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jueves, 22 octubre 2026
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Análisis del poema “Los Jóvenes” de Roque Dalton

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Por Mauricio Corpeño

LOS JÓVENES

Seres inquietantes, 

como nuevas especies, 

Que vivieran en un espacio, 

tangente con el nuestro, 

acechando, 

nuestra autonomía y superioridad. 

Nosotros no oímos, 

Hablar demasiado del siglo, 

Pero el sol nos encuentra, 

Parados en su centro. 

Olvidamos bien pronto, 

El olor a pólvora, 

De nuestra infancia, 

Los secos sabores del hambre; 

La caballería del frío, 

etcétera. 

La Historia es este momento: 

Esperamos a nuestra amiga, 

En los barandales de Vaslavski Namiesti, 

Cuando la experiencia, 

Ya está en la Universidad, 

Y las bibliotecas; 

Y los mejores pollos de Praga, 

En el grill del Palace Hotel. 

Alguien nos propone la dialéctica, 

Y nosotros sólo escuchamos, 

Un pregón en favor de los laberintos; 

Que nos pide olvidar, 

Los hilos salvadores de Ariadna. 

Nos proponen el futuro, 

Y nosotros nos defendemos del futuro, 

Como de un murciélago, 

Que nos azota la cara. 

Y aunque no queremos, 

Ser personajes patéticos, 

nos sentimos por las mañanas, 

Viejos y enfermos. 

Nuestros maestros, 

Son nuestros poetas: 

“Soy el hombre, 

Nada me vencerá, 

si rompo la vieja vida, 

Metida en una pose”. 

FUENTE: Tabernas y otros lugares. 

ROQUE DALTON 

COMENTARIOS: 

Roque Dalton, hace alusión con su pluma formidable a seres inquietantes, que provocan extrañeza porque cruzan la línea entre lo familiar y lo desconocido; cuyas pruebas de ADN determinan que no encajan en ninguna categoría ya existente, Peyorativamente hablando; seres, realidades o dimensiones que coexisten muy cerca de nosotros, compartiendo un límite exacto, pero manteniendo su independencia. También, se teje la idea respecto a un país como El Salvador, sintiendo que una nación rival u organización estaba vigilando y buscando debilitar su soberanía y su incidencia global. Por ende, la frase poética “acechando nuestra autonomía y superioridad” significó la existencia de una amenaza constante, oculta y vigilante, que ponía en peligro la capacidad de un grupo, para decidir por sí mismos (autonomía) su posición de control sobre los demás (superioridad). Continuamente al expresar el escritor Dalton, “Nosotros no oímos hablar demasiado del siglo (…..)”, el “siglo” representa la historia con mayúsculas, la política, las grandes corrientes de pensamiento, la fama o las preocupaciones abstractas del futuro y del pasado. Por lo cual, al decir que no se oye hablar mucho de él, se refiere a una vida desconectada de esas grandes narrativas globales o intelectuales; una vida enfocada en lo cotidiano, lo sencillo o lo inmediato. Seguidamente, “(…….) pero el sol nos encuentra parados en su centro”, tal concepto literario El “sol” y “su centro” simbolizan el presente puro, la naturaleza y la realidad más absoluta; así pues, estar en el centro del sol significa estar plenamente vivos, expuestos a la luz cotidiana, existiendo con fuerza en el aquí y el ahora. 

A continuación, el verso “El fin de la infancia y la inocencia”, particularizando el término la “pólvora” representa entornos de peligro, guerra, conflicto o extrema dureza; señalándose que, al crecer, los adultos tendemos a distanciarnos tan rápido de esas realidades que olvidamos cómo nos moldearon cuando éramos vulnerables. 

Refleja además, la rapidez con la que las sociedades o las personas individuales olvidan los horrores de los conflictos armados o las crisis una vez que llega una aparente paz o madurez de nación, es una crítica a la falta de memoria histórica. Posteriormente, lo relativo a “Los secos sabores del hambre”; el factor hambre no solo se siente en el estómago; el poeta le asigna un “sabor”, pero es un sabor “seco”, áspero y amargo, evocando la escasez o calamidad pública, la boca seca por la falta de alimento y la desolación de no tener nada para subsistir. Luego, nos dice “La caballería del frío”, queriendo hacer connotar que el frío se presenta, como un ejército invasor, una fuerza implacable que avanza con la violencia y la contundencia de un cuerpo militar, por ello, describe un frío invernal que desprotege, golpea y domina los cuerpos de las personas vulnerables. 

Dentro del tejido de ideas anterior, nos sentencia Dalton, “La Historia es este momento”, con lo cual, el autor expresa que la “Historia”, no es solo algo que ocurrió hace siglos o que está en los libros; la Historia se está construyendo ahora mismo, en las acciones diarias, y en las vivencias de las personas comunes. Así pues, el espejo retrovisor histórico a través de la frase “Esperamos a nuestra amiga en los barandales de Vaslavski Namiesti”, nos guía a la explicación de qué, Václavské náměstí (en español equivale a la Plaza de Wenceslao) uno de los lugares más emblemáticos, históricos y concurridos de Praga, que ha sido el escenario de eventos históricos masivos (como la Primavera de Praga o la Revolución de Terciopelo), por su parte, los “barandales” sugieren un punto de encuentro común en tal plaza. Por tanto, el poema sitúa a los personajes en Praga (específicamente esperando a una amiga en la plaza Wenceslas o Vaslavski Namiesti); siendo el eje reflexivo relativo a cómo la vida, el aprendizaje y la experiencia, concurren en distintos planos, el primero, el saber formal, el cual se acumula en la universidad y las bibliotecas (el conocimiento académico, los libros, la teoría); en segundo lugar, la cotidianidad y el sosiego burgués, reflejando los detalles mundanos y placenteros, como comer en el restaurante exclusivo del Palace Hotel; en tercer lugar, el choque con la realidad, contrastando el poema Los Jóvenes, los espacios de juventud y tranquilidad con las grandes discusiones políticas e históricas de su época, de ahí la frase “alguien nos propone la dialéctica”, y el peso del porvenir al que a veces se teme. Cabe señalar que, la dialéctica”, en términos filosóficos se refiere al arte del diálogo y el razonamiento, siendo un método para llegar a la verdad expoliando y confrontando argumentos contrarios; así quien la propone busca discutir, avanzar y resolver una contradicción. Consecuentemente, ante la máxima literaria, “Un pregón en favor de los laberintos”, conlleva a un anuncio público, dónde el laberinto representa la confusión, el caos o una trampa intelectual sin salida, sugiriendo la frase poética, que la propuesta de diálogo no se ve como una búsqueda de la verdad, sino como una apología a la complicación innecesaria. Aconteciendo, que “Los hilos salvadores de Ariadna”, remembranza del mito griego, Ariadna personaje que le da a Teseo un hilo para que lo desenrolle al entrar al laberinto del Minotauro, permitiéndole encontrar el camino de regreso; así pues, el “hilo de Ariadna” es el sentido común, la guía o la solución lógica que nos saca del caos. 

Secuencialmente la frase “Nos proponen el futuro y nosotros nos defendemos del futuro como de un murciélago que nos azota la cara”, es una cita del escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez, que explica de forma muy poética y visual, el miedo profundo, el rechazo y la resistencia que sentimos los seres humanos ante los cambios inevitables o las promesas de modernidad; sucediendo que la amenaza del progreso, El “futuro” suele venderse como algo positivo, tecnológico o lleno de progreso “nos proponen el futuro”; sin embargo, la frase poética sugiere que la sociedad o el individuo lo perciben como una amenaza que desestabiliza su presente y su comodidad, por todo ello, comparar el futuro con un “murciélago que nos azota la cara” evoca una sensación de horror gótico, oscuridad y desconcierto; dónde nadie piensa fríamente cuando un murciélago lo ataca; la reacción es puramente instintiva, violenta y de autodefensa. Acto seguido, el hijo mertisimo Dalton, reglaxiona sobre agotamiento matutino, oda al despertar diario con una sensación abrumadora de fatiga física y mental; la Juventud herida, mostrando cómo los jóvenes pueden sentirse gastados o achacados por las dificultades, perdiendo la vitalidad que se supone deberían tener, plétora del deseo de no caer en el drama exagerado o la lástima propia “no queremos ser personajes patéticos”, a pesar del sufrimiento diario; refiriéndose al choque entre las expectativas del futuro y la dureza del presente; de ahí pues, que los jóvenes se sienten amenazados o golpeados por las circunstancias, lo que apaga su energía al comenzar el día, constituyéndose luego entonces, la educación en una fuerza de transformación, liberación y autenticidad humana, “Nuestros maestros son nuestros poetas”, en suma, al perfil de ideas expuestas, indican que los maestros son generadores de datos, fórmulas o reglas; más sin embargo, al llamarlos “poetas”, la frase eleva su labor, pues un poeta no solo escribe; despierta emociones, inspira, cuestiona la realidad y ayuda a ver el mundo de una manera más profunda. Así se hace abordaje a la cita: “Soy el hombre, nada me vencerá si rompo la vieja vida metida en una pose”, el cual es un llamado a la autenticidad y a la resiliencia, por lo cual el complemento literario dice “Si rompo la vieja vida metida en una pose”, dónde el término “pose” representa falsedad, máscaras que nos ponemos para encajar en la sociedad, las rutinas vacías o los prejuicios heredados; por lo cual, romper tales esquemas implica rebelarse contra lo artificial y contra el conformismo para descubrir quiénes somos realmente. Finalmente , la frase “Soy el hombre, nada me vencerá”, quiere decir, que una vez que el ser humano se despoja de esas falsas apariencias y actúa desde su verdad, un maestro se vuelve invencible ante las dificultades. 

Ahora bien, haciendo una amalgama, de teoría literaria y práctica en la realidad social, de la década de los ochenta, de El Salvador, aparece lo siguiente: 

RECUERDOS Y PSICOLOGÍA POPULAR EN EL TRANSPORTE PÚBLICO DE SAN BARTOLO. 

Las vivencias de jóvenes, y adultos jóvenes, que perduran en el tiempo, un retrato de la época de los años ochenta, mezclado de forma rítmica, estructurado, y organizado; para capturar con fidelidad fragmentos de vida cotidiana, en la memoria; de una gama de hechos, se esgrime una cronologia secuencial, el viaje en el transporte colectivo de la ruta 29 de Microbuses, entre la colonia Tycsa de San Bartolo, y la ciudad capital; desde la brumosa polvareda de lo que hoy es el Boulevard San Bartolo, del Smoke de la urbe capitalina, y el estilo patrocinador del sonido musical de producciones de VAM, en ciertas unidades de microbuseros. Surge una primera fase, el éxodo y el origen: a) Empezar de cero: Llegar al cantón San Bartolo en pleno conflicto armado significó dejar atrás el terror. b) Diversos caminos: Familias enteras llegaron desde distintos puntos del país huyendo de la guerra. c) Punto de encuentro: El nuevo asentamiento humano se convirtió en un hogar forjado con esfuerzo y resistencia. Luego, una segunda etapa, la ruta y la terapia colectiva: i) El transporte: Viajar en las coasters, Toyota Hi Ace o Nissan Urban, era parte del día a día. ii) Los motoristas: Eran amigos al volante que brindaban confianza en tiempos difíciles. iii) El sonido del viaje: La música llegaba al gusto del usuario, creando un espacio de desahogo y paz mental, una etapa vivencial sin copia. Ahora bien, el sello de música digital de producciones VAM, fue una especie de patrocinio y único en tal sector, se trataba de una empresa de Audio y Video, denominada Producciones VAM (de la colonia Santa Lucía, Ilopango), su sello musicalizaba el trayecto en muchas unidades de Microbuses de San Bartolo Tycsa. Destacándose el estilo de frases elegantes, cuidadas y un sonido mesurado; que transformaban el microbús en una unidad con terapia colectiva sobre ruedas. 

Es importante señalar, que el asentamiento humano y urbanización del cantón San Bartolo Tycsa, en pleno conflicto armado, implicó una aceptación de empezar de cero, debido a que muchos llegamos a tycsa de diferentes partes del país, huyendo de la crueldad y terror total de la guerra. En síntesis, fue una especie de terapia colectiva y grupal, viajar en las coaster, Toyota hi Ace, Nissan Urban, y otras marcas, con motoristas amigos, y el sonido agradable, mesurado, y al gusto del usuario, patrocinado por la empresa de Audio y Video Producciones VAM de la colonia Santa Lucia, en Ilopango. Consecuentemente, fue una atmósfera de terapia sobre ruedas y nostalgia de los años de la guerra civil en El Salvador. 

Este relato intercala lo nostálgico con las emblemáticas descripciones del ambiente ameno de música agradable, al estilo de las cintas de Audio y Video de Producciones VAM de la colonia Santa Lucía, que en el presente cercano representan las “Voces de San Bartolo y el Eco de producciones VAM”, remembranza combinada con el sonido del motor comenzando un siseo analógico y el inicio de la cinta de casete que reproducia música agradable a los usuarios, formula química del rugido suave y el escape del motor del microbús Toyota Hi Ace o Coaster en marcha. Ocasionalmente, de fondo, entraba una música instrumental suave, un chachachá, una cumbia de la orquesta San Vicente, o una balada romántica de los 80 a volumen moderado/mesurado). Luego se escuchaba la voz de LOCUTOR (Voz engolada, elegante, eco sutil al Estilo de Producciones VAM) que decía: “Directamente desde la cuna del ritmo de la colonia Santa Lucía en Ilopango. Para toda la gente linda que viaja, que sueña a diario y que vuelve a empezar. Audio y Video Producciones VAM, acompañando tu camino.” La música subía levemente, y luego adquiría un tono más compasivo y profundo. Asi el relato vivencial, llegar al cantón San Bartolo en pleno conflicto armado no era una simple mudanza; era aceptar el reto de empezar de cero. Muchos de nosotros desembarcamos en el reparto Tycsa, viniendo de diferentes rincones del país. Veníamos con las manos vacías, pero con el corazón lleno de memorias y esperanzas, huyendo del terror total y la crueldad de la guerra. Repentinamente, aún pareciera escucharse el timbre de microbús, sonido de helicoptero, sirenas o bocina clásica de Coaster, generadas de forma entremezclada con el ritmo musical que se volvía constante y relajante, simulando el vaivén del viaje. 

Pero en medio de la incertidumbre, el trayecto diario se convirtió en nuestro refugio. Subir a las coasters, a los microbuses Toyota Hi Ace o las Nissan Urban, no fue solo transportarse; fue una auténtica terapia colectiva y grupal irrepetible. Cabe destacar que, al volante no iban desconocidos, iban motoristas amigos que compartían el mismo asfalto y los mismos temores; teniendo por recordatorio referente la voz del LOCUTOR de producciones VAM: “En la ruta de la vida, el amigo motorista te cuida, con un sonido agradable y mesurado, viajas seguro, viajas de lado a lado. Al gusto del usuario que con esfuerzo ha luchado, ¡Porque el pasado quedó atrás y el futuro ya ha comenzado!” 

Así era. El viaje se aliviaba con ese sonido agradable, sin estridencias, regulado exactamente al gusto de la gente. Las bocinas no ensordecían, consolaban. Todo bajo el sello inolvidable y el patrocinio de las Producciones VAM. Con sus frases elegantes y sus rimas precisas, lograban que por unos minutos olvidáramos los estruendos de afuera y sintonizáramos la paz de ir juntos hacia adelante. Luego se escuchaba el efecto de sonido en el casete deteniéndose y el motor del microbús apagándose en la parada final de San Bartolo, Finalmente de oía la voz del locutor de producciones VAM, con un cierre en eco: “Para toda la gente linda y valiente del cantón San Bartolo y la gran familia de Tycsa, manteniendo la elegancia, y la fe que siempre nos anima. Producciones VAM, el sonido que viaja contigo.” Pues bien, el incipiente esfuerzo cooperativista de transporte público, necesito de pioneros tanto inversionistas, motoristas, cobradores, y funcionarios públicos, que apoyaran el proyecto, por ejemplo, en la alcaldías municipal de Ilopango, alguien que dió de forma desinteresada fue la ayuda del capitán Tochez (Q.D.D.G.), y algunos funcionarios de Aduanas, cuando existía trámites de obtención de una nueva unidad. 

La incubación del esfuerzo cooperativista de transporte público demandó un consorcio multidisciplinario de pionero; siendo así, el éxito de este modelo asociativo que dependió de la simbiosis perfecta entre la inversión de riesgo, la excelencia operativa de motoristas y cobradores, y una gestión pública con visión de futuro. El legado del Capitán Tóchez (Q.D.D.G.) en Ilopango y el respaldo de los funcionarios de Aduanas constituyen el ejemplo a seguir, de cómo el capital social relacional y el desinterés político aceleran las innovaciones socioeconómicas.” 

Es reconfortante el recuerdo de los usuarios frecuentes que día con día realizaban el recorrido rutinario entre Tycsa y la capital, es loable citar: mi amigo el Chino Shelane (Q.D.D.G.); el zurdo (empleado de la adoc y jugador del Firpo), Miriam (estudiante del Colegio Cervantes), Nancy (estudiante del Inframen), Doris (estudiante del colegio Salarrue), William Hernández (estudiante del Nuevo Liceo Centroamericano, jugador de la reserva del Alianza F.C.; quien luego emigró a EE.UU.), Ricardo Hernández “el Chiri” (estudiante del Inframen, quien luego emigró a EE.UU.), Mauricio y su hermana (estudiantes del Inframen); fue el diario vagón de la rutina, donde el tiempo tejió su fina red, partían de la humilde y fiel vecina Tycsa, calmando de progreso la sed. 

Hacia la gran urbe, la esquiva capital, 

marchaba una tropa de ensueño y juventud, 

dejando en el asfalto un eco inmortal, 

hoy evocados con honda gratitud. Representativos de haber sido los Viajeros del Ayer, El Chino Shelane, de alma sincera, 

hoy descansa en paz, en eterno fulgor; marcó con sus pasos la vieja vereda 

dejando un recuerdo vestido de honor; El zurdo corría con doble bandera, 

de la Adoc obrero, del Firpo bastión; con pierna de oro y vida guerrera, 

entregaba en las canchas su fiel corazón. Mientras las aulas llamaban con dulce constancia: 

Miriam al Cervantes llevaba su luz; por su parte Nancy vestía con gran elegancia del Inframen el brillo, su cruz y su azul. 

Doris marchaba al colegio Salarrué, con libros e ideas de un mañana mejor, hilando esperanzas que el tiempo no fue capaz de borrar de su tierno crisol. Además, en los destinos cruzados, William Hernández, reserva del Alianza, en el Nuevo Liceo Centroamericano, forjaba su ser; cruzó las fronteras buscando bonanza, dejando en el norte su anhelo crecer. Ricardo “el Chiri”, del Inframen leal, tomó también vuelo hacia extraño confín de las barras y las estrellas; emigrante valiente de un sueño ideal, lejos del pueblo que lo vio en su jardín crecer. Y al final de la lista, en marcha constante, Mauricio y su hermana cerraban la unión; del Inframen alumnos, de paso fino, viajeros eternos de una misma canción. También eran usuarios frecuentes: Maritza (estudiante del Inframen, quien se convirtió en esposa de Nelson el Zurdo y procrearon dos hijos que hoy son profesionales), Maritza (estudiante de enfermería del colegio Florencia Nightingale), el Buey (estudiante del Inframen, actualmente es ingeniero Civil), Vicente “Murmullo” (estudiante del Inframen, actualmente abogado y notario), Teresita (estudiante del colegio Nuevo Liceo Centroamericano, actualmente reside en EUA), Martita (viajaba a trabajar a la empresa Rayones de El Salvador, propiedad de António Safie, Miguel Jeremías (empleado de Rayones de El Salvador, se dedicó al comercio, y procreó exitosamente tres hijos)”, Peyorativamente, la Juventud y el destino frecuentaban la ruta y el diario camino, tejiendo sus almas con hilos del destino: Maritza, del Inframen alumna constante, quien unió con el Zurdo su andar constante; se convirtió en su fiel esposa, de amor y desvelos, y dos hijos profesionales que hoy son hoy sus consuelos. Por su lado Maritza pasaba vistiendo pureza, del Florence Nightingale guardaba promesa; estudiante de noble y sutil enfermería, alivio constante que el tiempo traía. 

El Buey, que del aula del Inframen venía, en leyes físicas de ingeniería su mente esculpía; aquel estudiante de trazo constante, es hoy un Ingeniero Civil avante. Vicente, a quien todos llamaban “Murmullo”, del viejo Inframen orgullo y arrullo; atrás el silencio de aquel estudiante, hoy Abogado y Notario de paso triunfante. Teresita, que al Nuevo Liceo asistía, con gracia y anhelos sus días vivía; dejó las fronteras del centro lejano, y hoy vive en el suelo norteamericano. Martita (Q.D.D.G.), viajaba con rumbo constante, hacia Rayones, taller rutilante; allí donde António Safie reinaba, su digno trabajo los días hilaba. Miguel Jeremías, de la misma empresa, halló en el comercio su mayor riqueza; con paso seguro sembró su legado, y en tres hijos de éxito se vio coronado. 

Conclusivamente, al buscar asidero a la pluma brillante de Roque Dalton, en la actualidad, y en otro lugar de El Salvador, es menester, decir, que existen sitios específicos como el Distrito de San Esteban Catarina, Municipio de San Vicente Norte, Departamento de San Vicente, su juventud y adultos jóvenes, aún atraviesan serias dificultades de transporte público, como los relatos presentados, y que tal experiencia, debe ser aliciente para mejorar tal rubro necesario, retomando los esfuerzos de algunos pioneros que ya existen en el sector, y forjar una generación de hombres útiles al departamento de San Vicente, y todo El Salvador.

(*) Mauricio Corpeño. Abogado y notario, graduado en la Universidad de El Salvador, del domicilio de San Vicente, y de San Salvador. 

Mauricio Corpeño
Mauricio Corpeño
Abogado, notario y escritor salvadoreño, graduado en la Universidad de El Salvador UES; Colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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