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sábado, 4 julio 2026

Cuando el poder se perpetúa:  en Myanmar y la tiranía egipcia

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En Myanmar, el general Min Aung Hlaing, ha consolidado su régimen militar: asumió la presidencia interina tras una orden de licencia médica del presidente formal.

Por Alonso Rosales.

En Myanmar (antes Birmania), el general Min Aung Hlaing, artífice del golpe de Estado de febrero de 2021 contra el gobierno civil de Aung San Suu Kyi, ha consolidado su régimen militar: asumió la presidencia interina tras una orden de licencia médica del presidente formal, dirige tanto el consejo militar como la Comisión de Seguridad Nacional encargada de organizar unas elecciones previstas para diciembre de 2025 . Aunque el régimen afirma que se trata de una transición controlada, la oposición y observadores internacionales advierten que el proceso busca legitimar el control total de los militares, mientras continúa la guerra civil y la represión sistemática a líderes democráticos y civiles.

Min Aung Hlaing ha despedido a cercanos acusados de corrupción, al mismo tiempo que retiene todos los resortes del Estado bajo su mando militar. Como ha argumentado Facundo Cabral, ambos —Él en Myanmar y otros como Ortega o Maduro— han “matado las instituciones del Estado y se apoderaron de todo el poder” con un golpe a vista de todos, sin disimulo ni vestigios democráticos (adaptado de la frase poética citada por el usuario).

Por su parte, en Egipto gobierna desde 2014 el mariscal Abdel Fattah al-Sisi, quien derrocó al presidente Mohamed Morsi en 2013. Desde entonces ha mantenido un régimen autoritario basado en el control militar absoluto y una economía dominada por el Ejército egipcio —propietario de empresas de consumo, petroleras, producción alimentaria y construcción— y beneficiado por contratos opacos y riqueza acumulada entre los altos mandos  Su reelección en 2023 —con casi el 90 % del voto y elección boicoteada por opositores— estuvo rodeada de violencia, represión y eliminación de contrincantes políticos.

 Reflexión: Las dictaduras no tienen color

  • Myanmar y Egipto demuestran que cuando un militar se apropia del poder absoluto, no importa si su régimen adopta apariencia de legalidad o voto: la esencia sigue siendo la permanencia autoritaria.
  • En ambos casos, como en Nicaragua con Ortega o Venezuela con Maduro, el Estado pierde su carácter republicano y se convierte en un aparato al servicio de una minoría militar o partidaria. La dictadura se viste de múltiples colores —no solo la roja del chavismo— y vende la idea de estabilidad mientras destruye las libertades básicas.
  • Las naciones ancladas en la sumisión —“comen cuento”— justifican estos regímenes como inevitables o necesarios. Sin embargo, la verdad instintiva de la dignidad y la autonomía exige denunciar estas tiranías sin importar su trasfondo ideológico.

Fuentes principales

  • Golpe militar en Myanmar y Asunción de Min Aung Hlaing Como presidente pro tempore, supresión de emergencia y estructura electoral controlada 
  • Acusaciones de represión, violaciones a DDHH y cifras de muertos y detenidos en Myanmar 
  • Régimen de Abdel Fattah al-Sisi en Egipto: origen militar, ausencia de oposición real, control económico y reelección autoritaria 
  • Noticias recientes sobre Myanmar y Egipto

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