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jueves, 06 de mayo del 2021

A 39 años del asesinato de Félix Ulloa, rector de la Universidad de El Salvador (UES)

Ulloa lanzó la consigna “la Universidad de El Salvador se niega a morir” después que fuera víctima del ataque y ocupación militar del 26 de junio de 1980.

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Este martes se cumplen 39 años del asesinato del ingeniero Félix Ulloa, quien fue el rector de la Universidad de El Salvador en el periodo 1979–1980. El atentado  fue perpetuado por un grupo paramilitar o escuadrones de la muerte de ultraderecha el 28 de octubre de 1980. Ulloa falleció al siguiente día en horas de la madrugada.

Fue ametrallado a escasos cien metros del campus universitario, en el momento en que se disponía a viajar a Suiza a recibir el Premio Alternativo de la Paz del Comité Ejecutivo del World University Service (WUS), organismo del cual era presidente. 

Sus hijos, Gladis ,Rosa Elvira ,Félix, Margarita, Jorge y Mauricio le sobreviven al rector Mártir; Felix es actualmente vicepresidente de El Salvador; Mauricio es un destacado médico y activista en pro derechos humanos. 

Félix Antonio Augusto Ulloa, nació en la ciudad de Chinameca, Departamento de San Miguel. Siendo rector de la UES tuvo el honor de otorgar dos Honoris Causa, uno a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, siendo Arzobispo de San Salvador, y al Maestro y destacado intelectual, Edmundo Barbero, director por largos años del Teatro Universitario

Ulloa desempeñó varios cargos al interior de la UES: en 1970 fue electo Decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura; fue miembro de la planilla del MNR encabezada por el médico Meliton Barba, que se presentó para la Alcaldía de San Salvador en 1974; en 1979 después de haberse desempeñado como Jefe de Planificación durante la administración de la UES por el rector interino Eduardo Badia, fue electo rector de la Universidad de El Salvador. 

Desde ese cargo dirigió el Alma Mater en momentos críticos de la historia de El Salvador, cuando apenas comenzaba la guerra civil, que se prolongó hasta 19992.

Días después del asesinato del rector Ulloa, la UES realiza la primera graduación de profesionales en el exilio, la cual decidió nombrar "Rector Mártir Félix Ulloa" a dicha promoción. El acto se realizó en el campus de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA.

El 4 de noviembre de 2011, los abogados José Benjamín Cuéllar Martínez, Javier Alberto Melgar Molina y Silvia Patricia Cuéllar Iraheta demandaron al Estado de El Salvador ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por el asesinato del ingeniero Ulloa, rector mártir de la UES, así como la impunidad prevaleciente en El Salvador sobre este y miles de casos de salvadoreños asesinados, desaparecidos y torturados por el Ejército, Escuadrones de la Muerte y por el mando la de las fuerzas insurgentes. 

Esto narraron los abogados de la familia Ulloa en su denuncia presentada ante la CIDH en nombre del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana  (IDHUCA): "Momentos antes del atentado, se ubicó un convoy militar con una “tanqueta” y otros vehículos militares sobre el Bulevar de Los Héroes, atrás del Hospital Bloom que se encontraba y encuentra cercano al lugar de los hechos. Al finalizar el ataque criminal, los integrantes de las fuerzas gubernamentales ubicadas estratégicamente en la periferia de los hechos se dirigieron hacia el “autobanco”, cercando el sitio para impedir el paso a posibles testigos y sin permitir que los cuerpos de socorro auxiliaran a las víctimas. El oficial al mando del operativo militar tomó el portafolio de Félix Antonio Ulloa con documentos y artículos personales, sin prestarle ninguna atención a pesar de percatarse que aún estaba con vida. Luego se produjo un forcejeo entre militares y miembros de un cuerpo de socorro particular, quienes lograron ingresar al lugar del atentado pudiendo llevar al Rector a un hospital cercano donde fue intervenido quirúrgicamente.

A la clínica llegaron integrantes de la Guardia Nacional, quienes dijeron que los había enviado la Junta de Gobierno para que no le volviera a pasar lo mismo a la víctima; un sargento de ese cuerpo entró a la sala de cuidados intensivos y le tomó el pulso en su mano izquierda, como parte de la “guerra psicológica”. Además, adoptaron posiciones en los pasillos del nosocomio, evitando que la prensa entrevistara y registrara con fotos el hecho. A un reportero de Radio Sonora le destrozaron su grabadora.

El Rector Ulloa pasó todo el día en una tensa calma, pero falleció en la madrugada del siguiente día".

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