Por Alonso Rosales.
La propuesta de una tregua de 60 días presentada por HAMAS se ha convertido en un punto crucial en el conflicto actual entre Gaza e Israel. De acuerdo con fuentes militares y diplomáticas, el primer ministro Benjamin Netanyahu estaría evaluando seriamente aceptarla, presionado tanto por la comunidad internacional como por sectores internos que cuestionan la prolongación de la guerra.
La tregua no solo tendría un componente humanitario indispensable, sino que abriría la posibilidad de salvar la vida de decenas de rehenes israelíes aún retenidos en Gaza. Varios exagentes del Mossad en retiro, consultados por medios regionales, consideran que aceptar la propuesta es la única vía realista para recuperar con vida a los prisioneros, dado que el actual desgaste militar y social impide pensar en un rescate total por la fuerza sin un elevado costo en vidas inocentes.
Según la ONU, Gaza enfrenta la fase 5 de hambruna, la más crítica en la escala de seguridad alimentaria. Este escenario se traduce en un riesgo de muertes masivas por inanición, especialmente en niños y ancianos. La exigencia de que Israel permita el ingreso de al menos 500 camiones diarios de ayuda humanitaria no es un lujo, sino una condición mínima de supervivencia para la población civil. Diversos organismos de derechos humanos sostienen que el uso del hambre como arma de guerra constituye una grave violación al derecho internacional.
En contraste, la narrativa del gobierno israelí de culpar a Hamas de la hambruna ha sido calificada como un sofisma y un acto de descaro por parte de organizaciones de familiares de rehenes, quienes señalan que la obstrucción al ingreso de alimentos y medicinas es una decisión política de Tel Aviv. A ello se suma el creciente malestar en sectores militares: reservistas israelíes se niegan a regresar al frente, argumentando que no quieren ser cómplices de la muerte de inocentes en Gaza.
Los expertos en seguridad advierten que prolongar el conflicto sin aceptar la tregua propuesta no solo amenaza la estabilidad regional, sino también erosiona la cohesión social dentro de Israel. Una solución negociada, aunque parcial y temporal, aparece hoy como la opción más sensata para rescatar vidas y evitar un desastre humanitario irreversible.
La tregua de 60 días, lejos de ser una concesión, representa un paso mínimo para preservar la dignidad humana y abrir una ventana hacia un posible proceso de mediación más amplio.
Fuentes:
- Naciones Unidas (Informe sobre seguridad alimentaria en Gaza, 2025)
- Amnistía Internacional (Comunicado sobre crisis humanitaria en Gaza, agosto 2025)
- Haaretz (Declaraciones de exagentes del Mossad en retiro, agosto 2025)
- The Guardian (Cobertura sobre familiares de rehenes israelíes, agosto 2025)



