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jueves, 05 de agosto del 2021

Carta a una amiga de la oposición

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Aunque diferimos en cuanto a las causas que explican esta situación de violencia que ha destruido el paí­s, coincidimos plenamente en que aquí­ nadie gana. Absolutamente nadie. Y justamente estamos como 30 años atrás. Con las heridas reabiertas de la guerra. Odio y desconfianza. El desarrollo económico y social tendrá que esperar muchos años. Hay mucha tristeza de ambos lados pero también hay quienes disfrutan lo que ocurre.

Por un post tuyo que leí­, sé que no coincidimos en que esto es el resultado de una conspiración de agentes externos y locales aplicando la estrategia del golpe suave… ““ilegí­timo, ilegal e inmoral por cierto”“ pero cada vez me convenzo más de ello, y aunque de manera desorganizada te explico por qué lo analizo así­.

La oposición bien podí­a haberse enfrentado y derrotado electoralmente a Daniel Ortega (DOS) pero NUNCA quisieron hacerlo porque para ello se tendrí­an que haber depuesto decenas de ambiciones personales presidenciales, y ninguno de los aspirantes está dispuesto a ello. Tienen la experiencia de que lo electoral funciona. Las elecciones de 1990 lo evidencian. Pero ceder entre ellos para presentar una candidatura única no entra en sus lógicas. De ahí­ resulta que lo mejor es armar el caos y que los ojos de USA se vuelvan a Nicaragua y que los Marco Rubio y las Ileana Ross”“Lethinen unjan al ungido, como ocurrió precisamente en 1990. Es más fácil aceptar esa decisión que ceder y ponerse de acuerdo. Por eso la oposición nunca estuvo interesada en derrotar a DOS por la ví­a electoral. Mirá ¿por qué no unirse como en 1990? Y organizarse. Pero es que solo con la venia extranjera se sienten seguros.

Por ello optaron por lo inconstitucional. Y el caos.

Yo no estoy de acuerdo en muchas cosas que desde el gobierno se hacen. Esa alianza con la iglesia, con un Chanito Aguerri del COSEP que parecí­a presidente y a cualquier reclamo suyo vení­a una respuesta inmediata… El centralismo y la corrupción, y las quejas contra la Policí­a… en fin… desaciertos grandes y pequeños no alcanzan en la mano… Y no incluyo la ruina en que tení­an al partido porque eso ya lo conoces tanto como yo.

Pero a mis ojos nada de ello justifica desangrar a las familias y destruir el paí­s. Y los sueños. Y la seguridad. Y los Miles de pequeños y medianos negocios levantados en los últimos años.

Si Dios existe ““que existe”“ hasta él está atónito.

Si a Roosevelt le faltaba Dios como dijo Rubén, al golpismo le faltaron Dios y la diosa objetividad. Hicieron su estrategia de guerra en base a supuestos y no a la realidad. El odio, la ambición los cegó. Calcularon mal. Fallaron en sus análisis de escritorio. No estaban en las calles.

Habí­a descontento pero no odio contra lo que se habí­a construido, logrado en los últimos siete años. La sobrevivencia básica asegurada, la seguridad, mejorí­as notables en la seguridad social, salud educación, ví­as de acceso, agua y energí­a. En el primer mundo esto será mierda, no es entendible, pero aquí­ en las fronteras del triángulo del norte, es como estar en el paraí­so.

Mirá como engañaron con un cambio que llegarí­a en solo 45 dí­as porque este gobierno supuestamente era un castillo de naipes… Y ya llevamos tres meses.

Busquemos en Google en cuantos paí­ses como el nuestro han sobrevivido golpes de estado con:

● El ejército en los cuarteles

● Dos meses con la policí­a recluida y asediada en sus delegaciones

● Más de 100 tranques con individuos armados en las principales carreteras y caminos del paí­s que impedí­an el tránsito entre ciudades y en las ciudades mismas, sembraron el terror entre transportistas y civiles de todas las edades; convirtieron sus tranques en guaridas de delincuentes, borrachos y drogadictos.

● Según el golpismo, han puesto a más de medio millón de ciudadanos en las calles.

● Los golpistas han destruido e incinerado alcaldí­as de ciudades importantes como Masaya, Granada, Diriamba, Catarina, Jinotepe y Nagarote, y muchas dependencias públicas en muchos ciudades del paí­s, incluyendo Casas Maternas y hospitales.

● Un gobierno que ha perdido apoyo internacional y ahora está en la mira del imperio.

● Toda la corporación mediática local y multinacional al acecho y desinformando dí­a a dí­a.

● El tráfico comercial terrestre internacional y nacional afectado, durante muchas semanas y 400 transportistas secuestrados con sus unidades durante dos meses en Jinotepe.

● Dos convocatorias a paros nacionales (la primera con mucho éxito, la segunda un fiasco para los golpistas, excepto en Managua en donde se paralizó el 60% de la actividad económica). Dos dí­as de paros escalonados (sin éxito alguno) para medir fuerzas.

● Un comercio interno severamente deprimido.

● Más de 250 personas han muerto (el 60% de ellas sandinistas) vinculados a hechos provocados durante esta intentona de golpe que además han causado centenares de heridos.

● Una inseguridad cada dí­a más evidente que asola en las calles y en los hogares.

● Y para terminar, un partido debilitado y con un sandinismo histórico envejecido y marginado.

Con este panorama, lo único que se me ocurre decirte es que este gobierno aún gobierna porque cuenta con un apoyo o reconocimiento popular que no fue tomado en cuenta por los analistas disociados del golpe.

Claro, esta historia puede cambiar y así­ lo esperan seguramente, pero solo si Washington unge al ungido. Lo arrecho para los golpistas es que ahora hasta el Lester Alemán quiere ser presidente, o comandante.

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