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miércoles, 3 junio 2026

Los estigmas sobre la salud mental en los entornos laborales

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Por Alonso Rosales

En un mundo digitalizado e hiperconectado, donde todos observan y opinan, donde las redes sociales informan —aunque muchas veces desinforman—, existe una realidad silenciosa que permanece oculta en oficinas, corporaciones y empresas: la salud mental de los trabajadores.

¿Por qué se esconde?
Se esconde porque muchos jefes no comprenden. Porque no siempre es seguro hablar con compañeros sobre lo que uno vive. Porque aún existen actitudes que, lejos de ayudar, profundizan el daño emocional de las personas.

Sin embargo, también hay excepciones valiosas: jefes, jefas y empresas que sí entienden, que apoyan y que brindan respaldo. Organizaciones que reconocen que un trabajador con un problema de salud mental no es menos capaz. Al contrario, muchas veces rinde igual o más que cualquier persona considerada “normal” —entre comillas—, porque en realidad no existe una única forma de ser “normal”.

Aceptar la realidad es el primer paso.
Luego, respetar el diagnóstico y seguir el tratamiento con disciplina. Cada caso es distinto; no se puede generalizar. Aunque la depresión sea una de las condiciones más comunes, existen muchas otras.

Con el tratamiento adecuado, descanso suficiente, apoyo familiar y comprensión en el entorno laboral, una persona puede llevar una vida productiva, significativa y plena.

La comunicación también es clave. Cuando existe la posibilidad de hablar con un jefe empático, decir la verdad puede marcar la diferencia. Un ambiente comprensivo no solo mejora el bienestar del trabajador, sino que también incrementa su compromiso, su lealtad y su rendimiento.

En lo personal, conocí el caso de una abogada que formó parte del equipo legal de Michael Jackson. En su libro relata una lucha intensa contra una enfermedad mental severa. Estuvo al borde del suicidio, se hizo daño físico y sufrió graves consecuencias económicas. Fue una batalla titánica consigo misma. Sin embargo, logró salir adelante.

Historias como esa nos recuerdan que la salud mental no distingue profesiones, niveles económicos ni contextos.

Por eso, quiero hacer un llamado:
A no estigmatizar.
A comprender.
A acompañar.

Y también, a quienes atraviesan estas situaciones:
Aceptar, buscar ayuda profesional, apoyarse en la familia y no rendirse. La vida continúa. La vida es una oportunidad para construir, para crear, para dejar un legado.

Como poeta, creo que la vida es también una página en blanco donde se pueden escribir versos, historias y nuevas oportunidades.

No es un camino fácil, pero vale la pena.

Porque, al final, la vida —como en el cine— sigue siendo bella.

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