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sábado, 16 de octubre del 2021

Cárceles clausuradas pasarán a ser institutos técnicos digitales y espacios culturales

La administración del presidente Bukele ha clausurado cuatro cárceles que estaban situadas en zonas urbanas de Chalatenango, Sonsonate, Santa Ana y La Unión. En los próximos días prevén el cierre del penal de Usulután.

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El director general de Centros Penales, Osiris Luna, indicó que las cárceles clausuradas recientemente pasarán a ser una sede de la Universidad de El Salvador (UES), en institutos técnicos digitales y centros culturales.

“La visión del Gobierno del presidente Bukele es cerrar cárceles para apostarle a la educación y la cultura como una de las principales medidas de prevención de la violencia”, aseguró Luna.

La segunda fase del del PCT, llamada Oportunidad comprende la construcción de obras públicas en comunidades en condiciones precarias, programas educativos y de capacitación para jóvenes en riesgo, actividades deportivas, proyectos de cultura, jornadas de salud, campaña de concientización para jóvenes, entre otros proyectos.

Las autoridades aseguran que esto contribuirá a reducir de forma gradual el reclutamiento de jóvenes por pandillas u otros grupos criminales.

Luna confirmó que han gestionado con el Ministerio de Educación y otras instituciones que tras el cierre de las penitenciarías estas se puedan utilizar para la educación de los salvadoreños, «En el lugar donde existía un centro penitenciario, estaban personas que quizás no tuvieron acceso a oportunidades. Hoy habrá un centro educativo, esto es apostarle a la prevención», enfatizó el funcionario.

El director de Tejido Social, Carlos Marroquín aseguró que el primer Instituto Técnico Digital podría edificarse en el recién clausurado centro penal de Sonsonate, agregó que con este tipo de nuevas instituciones pretenden reducir la brecha digital en el país.

“En donde funcionaron algunos penales podrían, a futuro, funcionar los institutos técnicos digitales, que son como los CUBOS pero fortalecidos, con ellos se pretende romper la brecha digital”, explicó el funcionario.

Para el experto en seguridad y criminología, Ricardo Sosa el cierre de las cárceles en la administración Bukele trae esperanza que por primera vez se cumplirá la premisa de la reinserción, por medio de la organización de los centros penales con el objetivo de corregir, formar hábitos de trabajo y educación, procurando la readaptación de los reclusos y la prevención de delitos.

“Es increíble como desde el siglo pasado no le importó al Estado salvadoreño afectar a la población con penales que limitaban con escuelas, alcaldías, viviendas. Felicito al presidente Bukele por esta valiente decisión y con enfoque social extraordinario en beneficio de las poblaciones que estaban afectadas”, dijo Sosa.

Sobre la iniciativa de convertirlos en centros de estudios, Sosa manifestó que “ahora donde había una cárcel, donde en las ciudades se exaltaba la prisión ahora tendremos oportunidades de educación, cultura y sano esparcimiento”.

El consultor en seguridad ciudadana, Luis Contreras es de la idea que la clausura de estas cárceles es parte de los resultados del PCT con la baja del cometimiento de delitos que ha traído menos condenas, lo que se traduce en menos encarcelados.

Contreras dijo que el mensaje que el Gobierno manda a la población es que se está invirtiendo en políticas públicas de prevención de violencia y seguridad efectivas, además “se está erradicando la violencia, pero también se están buscando espacios para que los jóvenes en riesgo o personas que no tienen acceso a una educación formal puedan prepararse en una carrera técnica en estos espacios”.

El director Luna aclaró que el cierre de cuatro centros penales no causará hacinamiento debido a que han habilitado nuevos espacios en las demás cárceles.  

“No se está causando más hacinamiento. Nosotros recibimos la administración penitenciaria con 150% de hacinamiento, ahora tenemos 12%. En este contexto hemos habilitado la fase II del Centro Penal La Esperanza”. Acá esperan disponer de 1,900 cupos para reos.

De acuerdo con los registros más recientes la población carcelaria ronda los 36,400 internos. Y hay casi 4,000 privados de libertad que participan de diversas actividades como parte del programa de fase de confianza.

El titular de Penales expuso que la mejor forma de reducir el hacinamiento, es no construir más cárceles, dijo que se tienen que apostarle a la prevención, y dentro de las cárceles pretenden romper el círculo de violencia.

Lamentó que en los últimos 30 años no hubiera una visión concreta para evitar afectaciones a la población en los alrededores de los penales que estaban ubicados en el centro de una ciudad. 

“Que los penales estén en el centro de una ciudad, afecta las comunicaciones a su alrededor y genera problemáticas. Las cárceles deben de estar lejos de las escuelas, del comercio, entre otros”, refirió.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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