Por Guillermo Rivera
El núcleo, del intento…
de lo que quiero… pensar,
definitivamente, conlleva
para nada, ínfimo grado
de radiación dañina;
Superfluo, no miento, sea,
no deseo… si, alzar,
una porción, una fracción
de mente, por ahí un alma,
sin pernoctar con arma…
urgido berbar en voluntario clima
en un sin lindero… prado…
con pasaje de vuelta e ida
ah, eterna audición de vida;
De un atabal, mi piel,
se tensa, ahí, bote de estación,
hago, traslación, rara utopía…
desecho aquella flor metálica
con frágil fachada de armonía…
esa con aderezo de Spielberg…
en crescendo…
donde, sin cinturón al espacio viaja Eros… vía Netflix
sin compañía…
Loas, a Alfred Hitchock…
el plasma me hace hielo…
Musk y Job, sorbiendo…
vaya, me hacen cubitos…
charlan entre unos y ceros
linda conversa, de ingeniería…
inversa, de difícil reversa…
se virtualizan por sus hitos y,
en sus carpetas, reconfiguran
al arbitrio ellos deslizan
nos disipan, nuestra leyenda y mito…
Da alegría, sale lloro,
hasta por los poros
fiesta sencilla, sin moros
lo define, un apellido Soros…
Su proyecto es lapidario…
es real, cabal, su silabario
Soy impermeable, mi gusto es…
un sin paladar de ansias;
Un centro de animal, sin fe,
carente de agitación,
solo con vaho de exploración,
husmeando sin grillas, en reflejo,
dosificando encriptada alegría…
esa genuina de Roque, de Neruda,
de Shakespeare, DaVinci y mona lisa,
en fin, sin una automatizada, ruta
huyendo, evitando, sofocando a,
mortales con letras pintando
los que revelan el alma… desnuda
con su natural rumiancia…
allí donde, de manera, anticipada
se estrelló, el veto de la familia…
de los youtube… con toda su parafilia…
de cualquier sutil preocupancia…
Es peculiar mi lexipedia,
con tanta palabra a medias…
Mía es, solo lo sé… no sé
una nada… sin complejo, es…
mi propia mascarada…!


