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martes, 27 de julio del 2021

¿CÓmo cambió la VIDa después de dos mil 19?

Este es un análisis histórico anticipado ¿Cómo escribirán los historiadores sobre esta pandemia en algunas décadas? Esta pregunta no se plantea como un ejercicio mental, sino el análisis de una realidad que nos golpea aquí y ahora. El COVID 19 puede ser visto desde dos perspectivas importantes: una desde el impacto como especie humana y otra desde la cotidianidad. Mi objetivo es dejar a reflexión lo bueno y malo de ambos escenarios.

Desde la perspectiva de la especie, la actual pandemia de COVID 19 es una realidad que nos deja una enseñanza importante: el llamado mundo desarrollado, con sus ciudades sobrepobladas, sus millones de automóviles en constante congestión vehicular, sus cientos de vuelos internacionales, no son ni por cerca lugares seguros, menos un signo inequívoco del “avance” de la humanidad. La actual pandemia los ha condenado a ser espacios de alta vulnerabilidad. Lección número uno: mientras más pobladas y circuladas, dichas ciudades, más peligrosas. Y lección número dos: el peligro no está fuera de nosotros, está dentro. Entonces se deben evitar esas ciudades, que en el siglo XIX y buena parte del XX se creían símbolos de la grandeza del “hombre”.

Sin embargo, como especie, el virus nos afecta poco. Somos alrededor de 7,778 millones de habitantes en el mundo y el COVID 19 afecta a poco más de 2 millones de personas. A nivel demográfico el impacto es casi imperceptible, teniendo por encima a muchas otras enfermedades como causa de muerte.

Pero ¿Por qué este virus ha cambiado nuestras vidas cotidianas? Cambiemos de escala para entenderlo, veamos a las personas. El COVID 19 es altamente contagioso, esa realidad ha llevado a evidenciar los límites de los sistemas de salud pública en todos los países y ha buscar el aislamiento como estrategia de sobrevivencia.

Nadie quiere contraer el virus, ni morir de él. En este aspecto más humano, más cercano, los cambios sociales son más evidentes. En 2070 los historiadores podrán decir: en 2020 llegó de lleno la cuarta revolución industrial, la pandemia de ese año transformó la comunicación y el acceso a los bienes de consumo de la población, la tecnología permitió que se pudiera sobrevivir en la cotidianidad sin salir de casa. La educación y los trabajos desde el hogar se hicieron una realidad, las relaciones humanas empezaron a ser mediadas por máquinas y se dejó, poco a poco, de interactuar cara a cara.

Esperemos que el COVID19 nos enseñe a ser más solidarios, a apreciar más la vida y a nuestros semejantes y aunque no lo lográramos, de igual forma habrá cambiado nuestra vida para siempre. Durante la década de 2010 se venía hablando de las nuevas tecnologías, del internet de las cosas y de una revolución industrial -la cuarta decían- que estaba por llegar. La revolución no llegó a partir de la tecnología, el disparador es una pandemia. Sí, el COVID 19 ha cambiado nuestra cotidianidad a un “estilo de vida” que solo es posible por las ventajas tecnológicas que han venido apareciendo en los últimos 30 años.  

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