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lunes, 26 de julio del 2021

Acuerdos de Paz 29 años después

El tiempo avanza, las personas pasan, las instituciones quedan. En palabras de Jean Monnet: “los hombres pasan, pero las instituciones quedan; nada se puede hacer sin las personas, pero nada subsiste sin instituciones”.  La conmemoración del día de la Firma de los Acuerdos de Paz, no es un capricho de los firmantes, al contrario responde a la necesidad de entender la trascendencia de lo pactado. El Salvador necesita institucionalizar el legado de los Acuerdos de Paz en al menos dos cosas: la Creación del Instituto Salvadoreño de Cultura de Paz y El Centro de Memoria Histórica. El Instituto de Cultura de Paz, se propone, como, una institución que trabajaría porque se logre pasar de la confrontación, la violencia a la reconciliación y la construcción de una cultura de Paz. La instancia, buscaría integrar su trabajo con otros actores como las alcaldías, las universidades, el Ministerio de Educación y otros organismos que garanticen el impulso de una manera alternativa de resolución de conflictos

El Centro de Memoria Histórica seria un establecimiento público que tendría como objeto la recepción, recuperación, conservación, de todo el material documental, testimonios orales y los que se obtengan por cualquier otro medio, relativo al conflicto armado y al proceso negociador que terminó con la firma de los Acuerdos de Paz, realizaría actividades que contribuyan a que la juventud salvadoreña conozca este periodo clave de la historia.

También se necesita un Observatorio de Conflicto Social cuyo objetivo sería,  identificar los conflictos mediante el análisis de la realidad nacional. El trabajo del observatorio permitirá detectar patrones, seguir las lógicas de escalada de conflictos. De esta forma, se obtendrán datos relevantes sobre el nivel de conflictividad y se podrían establecer mecanismos de alerta temprana que permita identificar, prevenir, abordar y transformar los conflictos en su fase inicial, privilegiando la negociación y construcción de consensos

En los próximos días sería loable que las alcaldías organizaran actividades de conmemoración en todo el territorio nacional. No solo en San Salvador. La recuperación de la Memoria Histórica debe hacerse a lo largo y ancho de la geografía nacional. No se debe olvidar en esta conmemoración, a las más de 75.000 personas que perdieron la vida y a las 8.000 que desaparecieron. Es también un compromiso de honor resolver la situación de los veteranos de guerra de ambos bandos.

Para los buscadores de la paz y los jóvenes salvadoreños la lectura del Informe de la Comisión de la Verdad es indispensable. Terminar con la impunidad es fundamental. La lucha por la justicia debe seguir, y se debe llevar a juicio a los responsables de graves violaciones de los derechos humanos y crímenes contra la humanidad.

En la tarea permanente de construcción de un Estado de derecho tenemos todavía un largo trecho que recorrer. Una condición ética indispensable en ese camino es escuchar con respeto y seriedad a las víctimas de la impunidad. Ellas deben ser el lugar preferencial para hacer real la esperanza de la justicia.

La reparación moral y material de las víctimas después de 30 años es una tarea pendiente, es indispensable el reconocimiento de la honorabilidad de las víctimas y de los graves delitos que padecieron. Es del caso que se establezca como un día nacional recordatorio de las víctimas el 16 de enero

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