Por Alonso Rosales
En las ciudades bolivianas de La Paz, El Alto y Cochabamba, un grupo de mujeres está redefiniendo el significado del espacio público, el deporte y la identidad cultural. Con polleras de colores vibrantes, sombreros bombín y trenzas tradicionales, las llamadas “cholitas skaters” han irrumpido en la escena urbana del skateboarding, combinando herencia indígena con una disciplina históricamente dominada por hombres.
Lejos de tratarse solo de una tendencia estética, este movimiento representa una poderosa forma de reivindicación cultural y empoderamiento femenino. Las cholitas, mujeres indígenas que durante décadas fueron objeto de discriminación y estigmatización, han encontrado en el skate una plataforma para desafiar prejuicios y demostrar que la tradición no está reñida con la modernidad.
Uno de los colectivos más representativos de este fenómeno es ImillaSkate, fundado en 2019 en Cochabamba. Su nombre proviene de las lenguas quechua y aimara, donde “imilla” significa niña o jovencita, y refleja un vínculo profundo con sus raíces. Inspiradas por sus madres, abuelas y tías, estas jóvenes decidieron llevar la pollera a un escenario poco convencional: las calles y rampas del skate.
El uso de esta vestimenta tradicional no está exento de desafíos. La pollera, por su peso y amplitud, puede dificultar ciertos movimientos técnicos. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, se ha convertido en un símbolo visual contundente: una declaración de que las mujeres indígenas pueden destacar en cualquier ámbito, incluso en aquellos donde históricamente han sido excluidas.
Las historias personales dentro del colectivo reflejan luchas comunes. Muchas de sus integrantes enfrentaron críticas familiares y sociales al iniciarse en el deporte. Comentarios como “el skate no es para mujeres” o preocupaciones sobre la apariencia física y las caídas fueron frecuentes. No obstante, estas experiencias fortalecieron su determinación. Para ellas, cada caída representa una oportunidad de aprendizaje, y cada logro, una victoria personal y colectiva.
Más allá del deporte, ImillaSkate promueve valores de comunidad, apoyo mutuo e inclusión. Sus integrantes se consideran una familia que se acompaña tanto dentro como fuera de la pista. Además, desarrollan iniciativas sociales en refugios, albergues y centros educativos, donde enseñan skate a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, transmitiendo un mensaje de resiliencia: caer es parte del proceso, pero levantarse es una decisión.

El impacto de las cholitas skaters ha trascendido fronteras. Han viajado a ciudades como Los Ángeles, Washington y Nueva York, donde han compartido su cultura y experiencia, posicionándose como referentes de una nueva forma de activismo cultural. Su presencia internacional no solo visibiliza el talento boliviano, sino que también desafía estereotipos globales sobre las mujeres indígenas.
En paralelo, el colectivo impulsa proyectos como la construcción de un skatepark olímpico en Cochabamba, concebido no solo como un espacio deportivo, sino también como un centro de intervención social y cultural. La iniciativa responde a la falta de infraestructura adecuada para jóvenes interesados en el skate, y busca fomentar entornos seguros e inclusivos.
La pollera, elemento central de esta identidad, ha recorrido un largo camino histórico. Introducida durante la colonización española como una imposición, fue resignificada por las mujeres andinas hasta convertirse en un emblema de resistencia y orgullo. Hoy, al verla en movimiento sobre una patineta, adquiere un nuevo significado: el de libertad, expresión y transformación.

Las cholitas skaters no solo desafían las normas del deporte, sino que amplían la conversación sobre quién tiene derecho a ocupar el espacio público. Su presencia activa en la vida urbana contemporánea demuestra que la cultura está viva, en constante evolución, y que puede adaptarse sin perder su esencia.
Este movimiento no solo abre puertas para nuevas generaciones de niñas y jóvenes, sino que también redefine los límites entre tradición y modernidad. Sobre ruedas, estas mujeres no solo avanzan en el asfalto, sino también en la construcción de una sociedad más inclusiva, diversa y consciente de su riqueza cultural.
Fuentes:
- CNN en Español, “Así son las cholitas skaters en Bolivia: empoderamiento femenino y orgullo indígena sobre ruedas”, 17 de abril de 2026.
- ReVista: Harvard Review of Latin America.
- Testimonios del colectivo ImillaSkate.


