Por Alonso Rosales
El llamado zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, anunció este jueves el fin de la ofensiva migratoria que durante más de dos meses sacudió el estado de Minnesota, en una operación que, además de tensar el clima político, dejó la muerte de dos ciudadanos estadounidenses y provocó una ola de indignación y protestas en todo el país.
En una conferencia de prensa celebrada en Minneapolis, Homan afirmó que propuso al presidente Donald Trump la conclusión de lo que se conoció como “Operación Metro Surge”, una campaña de refuerzo de agentes federales de inmigración en el área metropolitana de Minneapolis–Saint Paul. “Propuse, y el presidente Trump ha aceptado, que esta operación de aumento de agentes concluya”, declaró Homan ante periodistas y cámaras de televisión.
La operación, que comenzó a principios de diciembre de 2025 con el despliegue de hasta 3 000 agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza, tuvo como objetivo oficial la detención de inmigrantes en situación irregular y de supuestos “delincuentes peligrosos”. Sin embargo, la forma en que se llevó a cabo generó una respuesta pública extremadamente crítica, tanto local como nacional.
Tensiones y protestas tras dos muertes
El punto de inflexión más intenso ocurrió tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renée Nicole Good y Alex Pretti, durante enfrentamientos con agentes federales en enero último. Los incidentes no solo encendieron la indignación en Minnesota, sino que se difundieron rápidamente por redes sociales y medios nacionales, alimentando un debate sobre las tácticas de las autoridades y los límites de las redadas migratorias en zonas urbanas.
El operativo también se vio marcado por detenciones masivas y denuncias de abusos, incluyendo arrestos de personas sin antecedentes penales y familiares con niños, lo que motivó a comunidades locales, organizaciones de derechos civiles y autoridades estatales a organizar protestas, vigilias y acciones legales.
Reacción de autoridades locales y estatales
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó la operación de una “ocupación” que dejó a comunidades enteras afectadas por el clima de miedo y tensión. Aunque Walz había expresado su deseo de ver un retiro gradual de los agentes federales, también subrayó que el estado enfrentaría un largo proceso de recuperación tras el impacto social y económico de las redadas.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, si bien reconoció avances en la conversación con las autoridades federales, criticó las tácticas empleadas y aseguró que parte de la confianza comunitaria quedó gravemente dañada. Tanto Walz como Frey habían solicitado mayor transparencia y rendición de cuentas tras los incidentes mortales.
Evaluación de la administración federal
Desde la perspectiva de la administración Trump, Homan y otros funcionarios federales defendieron la operación como un esfuerzo legítimo para hacer cumplir las leyes migratorias y remover a individuos que, según ellos, representaban un riesgo para la seguridad pública. Según cifras del Departamento de Seguridad Nacional, la operación logró más de 4 000 arrestos antes de su conclusión.
A pesar de ello, organizaciones de derechos civiles, defensores de inmigrantes y legisladores demócratas cuestionaron la validez de gran parte de esas detenciones, señalando que muchas personas arrestadas no tenían antecedentes criminales y que las redadas se llevaron a cabo sin las suficientes salvaguardas legales.
Transición y futuro
Homan indicó que la reducción del grueso de los agentes ya había comenzado esta semana y que continuaría en los próximos días, aunque una pequeña presencia se mantendrá temporalmente para cerrar operaciones y asegurar una transición ordenada. Asimismo, aseguró que regresaría a Minnesota para supervisar la retirada de personal.
El anuncio del fin del operativo no significa, sin embargo, el fin de las políticas migratorias más amplias promovidas por la Casa Blanca. Homan enfatizó que las tácticas de aplicación de la ley seguirán en otras partes del país conforme a la agenda del presidente Trump sobre control fronterizo y deportaciones.
Mientras tanto, líderes comunitarios y defensores de los derechos humanos han llamado a seguir vigilantes para evitar que incidentes como los que marcaron este operativo se repitan, señalando la necesidad de reformas profundas y mayor supervisión en las acciones federales de inmigración.
FUENTES . EL PAIS , CNN ,


