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domingo, 5 julio 2026

Guerra interna y colapso del orden en el sur de Siria: la violencia intercomunitaria se desborda en medio de la impotencia del régimen

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Los enfrentamientos entre minorías drusas y tribus beduinas han dejado al menos 203 muertos en apenas 48 horas.

Por Alonso Rosales.

Damasco, Siria — En medio del colapso del control estatal en varias zonas del sur de Siria, los enfrentamientos entre minorías drusas y tribus beduinas han dejado al menos 203 muertos en apenas 48 horas, según reportes de organizaciones humanitarias y observadores locales. La espiral de violencia ha desnudado la incapacidad del general Ahmad al-Jobani, un señor de la guerra respaldado por Turquia , Trump y Qatar , los Sauditas  y líder  oficial  de Siria , no da un mínimo de seguridad a las minorías.

La escalada comenzó en la provincia sureña de Suwayda —históricamente de mayoría drusa— cuando combatientes beduinos armados atacaron aldeas tras una serie de detenciones arbitrarias atribuidas a fuerzas vinculadas a Al Jobani. Las represalias no tardaron, y lo que comenzó como escaramuzas se convirtió en una carnicería. Cuerpos calcinados, ejecuciones sumarias y aldeas incendiadas componen un paisaje de guerra civil en miniatura, al margen del conflicto generalizado que Siria padece desde 2011.

El régimen central, presidido por al Jobani , no ha intervenido con claridad ni eficacia. Observadores afirman que Damasco ha delegado el control de regiones periféricas a señores de la guerra , quien ahora enfrenta críticas por su descontrol y supuesta complicidad en masacres recientes.

“La situación en el sur de Siria es de completo desgobierno”, declaró en un comunicado la ONG Syrian Observatory for Human Rights, con sede en Londres. “Civiles son asesinados en masa por milicias que no responden a ninguna autoridad. Se están cometiendo crímenes de guerra sin consecuencias”.

El deterioro ha provocado además una catástrofe humanitaria. Más de 120,000 personas viven sin acceso a electricidad ni agua potable en Suwayda y partes de Daraa. Los cortes de energía son continuos, y los hospitales improvisados trabajan a luz de linternas, según testimonios locales. La ONU ha advertido que de mantenerse este escenario, la crisis humanitaria podría alcanzar niveles similares a los de Alepo en 2016.

La violencia también ha servido de justificación para una serie de bombardeos aéreos israelíes, dirigidos contra posiciones de milicias proiraníes que operan bajo el amparo de Al Jobani. El ejército israelí afirmó el martes que atacó “infraestructura de grupos armados responsables de amenazas a la seguridad israelí desde territorio sirio”, en lo que algunos analistas consideran una intensificación del conflicto regional.

Israel ha expresado reiteradamente su preocupación por el vacío de poder en el sur de Siria, que según fuentes de inteligencia israelí ha sido llenado por milicias respaldadas por Irán, incluyendo Hezbollah. Los recientes episodios de violencia dan a Tel Aviv una nueva justificación para ampliar sus operaciones preventivas en suelo sirio.

La situación amenaza con generar un efecto dominó. “Estamos viendo el inicio de un conflicto tribal que puede incendiar toda la región del sur”, advirtió el analista regional Elias Farhat, exgeneral libanés y experto en temas de seguridad. “Si Damasco no recupera el control, Israel seguirá interviniendo, Irán escalará su presencia, y las comunidades locales quedarán atrapadas entre fuegos”.

Con un régimen debilitado, milicias indisciplinadas y un mosaico de tensiones étnicas y religiosas, el sur de Siria se encamina a convertirse en otro foco de guerra incontrolable en un país ya desgarrado por más de una década de conflicto.

Fuentes:

-Médicos sin Fronteras 
-ONU 
-UNICEF 
-AECID 

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