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domingo, 24 de octubre del 2021

Al Maestro con cariño

Se acerca el fin de año y la crisis sanitaria generada por Covid, está aún lejos de resolverse. Educar en la pandemia en 2020, ha sido un desafío pedagógico inédito. En esta emergencia, los docentes demostraron su entrega para garantizar la continuidad educativa. El Magisterio es un sector esencial en tiempos del Coronavirus. La pandemia sacó lo mejor de los maestros, encontraron la manera de impulsar la enseñanza a distancia. Hacer uso de la tecnología fue la opción, al principio no todos estaban preparados para recurrir a ella, pero con las pocas herramientas que tenían a su disposición, de la noche a la mañana se reinventaron  y aportaron para hacer de cada casa una escuela.

Los docentes al igual que los estudiantes, durante la emergencia, enfrentaron una situación socioemocional complicada: la incertidumbre, ansiedad, temor y estrés estuvieron presentes en estos meses: Hoy ayudarles a tener más competencias socioemocionales,  aumentar el bienestar personal y social de los trabajadores de la educación y los alumnos es un imperativo.

En la nueva realidad post pandemia, los maestros en algún momento de 2021 volverán a la escuela y estarán obligados a utilizar otras herramientas y adaptar contenidos para que sus estudiantes puedan aprender a través de múltiples medios. Debemos darles todo el apoyo y la formación que necesitan para fomentar aprendizajes y entornos saludables para sus estudiantes.

Educar en tiempos de Coronavirus es una oportunidad para repensar la profesión docente y valorar el rol de los maestros en el proceso de aprendizaje. Es necesario contar con una política de profesionalización docente que contribuya a la dignificación del magisterio.

La imagen que se tiene del maestro es la de un profesional mal remunerado, que

trabaja en condiciones difíciles y que, no importa cuán bueno o malo sea, solo

puede mejorar su situación por antigüedad y que además se va a jubilar en el mismo puesto de trabajo con una pensión insuficiente.

Hoy más que nunca se deben crear mecanismos para identificar a los jóvenes talentos en educación. Debemos hacer que la carrera docente sea una opción profesional atractiva para los jóvenes que terminan la secundaria. Sin duda incrementar los salarios de los maestros, elevan el atractivo de la profesión docente respecto de otras ocupaciones y podría generar que candidatos talentosos y potencialmente efectivos se interesen por la docencia.

La evidencia disponible sugiere que el principal impulsor del aprendizaje escolar es la calidad de los docentes. El impacto que un buen docente tiene en el desempeño académico y en el desarrollo de habilidades de sus estudiantes es innegable.

El compromiso es apoyarlos para que ejerzan su tarea con herramientas profesionales adecuadas y puedan trabajar en mejores condiciones por una educación que prepare para la  vida a los estudiantes, promueva el pensamiento crítico, el análisis, la discusión informada, los eduque para la ciudadanía.

En 2021 la apuesta de los docentes debe ser trabajar por facilitar un proceso de aprendizaje mucho más interactivo y creativo, centrado en las necesidades del alumno en cada territorio, el profesor tendrá que estar abierto a cambiar para encontrar formas de innovar el proceso, estar atento a sus estudiantes, ser flexible, creativo y tener capacidad de integrar a padres de familia y comunidad en el acto educativo. Crear y mantener una cultura de cooperación entre docentes, padres y la comunidad es una necesidad. Los maestros deben  propiciar una atmósfera en la que los padres y la comunidad se les tome en cuenta. La dimensión territorial de la educación es imprescindible. la posibilidad de conectar lo que se aprende en la escuela con los saberes locales es lo que determina aprendizajes significativos. Construir una escuela incluida en su territorio permite que la institución escolar sea un agente fundamental de mejora social y educativa para su entorno. La escuela es el corazón de la comunidad Los maestros son cruciales para mediar en los aprendizajes de los estudiantes  para mitigar los impactos negativos del cierre de escuelas. Son la clave del progreso de la nación debemos valorarlos, ofrecerles una justa remuneración y procurarles formación continua. Esta es una inversión en el porvenir. En la que todos debemos participar.

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