Por Redacción ContraPunto
San Salvador, El Salvador – El manejo y tratamiento de los residuos sólidos en la capital salvadoreña ha experimentado cambios significativos en los últimos años, tanto en su estructura como en su financiamiento, lo que ha generado un aumento en los costos asociados para el municipio, los comerciantes y, en algunos casos, los ciudadanos que contribuyen al servicio a través de tasas municipales.
1. Un cambio normativo con impacto económico
En diciembre de 2024 y durante 2025, el Gobierno y la Asamblea Legislativa impulsaron la creación y fortalecimiento de una autoridad especializada para manejar los residuos sólidos en el país: la Autoridad Nacional de Residuos Sólidos (ANDRES). Esta entidad fue diseñada para sustituir gradualmente a las alcaldías en funciones de recolección, transporte y disposición final de desechos en varios municipios, entre ellos sectores de San Salvador Este y otras zonas metropolitanas.
Una de las consecuencias más importantes de esta transformación ha sido la definición de tarifas y tasas por servicios de recolección y tratamiento de residuos, que ahora pueden fijarse por peso de basura generada —especialmente en el ámbito comercial e industrial— en lugar de un cobro fijo por servicio.
2. Aumento de costos en la gestión de residuos
Aunque una cifra promedio generalizada para toda la capital no ha sido publicada oficialmente, sí se observan indicadores claros de encarecimiento:
- Mayor presión presupuestaria municipal: La municipalidad de San Salvador Centro reportó que la cantidad de basura recolectada ha aumentado considerablemente debido al crecimiento urbano, lo que se traduce en “una mayor presión económica” para destinar recursos a la recolección y disposición final de residuos.
- Cambio hacia tasas por peso: En San Salvador Este se implementó una estructura de tasas basada en el peso de los residuos generados, afectando directamente a comercios e industrias; este modelo suele elevar el costo real del servicio, especialmente para quienes generan mayor volumen de desechos.
- Participación de ANDRES: La nueva normativa obliga a que el 50 % de las tasas colectadas por recolección y disposición final se destinen a ANDRES, lo que modifica la distribución de ingresos municipales y se traduce en un ajuste de los recursos disponibles para gobernaciones locales.
Aunque no existe una comparación directa año contra año con cifras exactas al público, la evidencia del incremento del gasto municipal y la reestructuración de tarifas —que ahora pueden calcularse por peso o tipo de residuo— indica que el costo de gestionar la basura ha subido en los últimos años con respecto al modelo anterior, donde las tasas eran menos específicas y muchas veces no cubrían la totalidad del costo real del servicio.
3. ¿Qué paga el ciudadano?
Según una encuesta nacional reciente, en El Salvador el gasto promedio por impuestos municipales y recolección de basura es de unos 11.50 dólares al mes por familia, cifra que integra impuestos y pago por recolección; curiosamente, respecto a años anteriores este promedio se ha reducido ligeramente en parte debido a distintos mecanismos de financiación y cobertura del servicio.
Este dato indica una tendencia compleja: aunque las tasas específicas de tratamiento pueden subir para ciertos sectores (comercio e industria), el gasto promedio de los hogares —por ahora— no refleja un gran salto en el costo del servicio residencial, en parte por subsidios municipales o por la forma en que se estructuran los cobros y las obligaciones tributarias.
4. Factores que impulsan los costos
Varias condiciones explican el encarecimiento del manejo de residuos en la capital:
- Crecimiento urbano y generación de más basura, que exige rutas ampliadas y maquinaria adicional.
- Mayor cobertura y regulación técnica a cargo de ANDRES, con estándares más estrictos en la recolección y disposición final.
- Estructuración gradual de tarifas por servicio real, variable según volumen y tipo de residuo.


