Por Alonso Rosales
Argentina vuelve a enfrentar un repunte de la inflación que pone en jaque la credibilidad de los datos oficiales y genera tensiones políticas en un momento clave para la administración del presidente Javier Milei. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación mensual de enero registró un alza de 2,9 %, marcando el quinto mes consecutivo de incrementos y elevando la tasa interanual al 32,4 %.
El dato, ampliamente observado por analistas, inversores y ciudadanos, llegó en medio de una fuerte polémica por la metodología con la que se calcula el índice de precios al consumidor (IPC). Durante los últimos días, el Gobierno decidió posponer la aplicación de un nuevo método de medición, que actualiza la cesta de bienes y servicios y que había sido preparado con base en una encuesta más reciente. El objetivo original era implementarlo en el reporte de enero, pero finalmente se sostuvo el uso de un índice basado en hábitos de consumo de años anteriores.
La decisión desató críticas tanto dentro como fuera del país. Economistas independientes y organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), habían señalado que la metodología anterior podía subestimar el verdadero impacto del aumento de precios, al dar demasiado peso a bienes que hoy tienen menor relevancia en el presupuesto de los hogares (como DVDs o teléfonos fijos) y menos peso a servicios cuyos costos han crecido fuertemente (como energía o salud).
El choque central se produjo en el propio INDEC, donde el titular del organismo decidió renunciar tras la controversia, al no poder aplicar la actualización estadística que había sido consensuada técnicamente. Ese episodio generó desconfianza en los mercados y entre la población, recordando antiguos episodios de manipulación de cifras oficiales en otros gobiernos, y llevó a una caída de los principales índices bursátiles locales.
El Gobierno de Milei, por su parte, ha sostenido que la postergación responde a una estrategia para consolidar primero un proceso de desaceleración inflacionaria antes de introducir cambios metodológicos que pudieran alterar la narrativa de su “control de precios”. El ministro de Economía defendió el índice vigente como una forma de comparar peras con peras, argumentando la necesidad de mantener consistencia en la serie estadística.
Sin embargo, la controversia ha profundizado un clima de escepticismo respecto a la fiabilidad de los datos oficiales, afectando la confianza tanto de inversores como de ciudadanos comunes que sienten en su día a día el impacto de la inflación. En un contexto donde la inflación aún está muy por encima de los niveles tolerables para una economía estable, las dudas sobre cómo se mide agregan una capa adicional de incertidumbre política y económica.
La disputa por los métodos estadísticos no es solo técnica: se ha transformado en un síntoma de la presión política que enfrenta el Gobierno para demostrar que sus políticas económicas —orientadas a liberalizar mercados y reducir déficit fiscal— están funcionando sin distorsionar la realidad de los indicadores. La transparencia de los datos será clave para sostener la credibilidad de cualquier anuncio oficial en los próximos meses.
Fuente: France 24 Español, “Argentina registra un repunte de inflación mientras crecen las dudas sobre medición de la tasa”, 10 de febrero de 2026.INFOBAE, REUTERS,


