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martes, 22 de junio del 2021

Carta al general secretario de México

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Señor general secretario:

Lo primero que quiero decirle es que tengo un gran respeto por las Fuerzas Armadas de México. La idea que tenía de ellas cambió de manera radical cuando en el gobierno del presidente Vicente Fox (2000-2006) tuve la oportunidad de tratar a los oficiales del Estado Mayor Presidencial (EMP).

Me impactó su formación, su disciplina, su disposición, su trato, pero sobre todo su lealtad. Recuerdo la tarde que un general me comentó que su mayor orgullo en la vida era haber llegado a ser un general de la República.

Ese día conocí la claridad que tienen los oficiales de las Fuerzas Armadas, de cuál es su misión y cuál es su mayor orgullo: la defensa de la República y sus instituciones.

Entendí muy bien, estoy seguro que usted también, que en el Colegio Militar, del que con razón se sienten tan orgullosos, y en la Escuela Superior de Guerra, les enseñaron, es parte de su doctrina militar, que los soldados del país son leales a la República.

Que la lealtad, sobre todas las cosas, es a la Constitución, que es expresión del consenso de las y los mexicanos, para regirnos y vivir en paz. Que ustedes están dispuestos a dar la vida por lo que ordena la Carta Magna.

Entendí muy bien, estoy seguro que usted también, que la lealtad al presidente de la República, su comandante en jefe, es y será siempre que éste se sujete a lo que establece la Constitución que él, pero también ustedes, juraron cumplir.

La lealtad al comandante en jefe no es ciega, sino que se rige por la lealtad que los soldados de México tienen a la República y sus instituciones mismas que tienen su origen y están normadas por la Constitución.

Hoy en el país vivimos tiempos particularmente difíciles que exigen, como nunca, que la vigencia de la Constitución sea una realidad absoluta. Toda discusión y todo desacuerdo es legítimo y plausible, siempre que se respete lo que ordena la Carta Magna.

Nadie, ni el comandante en jefe, puede estar por encima de la Constitución o convertirse en su intérprete. La Constitución misma señala que su único intérprete es la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Entendí muy bien, estoy seguro que usted también, que los oficiales graduados en el Colegio Militar y en la Escuela Superior de Guerra nunca darán un golpe de Estado y que tampoco lo permitirían si lo intenta dar un civil.

Le reitero mi respeto y reconocimiento a las Fuerzas Armadas de México.

Twitter: @RubenAguilar

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Rubén Aguilar Valenzuela
Columnista y analista de ContraPunto. Doctor en Ciencias Sociales, con una Licenciatura y Maestría en Sociología y Estudios de Desarrollo Institucional; exfuncionario del gobierno mexicano.
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