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viernes, 6 noviembre 2026

África oriental se encamina hacia una transformación geológica: un nuevo océano podría surgir

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Por Alonso Rosales

África podría estar atravesando uno de los procesos geológicos más trascendentales de su historia: la fragmentación progresiva de su territorio y la eventual formación de un nuevo océano. Aunque el fenómeno no representa una amenaza inmediata para las poblaciones actuales, recientes investigaciones científicas han revelado que la corteza terrestre en África oriental presenta un adelgazamiento mucho más avanzado de lo que se pensaba.

El hallazgo, publicado en la revista científica Nature Communications, se centra en el Rift de Turkana, una región situada entre Kenia y Etiopía, donde las fuerzas tectónicas están modificando lentamente la estructura del continente.

La investigación, titulada Adelgazamiento de la zona activa del Rift de Turkana y preparación de África oriental para la ruptura continental, identificó que la corteza terrestre en el centro de esta región tiene aproximadamente 13 kilómetros de espesor, mientras que en áreas cercanas supera los 35 kilómetros.

Esta diferencia constituye una evidencia significativa de la extensión y deformación de la corteza, un proceso que podría representar una etapa avanzada en la futura separación de las masas continentales.

El movimiento de las placas está transformando África

El fenómeno está relacionado con el Rift de África Oriental, un enorme sistema de fracturas geológicas donde las placas tectónicas están separándose progresivamente.

En términos geológicos, África oriental se encuentra sometida a fuerzas que estiran y debilitan la corteza terrestre. A medida que este proceso continúa, pueden producirse fracturas, hundimientos y actividad volcánica, hasta facilitar eventualmente la separación de una parte del continente.

Los investigadores estiman que el adelgazamiento localizado de la corteza en el Rift de Turkana comenzó hace aproximadamente cuatro millones de años. Desde entonces, la deformación se ha concentrado en determinadas zonas, lo que demuestra que la dinámica tectónica no es uniforme en toda la región.

Este fenómeno forma parte de la evolución de la placa africana, que está experimentando una separación progresiva entre los bloques tectónicos de Nubia y Somalia.

¿Cómo podría nacer un nuevo océano?

La formación de un océano no ocurre simplemente porque aparezca una gran grieta en la superficie terrestre. Se trata de un proceso mucho más complejo.

Primero, las fuerzas tectónicas estiran y adelgazan la corteza continental. Posteriormente, si la separación continúa, pueden producirse fracturas profundas que permitan el ascenso de material del manto terrestre y la formación de nueva corteza oceánica.

Con millones de años de evolución, el espacio entre los bloques continentales podría ampliarse y quedar inundado por las aguas del océano Índico y otros sistemas marinos cercanos.

Un fenómeno comparable ocurrió durante la separación de África y Sudamérica, que terminó dando origen al océano Atlántico.

¿Cuándo podría ocurrir la separación?

Esta es una de las principales interrogantes, pero los científicos no han establecido una fecha definitiva para el nacimiento del nuevo océano.

La transformación podría prolongarse durante varios millones de años. Las estimaciones geológicas sobre la ruptura continental suelen situarse en escalas de decenas de millones de años, aunque no existe un calendario preciso que permita determinar cuándo se completará este proceso en África oriental.

Por tanto, no se trata de un acontecimiento que vaya a producirse en las próximas décadas ni de una división repentina del continente.

Una ventana hacia el pasado y el futuro de la humanidad

El Rift de Turkana también tiene una importancia extraordinaria para la paleontología. Esta región ha contribuido a preservar fósiles de antiguos homínidos, proporcionando información fundamental sobre la evolución humana y los orígenes de nuestra especie.

Desde una perspectiva científica, el fenómeno demuestra que los continentes no son estructuras permanentes e inalterables. La superficie terrestre está en constante transformación, aunque estos cambios resulten imperceptibles durante una vida humana.

La posible aparición de un nuevo océano en África oriental representa, por tanto, mucho más que una transformación geográfica: constituye una oportunidad para comprender cómo funciona la dinámica interna del planeta y cómo las fuerzas tectónicas pueden modificar el mapa mundial.

El continente africano no se dividirá de un día para otro. Sin embargo, bajo su superficie, la maquinaria geológica ya está trabajando en una transformación que podría cambiar la configuración del planeta para las generaciones humanas que existan dentro de millones de años.

Fuente: Investigación publicada en Nature Communications, sobre el adelgazamiento de la corteza terrestre en el Rift de Turkana.

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