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viernes, 07 de mayo del 2021

Claves para entender la democracia venezolana

En las elecciones del 15 del corriente en Venezuela y por las gobernaciones de los estados de la nación, con una participación del 61.14% de la población de acuerdo al CNE y habiendo escrutado el 95.8% de los votos, se hizo público el triunfo del oficialismo en 17 de las 22 plazas recontadas, reconociendo las 5 restantes a la oposición, en el proceso eleccionario número 22 desde la llegada del chavismo, que se caracterizó por la transparencia de los mismos, testimoniada por diversos observadores nacionales y extranjeros, así­ como por el hecho de que ésta, supera la de 2012, cuando la asistencia fue de 53.94% del electorado, record en los estándares latino americanos.

Hecha pública la información por la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, el ejecutivo y por cadena nacional luego de felicitar al pueblo venezolano por su participación, así­ como por la ausencia de violencia, salvo la reportada por la MUD y sin comprobar, que desconoció además los resultados, anuncio ante el soberano el inició de una auditoria al proceso eleccionario para descartar cualquier duda que pudiese surgir del mismo, lo que fue también demandado por la oposición y en rueda de prensa posteriormente.

Lo cierto es que el evento arranca desde las 6 am, y hasta el momento del cierre, a más de las naturales incomodidades de esperar en fila, no hubo ninguna irregularidad reportada por ningún medio, salvo, la de un supuesto enfrentamiento verbal entre un diputado de la oposición en contra de electores identificados con el chavismo, sin comprobarlo.

Ello reportado en el probado marco desinformativo adelantado desde los medios afines a la derecha venezolana, el aislacionismo al que se ha sometido a la nación, así­ como las continuas agresiones de parte del intervencionismo, que tiene en su vecino inmediato, el principal favorecedor, y siendo la MUD la única cuestionando el proceso, lanzando la amenaza de “calentar las calles” si no logran concretar su mayor interés: destituir a Maduro.

Desconoce así­ por definición la voluntad del soberano, admitiendo tácitamente que su participación en los procesos eleccionarios es solo formal, pero incómoda por el modelo participativo desarrollado por el chavismo, en el que no encajan por su naturaleza fascista y avasalladora, amenazando con violencia radicalizada si sus demandas no son complacidas.

Calcular que hasta un 68% de la población respalda al oficialismo y su gestión es lo consecuente con éste ejercicio, reconociendo los resultados como referente para ello; mientras que al restante segmento poblacional no es excluido, pues su participación se garantizó por el mismo ejercicio, y se los llama tanto por la presidenta del CNE, como por el ejecutivo, a integrarse, advirtiendo solamente que su participación es mandato del soberano, y el rechazo a la misma inaceptable por lo que su inasistencia a la toma de juramento les expone al debido desconocimiento jurí­dico por desacato.

Como fuere, el presente ejercicio demuestra que la democracia venezolana es sólida, consistente y consecuente consigo misma, mientras que sus detractores, descaradamente intolerantes y reminiscentes de las dictaduras sur americanas.

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