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jueves, 06 de mayo del 2021

Sueño liberal en los EEUU

Cuando me levanté me puse a conversar con mi hijo sobre las consecuencias de la polí­tica de Donald Trump en la economí­a de los EEUU, del mundo y por supuesto en nuestro pequeño paí­s; durante el dí­a, entre mis obligaciones labores como profesor universitario en la Universidad de El Salvador, pasé pensando como redactar un artí­culo periodí­stico sobre el programa electoral del Partido Republicano de los EEUU, después de mi horario laboral me fui a mi casa y me puse a ver varios noticieros y entrevistas televisivas. Como a las nueve de la noche abandoné el sillón frente al televisor y me acomodé en mi cama; cerré los ojos y apareció mi propia pantalla mental que me facilita dormirme rápidamente, la cual consiste en un firmamento con miles de estrellas, con un dispositivo mental que me permite acercarme a un grupo de estrellas o alejarme de mi cama.

Estaba caminando por un lugar muy amplio y asolead,  no habí­a árboles, la grama era muy bonita y estaba correctamente recortada, muy limpio y muy sólo. Al frente hay un gran edificio de color blanco, su arquitectura me recuerda los edificios griegos, se necesita subir un graderí­o de más de treinta metros de ancho. Ahora estoy frente a la gran estatua del revolucionario liberal Abraham Lincoln, primer presidente republicano de los EEUU, cuando este partido compartí­a ideales de otros semejantes en  otros paí­ses de América tales como Venezuela,  Chile, Argentina, El Salvador o Cuba (libertades democráticas, desarrollo capitalista, abolición de la esclavitud, proteccionismo económico, etc.). Un señor que estaba parado junto a mi comentó en voz alta, que en el perí­odo 1869 a 1933 la mayorí­a de presidentes de EEUU habí­an sido republicanos, porque sabí­an interpretar los principales intereses y aspiraciones de la mayorí­a de la población, que fue el perí­odo de mayor expansión económica de los EEUU, pero no supieron interpretar los cambios del sistema capitalista y la magnitud de la crisis económica que golpeaba al mismo en todo el mundo y los sufrimientos de la población; yo lo miré y mi mente regresó a El Salvador para recordar de como los liberales se convirtieron en oligarcas y que habí­a conocido a unos de los pocos liberales de verdad, que continuaba vivito y coleando, es decir Don Napoleón Viera Altamirano (el fundador y dueño de El Diario de Hoy), a quien los miembros comunistas del Consejo Ejecutivo de la Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS), invitábamos para que analizara la realidad económica del paí­s, en el primer quinquenio de los años setenta.

Estoy en la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador, a finales de la década de los cincuenta, mi tí­o Napoleón Rodrí­guez Ruiz (que escribió la novela Jaraguá y varios libros de derecho) y un antropólogo muy famoso, exponí­an las similitudes de los procesos de establecimiento de los estados liberales en América y la influencia que habí­a tenido los grandes pensadores europeos en libertadores como Simón Bolí­var.

Ahora estoy buscando el programa electoral del Partido Republicano de los EEUU del año 2015, habí­a leí­do que se habí­a nombrado una comisión de ese partido, que estaban escribiendo un borrador en donde proponí­an una polí­tica económica proteccionista, disminución de impuestos, mejor uso del gasto público en el interior del paí­s y en el extranjero, disminución de los obstáculos de las leyes del medio ambiente para la producción de carbón y petróleo. Me habí­a dado cuenta que en la Asamblea del Partido Republicano en que se postuló a Donald Trumph, no se presentó el programa electoral y que después el candidato habí­a desarrollado una campaña polí­tica, respetando los principios del partido, pero sin tomar en cuenta a los dirigentes tradicionales del mismo.

El sueño se fue convirtiendo en pesadilla, yo estaba escribiendo un artí­culo para un periódico digital de nuestro paí­s, mi idea era encontrar la justificación para sustentar la tesis de que estaba emergiendo un nuevo modelo económico capitalista a nivel mundial, que contiene elementos del modelo neoliberal como la focalización de los programas sociales en los más necesitados y el aprovechamiento de los recursos naturales (carbón, petróleo, minerales preciosos, etc.) con una preocupación relativamente baja por el impacto negativo ambiental y en la salud de la población; aspectos del modelo de bienestar como el proteccionismo económico, aumento del empleo y de los salarios, la disminución de impuestos para los escalones más bajos de ingresos, el uso productivo del gasto público (por ejemplo investigación y tecnologí­a); así­ como aspectos del conservadurismo heredado de la época colonia (derecho a la vida y matrimonio clásico).

Me puse a comparar a Donald Trumph con Abraham Lincoln, no entiendo por qué, me pareció que ambos tení­an una forma de expresarse que le gustaba a la gran mayorí­a de la población, creí­an sinceramente que debí­an cambiar estructuralmente su paí­s, estaban en contra de la oligarquí­a. Luego me puse a comparar a Trumph con Putin, encontré muchas coincidencias, pero ya no me acuerdo cuales eran.

Estoy observando una reunión entre Donald Trumph y el Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en donde el segundo le informa los avances logrado en la investigación sobre la posibilidad de un atentado criminal dirigido contra el Presidente Electo, lo que me hizo recordar el asesinato de Abraham Lincoln.

El sueño ya convertido en pesadilla finalizó en una escena de una pelí­cula, después de la tercera guerra mundial en que sobre el vehí­culo en que se conducí­a el Estado Mayor de los malos, un guitarrista tocaba un rola bien vergona,  a todo volumen, igual que en el Restaurante Medieval los domingos por la tarde.

Santiago Ruiz
Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto

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