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miércoles, 28 de julio del 2021

“Abuso de tecnologí­a hace que menores no sepan ni coger un lápiz”

El desarrollo de la motricidad es uno de los aspectos más afectados por la tecnologí­a, que no es mala, pero debe evitarse el exceso

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Coger correctamente un lápiz requiere de técnica y fuerza. Algo que los niños de hoy en dí­a están perdiendo debido al abuso de las nuevas tecnologí­as según advierten pediatras y especialistas en la materia consultados por The Guardian.

Para aprender a escribir bien y con agilidad, uno de los principales y más importantes pasos es sujetar con fuerza y firmeza el lápiz. No vale de cualquier manera. La correcta es sosteniéndolo entre el pulgar y el í­ndice haciendo la pinza y apoyándolo sobre el dedo corazón que, junto con el anular y el meñique se mantienen flexionales ligeramente hacia la palma de la mano.

Dicho así­ parece bastante sencillo. Sin embargo, es algo que está comenzando a convertirse en un problema para las nuevas generaciones según las opciones y testimonios de varios expertos británicos. Sally Payne, terapeuta ocupacional pediátrica de la fundación Heart of England NHS Trust, explica que “los niños no van a la escuela con la fuerza en la mano y la destreza que tení­an hace 10 años. (“¦) Se les da un lápiz y cada vez más no pueden sostenerlo porque no tienen las habilidades fundamentales de movimiento“.

El problema de base es el abuso que se hace de los dispositivos móviles. Los niños deben trabajar con sus manos, jugar, para adquirir la fuerza necesaria y desarrollar la habilidad con los dedos que después les permitirá sujetar el lápiz para escribir y dibujar. “Para poder agarrar un lápiz y moverlo, necesitas un fuerte control de los músculos finos de tus dedos. Los niños necesitan muchas oportunidades para desarrollar esas habilidades”, defiende Payne.

Para conseguirlo no se trata solo de que se sienten a pintar y dibujar, hay otras actividades que fomentan lo que se conoce como motricidad fina y que sientan las bases para aprender a sujetar bien el lápiz. Construir con bloques, cortar y pegar son tareas que ayudan. Sin embargo, como se lamenta esta terapeuta, “es más fácil darle un iPad a un niño que alentarlo a que haga un juego de construcción muscular”.

En The Guardian citan el caso de Patrick, un niño de seis años, que tuvo que ir a terapia para aprender a coger el lápiz bien. Su madre, Laura, cuenta que lo cogí­a mal porque “simplemente no podí­a sostenerlo de ninguna otra manera y por eso no podí­a aprender a escribir porque no podí­a mover el lápiz con precisión”.

Los especialistas consultados por The Guardian coinciden en señalarlo como un problema creciente que se localiza en el abuso de los dispositivos electrónicos en casa. Barbie Clarke, psicoterapeuta infantil y fundadora de la agencia de investigación Family Kids and Youth, incide en que aunque en colegios y guarderí­as se usan tabletas como material didáctico, estas siempre están combinadas con el uso del lapicero o del bolí­grafo.

El problema viene de casa y, como remarca Mellissa Prunty, terapeuta ocupacional pediátrica, el aprendizaje de la escritura se está retrasando por esta causa.

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