 de mayo del 2021

Confusa situación en Bolivia; protestas y denuncias por supuesto fraude

El caótico y cuestionado recuento de los votos en Bolivia ha convertido al país en una olla a presión a punto de estallar

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El recuento  definitivo de votos del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, con más del 95% de las boletas escrutadas, muestra este martes al presidente Evo Morales con un 46,2% y a su rival Carlos Mesa con el 37,2%, dice el medio digital argentino INFOBAE.

El ganador necesita más del 50% o 40% más una ventaja de 10 puntos porcentuales para evitar una segunda vuelta el 15 de diciembre.

El gobierno de Bolivia pidió este martes a la Organización de Estados Americanos (OEA) realizar una auditoría del conteo definitivo, después de que los resultados preliminares de la elección del domingo originaron reclamos tras mostrar una victoria en primera ronda del mandatario Evo Morales.

El observador de la Organización de Estados Americanos (OEA) había expresado su preocupación después de que el primer conteo de votos de la junta electoral se detuvo abruptamente el domingo, cuando Morales parecía dirigirse a una segunda vuelta con su principal rival, Carlos Mesa. Cuando el conteo rápido fue suspendido, el TREP había contabilizado el 84% de los sufragios válidos y daba un 45,28% al presidente, encima del 38,16% de su adversario.

Cuando el conteo se reanudó tras una inexplicable paralización de 20 horas en medio de una protesta, Morales había obtenido suficiente ventaja para ganar directamente en la primera ronda, un cambio que según la OEA “modificó drásticamente el destino de las elecciones” y perjudicó la confianza en el proceso.

El ministro de Relaciones Exteriores, Diego Pary, dijo que el Gobierno aceptaría el resultado final de los comicios y que invitó a la OEA -un observador oficial- y a Estados Unidos, entre otros países, a “acompañar” el conteo definitivo que está actualmente en proceso y muestra una ventaja de Morales, pero que tendría que enfrentar un balotaje.

El País, de España, apuntó, por su parte, que  el caótico y cuestionado recuento de los votos en Bolivia ha convertido al país en una olla a presión a punto de estallar. La interrupción del escrutinio rápido durante casi un día y su repentina reactivación la noche del lunes, con unos resultados que dejan a Evo Morales al borde de una victoria sin necesidad de ir a segunda vuelta, desataron duras protestas en las principales ciudades del país. El principal candidato opositor, el exmandatario Carlos Mesa, llamó a sus seguidores a ejercer presión en la calle y calificó de "fraude escandaloso" el proceso electoral.

También la Organización de Estados Americanos (OEA) sembró sospechas sobre los datos y cuestionó el "cambio inexplicable de tendencia". La Unión Europea también expuso "serias preocupaciones" sobre el recuento y el Gobierno de España consideró que "en aras de preservar la credibilidad" las autoridades deben garantizar la transparencia y el respeto a los procedimientos. La Administración de Donald Trump fue más allá. Un representante del Departamento de Estado acusó al aparato oficialista de intentar "subvertir la democracia".

Miles de ciudadanos salieron a la calle en La Paz, Santa Cruz, donde se convocó un paro y hubo bloqueos, Cochabamba, Potosí y Sucre. Las marchas derivaron en enfrentamientos, episodios de violencia y represión policial que dejaron varios heridos. Los manifestantes quemaron, asaltaron y prendieron fuego a dos sedes de tribunales electorales departamentales. El Tribunal Supremo Electoral y sus delegaciones se han convertido en la manzana de la discordia de estas elecciones. Fue ese órgano el que el domingo por la noche comenzó a transmitir los resultados y, tras arrojar un escenario de segunda vuelta entre Morales y Mesa, interrumpió la comunicación del recuento escudándose en un supuesto conflicto informático del sistema.

Por su parte, la agencia AFP informó que los resultados del conteo rápido de los comicios en Bolivia, que tienden a confirmar la reelección del presidente Evo Morales en primera vuelta, desencadenaron el martes el llamado a un paro general a partir del miércoles, así como una oleada de críticas del exterior y la convocatoria a una reunión extraordinaria de la OEA.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) convocó a una sesión de su Consejo Permanente el miércoles en Washington a pedido de Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos y Venezuela (el representante de Juan Guaidó), para abordar "la situación en Bolivia".

Washington denunció un intento de "subvertir la democracia en Bolivia" y la Unión Europea "respetar la voluntad del pueblo boliviano".

También España, Argentina, Brasil y Colombia expresaron inquietudes sobre la marcha del conteo de votos en Bolivia, mientras el presidente de Perú, Martín Vizcarra, pidió que los veedores de la OEA "verifiquen el cumplimiento de la objetividad y que realmente la decisión del pueblo boliviano se traduzca en un escrutinio que sea absolutamente imparcial".

Los cuestionamientos radican en que dos días después de los comicios no culmina el conteo rápido TREP, que la noche del domingo anticipó un balotaje y tras una inexplicable paralización de 20 horas se reanudó la noche del lunes mostrando un "cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia", augurando la reelección de Morales en primera vuelta, denunciaron los observadores de la OEA.

El mandatario, en el poder desde 2006, evitaría el balotaje si obtiene en primera vuelta más del 50% de los votos válidos o 40% con al menos una ventaja de 10 puntos sobre el segundo.

En el TREP, Morales recibe 46,4% y el expresidente Carlos Mesa 37,07%, con 95,63% de las actas. Este sistema por teléfono sirve para orientar sobre la tendencia del cómputo oficial definitivo, pero no tiene carácter oficial.

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