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jueves, 13 de mayo del 2021

Carta a mis amigos militantes

De más está decir que eres capaz de luchar y quizá hasta dar tu vida por los colores del partido polí­tico con el que te sientes representado. Es una obviedad decir que eres un ‘camiseta sudada’ y te has desvivido a sol y sombra por defender tu ideologí­a y por ‘debatir’ con quien contrarí­a a tus mimados dirigentes y candidatos.

Pero no todos actuamos así­.  Hay quienes simpatizan más con ideologí­as y programas polí­ticos, que con colores o dirigentes. Hay quienes aún se atreven a criticar a los partidos sin la venda del ‘hueso’ que se tenga o se haya prometido obtener.

Es por ello mi querido y querida militante, que a la vuelta de una elección tan importante como la que se avecina, ruego te detengas un momento. Dejes de agitar la bandera y cuelgues por ahí­ el chaleco partidario. Te ruego que pienses quiénes son los que de tu partido, buscan colarse por un curul en la Asamblea Legislativa, o quiénes son los que aspiran a dirigir tu municipio.

¿Ya los conoces? ¿Ya leí­ste sus plataformas de trabajo? ¿Ya sabes de dónde pagará lo que promete? ¿Sabes quién está detrás de su campaña tanto en asesorí­a como en financiamiento? Y si se quiere reelegir ¿Ya viste si cumplió sus promesas? ¿Ya viste qué hizo con su cargo? ¿Ya desmenuzaste su currí­culo vitae?

Es por ello mi estimado ‘voto duro,’ que te ruego que no votes a ciegas. Hay gente como tú que si un borrachí­n o un asesino fuese el candidato, igual votarí­a por él, y más que por él, por el mimado partido polí­tico.

Te exhorto a que esta vez nos hagas un favor a todos, a la mayorí­a, y por primera vez cuestiones a tus candidatos, rebélate contra lo oscuro e irregular de tu partido. Castiga a quien  no merezca seguir y dale la oportunidad a quienes consideres, según hayas investigado, para que puedan gobernar.

Nos rasgamos las vestiduras tres o cinco años del mal gobierno que tenemos, pero cuando ese gobernante fue candidato nunca se le cuestionó, se le expuso al escrutinio público y solamente se le dio el poder, porque representaba un color partidario.

Basta de eso. Suficiente hemos tenido con polí­ticos que no saben o no quieren justificar su incremento patrimonial. Suficiente con quienes no llegan a trabajar, viajan, viven y engordan sus bolsillos a costa de unos incautos que nunca lo  fiscalizaron ni antes ni después.  Basta de polí­ticos que no saben leer una cantidad, que llegan ebrios a gobernar o que son acusados de violencia contra la mujer.

Basta de polí­ticos que se pasen por el arco del triunfo al medio ambiente, y que nunca en su función propusieron buenas leyes. Basta de quienes ni siquiera pueden dar un discurso o respetar el trabajo de la prensa.

Divos, estrellitas y mirreyes sobran actualmente en la polí­tica salvadoreña. Llegaron ahí­ gracias a ti, mi voto duro.

Demuestra que no eres un borrego y que valoras más la inteligencia que la lealtad al momento de votar. 

Dios te dé sabidurí­a para ello.

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Mario Beltrán
Periodista sección PolÃítica en ContraPunto. Graduado de Comunicaciones en Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios.

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