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sábado, 08 de mayo del 2021

Abriendo la puerta del aborto

#LaIncómoda #SiempreDeIncorrecta #MujerEnVozAlta

Hasta 1998, según Denis Muñoz, abogado del Colectivo por la despenalización del aborto en El Salvador, contamos con el derecho al aborto terapéutico, eugenésico y ético. Desde ese año, a la actualidad, no contamos con leyes que consideren ningún tipo de aborto marcando un antes y un después para las mujeres salvadoreñas, a partir de ese cambio se criminalizó a las mujeres y es ahora que esto mantiene un debate permanente entre: estar a favor o en contra del aborto.

Para mí­, esta dicotomí­a no funciona, lleva a cerrar el tema en debates infructuosos donde las ví­ctimas son solo mujeres y de escasos recursos.

Mujeres y hombres que creemos importante un debate cientí­fico sobre la salud de las mujeres y erradicación de la violencia obstétrica que se ejerce dentro del sector salud, que creemos en promover la despenalización del aborto, somos tildadas de “abortistas” peyorativamente, generando predisposición negativa hacia nosotras y el tema.

Mujeres y hombres que se autodenominan provida que movilizaron y movilizan con recursos e influencia polí­tica a la sociedad manipulando emotivamente sobre el ser que habita en una mujer y el castigo divino por pensar en aborto, han generado un debate agresivo, poco constructivo y demonizado basándose en dogmas para sus argumentos.

Ese discurso denominado pseudo provida creo que es el que nos ha llevado a tener nula posibilidad de discutir el tema desde todas sus aristas complejas, generando la terrible situación de las mujeres pobres que han ido “del hospital a la cárcel” sin tener acceso a presunción de inocencia, ni a recursos para defenderse en igualdad de condiciones, ni atención adecuada antes, durante ni después del embarazo fallido que fuese clasificado como aborto y luego homicidio.

Las mujeres liberadas demostraron que ni PNC, ni hospital nacional, ni medicina legal, ni el juicio fue realizado de manera igualitaria, equitativa y justa.

En un foro se preguntaba en general: ¿Cuántas denuncias conocen o pueden consultar sobre casos similares en Hospitales Privados? ¿Cuántas mujeres de hospitales privados han sido denunciadas por personal de salud por riesgo de aborto o por abortos espontáneos? ¿Cuántas niñas de 10 años de las 44 que recibió el hospital nacional de la mujer por embarazos,  pueden retomar sus vidas después de ser ví­ctimas de violación y luego ser expuestas a procesar su embarazo y parto consecuencia de esto?

Mis reflexiones traerán respuestas de odio y reclamo a mis preguntas, también muchas respuestas misóginas a lo expuesto. No recibirlas serí­a lo sorprendente o recibir, en lugar de insultos, propuestas de cómo transformar esto en una prioridad, de cómo sensibilizar al personal de salud en el sector público para no ejercer más violencia obstétrica, de cómo nos ponemos de acuerdo para acabar de una vez por todas con este sistema patriarcal que permite este odio ensañado.

Asumo que soy privilegiada, que puedo decidir y decido ponerme del lado de Marí­a Teresa, de Teodora, de Karina, de Beatriz, del lado de las mujeres a las que veneran todos los meses de mayo y terminan en la cárcel por falta de educación sexual y reproductiva oportuna, por violencia obstétrica y atentado contra el secreto profesional del personal de salud pública, por nuestro sector justicia que interpreta la constitución por dogmas, por la sociedad que juzga sin saber, enfurecida por las manipulaciones emocionales cuando este tema no es de un solo color, es diverso, complejo y urge de visiones diversas, complejas y que busquen unir y acordar, no dividir y demonizar. Yo abro la puerta para pedirle perdón a esas mujeres y decirles que estoy con ellas.

Paola Lorenzana
Paola Lorenzana
Columnista Contrapunto

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