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jueves, 2 julio 2026

 Tratado de Reducción de Armas Estratégicas finalizo

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Por Alonso Rosales

el último gran acuerdo bilateral de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia— ha expirado hoy, marcando el fin de más de medio siglo de restricciones formales sobre los arsenales estratégicos de las dos mayores potencias nucleares del mundo.

Este acuerdo, firmado originalmente en praga en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, entró en vigor en 2011 y fue extendido hasta el 5 de febrero de 2026. Limitaba a cada país a 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento, además de establecer mecanismos de intercambios de información, notificaciones y verificaciones mutuas.

Reacción del Kremlin: la expiración y la falta de respuesta estadounidense

El Kremlin ha expresado su “arrepentimiento” por la expiración del tratado y ha puesto de manifiesto la falta de diálogo con Washington en torno a su renovación o sustitución. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, recordó que el presidente ruso, Vladímir Putin, ofreció prolongar voluntariamente los límites del tratado por un año adicional más allá de su vencimiento, si Estados Unidos hacía lo mismo.

Según el portavoz, Moscú nunca recibió una respuesta formal de Washington a esa propuesta —una iniciativa planteada desde septiembre de 2025— lo que, en palabras de funcionarios rusos, equivale a una falta de interés estadounidense en mantener las restricciones vigentes.

Pese a ello, Rusia afirma que seguirá una política nuclear “responsable” y que permanecerá “abierta a explorar vías políticas y diplomáticas para estabilizar la situación estratégica”, aunque también ha dejado claro que se considera libre de obligaciones contractuales en el marco del tratado ahora que ha expirado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso señaló que ambas partes quedan “en principio libres de elegir sus próximos pasos” sin las obligaciones del New START y advirtió que puede implementar medidas militar-técnicas si percibe nuevas amenazas a su seguridad estratégica.

Posición estadounidense

Aunque la Casa Blanca no ha emitido una declaración oficial amplia en torno a la expiración del tratado, Estados Unidos no respondió formalmente a la propuesta rusa de extensión y, según informes internacionales, la administración estadounidense ha manifestado interés en negociar un nuevo acuerdo de control de armas que incluya a China —país con un arsenal en rápida expansión pero todavía bastante menor que el de Washington o Moscú—.

Esto ha sido percibido por Moscú como una falta de voluntad estadounidense para mantener el actual marco bilateral de estabilidad nuclear. Washington, por su parte, ha enfatizado la importancia de un nuevo enfoque multilateral en la limitación de armas estratégicas, aunque sin comprometerse por escrito a la prórroga de las obligaciones del New START.

Consecuencias geopolíticas inmediatas

La expiración del New START deja por primera vez en más de 50 años a las dos principales potencias nucleares del planeta sin un acuerdo legalmente vinculante que limite sus arsenales estratégicos. Este vacío tiene varias implicaciones:

  • Ausencia de límites legales: Tanto Estados Unidos como Rusia ya no están obligados a contar con límites formales en el número de ojivas y misiles nucleares desplegados.
  • Fin de una era de inspecciones: Las inspecciones y el intercambio de datos estratégicos, pilares de la transparencia nuclear, ya no están formalmente en vigor, aumentando la incertidumbre sobre las capacidades reales de cada bando.
  • Riesgo de carrera armamentista: Expertos y líderes internacionales han alertado que, sin un marco de control, el mundo entra en una fase más peligrosa de la era nuclear, con el riesgo de una carrera armamentista renovada que podría incluir a otras potencias como China.
  • Mayor probabilidad de malentendidos tácticos: La falta de mecanismos conjuntos de notificación y verificación incrementa el riesgo de malentendidos y crisis por cálculo erróneo, especialmente en contextos de alta tensión geopolítica.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó este momento como un “momento grave” para la paz y la seguridad mundial, haciendo un llamado a ambas potencias para que regresen urgentemente a la mesa de negociaciones y establezcan nuevos marcos de control de armas antes de que la situación se deteriore aún más.

Los riesgos para el mundo

Sin un tratado como el New START, el equilibrio estratégico mundial —sostenido durante décadas por acuerdos bilaterales y multilaterales— enfrenta múltiples riesgos:

  • Escalada nuclear: La eliminación de límites podría desencadenar un aumento en el tamaño y la sofisticación de los arsenales de EE. UU. y Rusia, y presionar indirectamente a otras potencias nucleares a ampliar sus capacidades.
  • Incertidumbre estratégica: Sin transparencia sobre arsenales y movimientos, las potencias podrían interpretar de forma errónea ejercicios o despliegues militares como preparativos para ataques, aumentando la probabilidad de crisis.
  • Desconfianza internacional: El fracaso en mantener el tratado puede minar otros esfuerzos globales de no proliferación, debilitando tratados como el Tratado de No Proliferación Nuclear, que buscan frenar la expansión de armas atómicas a nuevos actores.

FUENTES , THE GUARDIAN , EL PAIS , PBS, REUTERS , TASS

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