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martes, 18 de mayo del 2021

Amazonia

Durante más de 2 semanas quema un extenso territorio que crece continuamente ““ que ahora mismo y para ejemplo, es un área de 3000 kilómetros cuadrados en Mato Grosso, sumida bajo la oscuridad, habiendo sido destruidas hasta la tarde del lunes 19, medio millón de hectáreas en parques protegidos – alcanzando ya a Bolivia, Ecuador y Colombia, algo más de 4,000 kilómetros, provocando que los 2 primeros acordaran el jueves 22 “acordonar” las fronteras, en un intento por frenar la devastación en sus respectivos territorios, mientras los grandes medios silencian y relativizar la información del hecho. 

Llama la atención la comparación obvia entre lo sucedido a Notre Dame, con lo que ahora destruye a la Amazoní­a, y que fuera el movimiento que recolectara en apenas 24 horas, $218,000,000.00 para su reconstrucción, en un esfuerzo por rescatar y restaurar esa joya histórico arquitectónica, que es ahora fuente de indignación por la aparente indiferencia de muchos ante esta tragedia. 

Esto se suma a los señalamientos de Bolsonaro, quién asegura son las ONG´s ambientalistas las responsables, y a pesar de ser él quien promueve la tala indiscriminada de los estados que arden ahora, en contra de las advertencias que le hiciera su ministro ambientalista, quien además fuera despedido, acotando los riesgos implí­citos a las condiciones climáticas y de temperatura imperantes. 

El ejecutivo brasilero confí­a además que todos olviden su discurso, orientado a la supuesta reactivación, según él, de la economí­a del paí­s (a pesar de ser la más pujante de AL por la gestión de Lula), que implica la explotación del Amazonas, con el consecuente desalojo de las naciones originarias, que ahora ocurre y por sobrevivencia, dejando el terreno preparado para su gestión, que otorgara a privados para “su administración”, que de paso explotara los muchos minerales que el terreno posee, las maderas preciosas, la fauna, el agua y el oro, todo ello sin la participación de sus legí­timos dueños: los pueblos originarios. 

Tal expolio se realizará por supuesto, en grado industrial, lo que implica las alianzas, previamente establecidas, con los EU y la UE, para ese fin. 

Es así­ por la psique conductual del mandatario, revisionista convencido que niega los delitos de la dictadura militar, responsable de cientos de muertes, desapariciones, torturas y hasta 25,000 detenciones arbitrarias hacia el final de la misma, en 1979, cuando se decretó la infame ley de amnistí­a que es garante del no juzgamiento de los delitos de los tales, también negara sus propios delitos y crí­menes. 

“Crimen", sí­, porque la devastación ambiental derivará no solo en la quema, pues ahora mismo el Amazonas dejará de procesar las 1000,000,000 de toneladas de CO2, reduciendo además su inigualable bioma, y dejando de contener el calentamiento global por la liberación de calor hacia la atmosfera. 

Se debe sumar la contaminación de hasta el 20% del agua dulce del planeta y los efectos directos en hasta 34,000.000 de personas residentes en el lugar. 

Entonces, no es como señala Bolsonaro; “…asunto brasilero…”, es un tema de todos. 

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