Por Alonso Rosales
El presidente de Luiz Inácio Lula da Silva participó este miércoles en la presentación del primer caza supersónico F-39E Gripen fabricado en Brasil, un hecho que ha sido calificado como histórico y que marca un avance significativo en la industria de defensa de América Latina.
El acto se llevó a cabo en el aeródromo de Embraer Gavião Peixoto, uno de los complejos aeronáuticos más importantes de la región. Allí, autoridades civiles y militares destacaron el impacto tecnológico y estratégico del proyecto, que posiciona al país sudamericano como un actor relevante en la producción de aeronaves de combate de alta complejidad.
El F-39E Gripen es desarrollado en colaboración con la empresa sueca Saab AB, en el marco de un acuerdo que no solo contempla la adquisición de aeronaves, sino también la transferencia de tecnología y la capacitación de ingenieros y técnicos brasileños. Este componente ha sido clave para que Brasil pueda avanzar hacia la autonomía en la producción y mantenimiento de su flota aérea.
Aunque el mandatario no ofreció un discurso formal durante la ceremonia, posteriormente expresó en redes sociales su satisfacción por el logro. Lula calificó el evento como un “momento muy simbólico”, señalando que refleja la confianza del país en su capacidad tecnológica, así como su compromiso con la innovación y la soberanía nacional.
Como parte del evento, el presidente abordó una aeronave que fue escoltada en vuelo por un Gripen, en una demostración que buscó resaltar el potencial operativo del nuevo caza. La imagen fue ampliamente difundida como símbolo del avance en materia de defensa aérea.
La Fuerza Aérea Brasileña subrayó que este proyecto inaugura una “nueva era en la defensa aérea”, al incorporar tecnología de última generación y fortalecer las capacidades estratégicas del país. En total, Brasil adquirió 36 unidades del modelo, de las cuales 15 serán ensambladas localmente por la empresa Embraer.
El programa Gripen ha sido considerado un punto de inflexión para la industria aeronáutica regional, ya que impulsa el desarrollo de talento local y fomenta la cooperación internacional en el sector de defensa. Además, representa un paso hacia la reducción de la dependencia tecnológica externa, uno de los objetivos clave del Gobierno brasileño.
Con este avance, Brasil se integra a un reducido grupo de países capaces de producir aviones de combate supersónicos, consolidando su posición como líder en innovación tecnológica dentro de América Latina y abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo industrial y militar en la región.


