Por Francisco Rosales
Cientos de miles de personas se concentraron este viernes frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba, en una masiva manifestación en rechazo a la orden de captura emitida contra el líder histórico de la revolución cubana, Raúl Castro. La movilización, que reunió a dirigentes políticos, jóvenes y trabajadores, reflejó el fuerte clima de tensión entre ambos países tras la reciente acusación judicial impulsada desde Washington.
La protesta estuvo marcada por consignas de defensa de la soberanía nacional. Muchos manifestantes expresaron que, más allá de las diferencias internas con el gobierno cubano, no permitirán la injerencia extranjera. “Independientemente de nuestras ideas, no vamos a permitir que ninguna potencia venga a pisotear a Cuba”, fue una de las frases más repetidas durante la jornada.
De acuerdo con reportes internacionales, la manifestación contó con la presencia de altos dirigentes cubanos, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel, así como familiares de Raúl Castro, quienes defendieron su legado y calificaron la acusación como un acto político sin fundamentos.
En declaraciones difundidas durante el evento, una de las hijas de Castro aseguró que el exmandatario se mantiene firme ante la situación. Según sus palabras, su padre está preparado para cualquier escenario, reafirmando su carácter histórico como combatiente revolucionario.
Analistas internacionales consultados señalaron que esta acción de Estados Unidos, impulsada bajo la influencia del presidente Donald Trump, responde a una estrategia de presión similar a la aplicada en otros países de la región. La acusación contra Castro está relacionada con hechos ocurridos hace casi 30 años, específicamente el derribo de avionetas en 1996, lo que ha reavivado viejas tensiones políticas.
En este contexto, la presidenta de México también se pronunció, cuestionando la decisión estadounidense de retomar un caso de décadas atrás. Señaló que este tipo de acciones pueden escalar conflictos innecesarios en la región y reiteró la importancia del respeto a la soberanía de los países latinoamericanos.
La jornada dejó en evidencia la polarización tanto dentro como fuera de Cuba. Mientras el gobierno cubano denuncia un intento de intervención extranjera, sectores críticos consideran que la acusación responde a demandas de justicia histórica.
La manifestación en La Habana no solo mostró el respaldo a Raúl Castro, sino también el rechazo a lo que muchos consideran una nueva forma de presión internacional, en un escenario geopolítico cada vez más complejo para la isla.


