Alonso Rosales
Un hecho alarmante ha sacudido el ámbito periodístico internacional luego de que el corresponsal militar Emanuel Fabian, del medio The Times of Israel, denunciara haber recibido amenazas de muerte tras la publicación de un reportaje sobre el impacto de un misil iraní en las afueras de Jerusalén.
El incidente ocurrió el pasado 10 de marzo, cuando Fabian informó que el proyectil cayó en una zona boscosa y despoblada de Beit Shemesh, sin causar víctimas. Lo que parecía un informe rutinario rápidamente se convirtió en el detonante de una ola de acoso digital.
Según relató el periodista, comenzó a recibir mensajes insistentes solicitándole confirmar si el misil había impactado realmente en territorio israelí. Al investigar, descubrió que los remitentes estaban vinculados a apuestas realizadas en la plataforma de predicción Polymarket.
Detrás de las amenazas se encontraba una apuesta millonaria: más de 14 millones de dólares dependían de si un misil impactaba Israel ese día. Algunos apostadores habían invertido grandes sumas a que no ocurriría ningún ataque, por lo que el reportaje de Fabian afectaba directamente sus posibles ganancias.
La presión escaló rápidamente. Los mensajes pasaron de solicitudes a intimidaciones directas, incluyendo advertencias como: “Tiene exactamente media hora para corregir su intento de ejercer influencia” y “invertiremos lo mismo para destruirlo”. En otro mensaje más reciente, se le advirtió: “Pagarás el precio completo por tu acto irresponsable”.
Ante la gravedad de la situación, Fabian acudió a la Policía, donde presentó pruebas del acoso recibido. Por su parte, Polymarket condenó los hechos, bloqueó las cuentas involucradas y aseguró que colaborará con las autoridades, aunque no detalló el alcance de dicha cooperación.
Este caso pone en evidencia una preocupante realidad: la deshumanización en ciertos sectores donde el sufrimiento humano se convierte en objeto de apuestas. La idea de lucrar con posibles ataques bélicos no solo es perturbadora, sino que refleja un nivel de insensibilidad extremo. Apostar sobre el impacto de un misil, sobre posibles tragedias, no es solo irresponsable, sino profundamente inhumano.
FUENTE RT NOTICIAS


