Juan José Dalton Pohl |
El problema del poeta
que no se sienta a escribir
—es decir, un poeta poeta—
es que luego escribe parado
y le entran los mareos
y los versos empiezan a molestar,
pesar
rascar
enjaular
incomodar.
Y entonces,
ante la necedad del cuerpo,
decide sentarse.
Y ahí surge el verdadero problema:
andaba bien bolo.


