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viernes, 03 de diciembre del 2021

Roque Dalton: energí­a vital que nos proyecta el horizonte con esperanza

Para el decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la UES, José Cuchillas Melara, Roque nunca se pudo separar al poeta del luchador, al novelista del combatiente. Fue un romántico, por su estilo de vida y el amor a su paí­s

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               “Tus restos realmente están diseminados,
              hechos sabia en este terruño llamado patria;
              en cada lamento de pobreza de mi pueblo;
              en la milpa que sustenta al campesino;
              en cada grito de lucha organizada,
              en la mirada de un niño que sueña;
              en el corazón de los jóvenes
              que siguen tu ejemplo.”
 José Vicente Cuchillas Melara

Vida universitaria

En mayo se cumplen dos fechas importantes en la vida de nuestro compañero Roque Dalton Garcí­a. 43 años de su asesinato (10 de mayo de 1975) y 83 años de su natalicio (14 de mayo de 1935). Es algo así­ como el alfa y omega de un volcán en erupción.

La vida pública de Roque Dalton inicia en el periodo de gobierno del militar Oscar Osorio que habí­a iniciado su gobierno en 1950 y finalizarí­a en 1956.

Desde muy joven Roque Dalton manifestó su inquietante espí­ritu creativo e indómito. A partir de sus 19 años, cuando inicia sus estudios universitarios, es cuando empieza a desarrollar verdaderamente su creatividad poética, su compromiso con la lucha del pueblo salvadoreño.

Su primera experiencia universitaria se da cuando lo mandan a estudiar a la Universidad de Chile en 1953, la cual le da un giro copernicano a la forma de ver la realidad social y su vida.

En 1954, a la edad de 19 años, se incorporación a la carrera de Derecho en la Universidad de El Salvador. Una de las primeras cosas que hace es ingresar a la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU). En 1955, fungió en la directiva provisional del Cí­rculo deportivo Universitario.

En 1956 que inicia el gobierno del militar José Marí­a Lemus que desarrolla una polí­tica represiva en contra del movimiento popular que cuestionaba su polí­tica capitalista del periodo, Roque empieza hacer uno de las voces que enfrentó a la dictadura.

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En  1956 Roque se integró al grupo conformado por los literatos Manlio Argueta, José Roberto Cea, Roberto Armijo, Álvaro Menéndez Leal y Tirso Canales, entre otros, a los que posteriormente ítalo López Vallecido bautizó como la Generación comprometida, que tomó por nombre Cí­rculo Literario Universitario. Su desarrollo en la poesí­a se da dentro del Cí­rculo, convirtiéndose en una de las voces más influyentes de este grupo.

Ese mismo año dio impulso al surgimiento del Teatro Universitario -con el que participó en la puesta en escena de La alondra, pieza de Jean Anouilh basada en la vida de Juana de Arco. Fungió como secretario de la primera comisión del Congreso Estudiantil Universitario, desarrollado en junio de ese año.

En 1958 formó parte de la representación de los estudiantes universitarios en el Seminario Nacional de Educación Moral, promovido por el Ministerio de Cultura y en el que los jóvenes escritores y futuros profesionales asentaron, entre las conclusiones del encuentro, que una de las causas de la inmoralidad nacional era la pobreza de las mayorí­as populares.

En  1959 se desempeñó como codirector de la revista estudiantil Ciencias Jurí­dicas y Sociales, de la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador.

Su experiencia universitaria que duró 6 años (1954 a 1960) fue muy intensa, por la dinámica que se mantení­a por el alto nivel  de participación polí­tica académica de la época. Le permitió un estudio  profundo del marxismo, que le dio el fundamento teórico y metodológico necesario para desarrollar su producción literaria y su práctica polí­tica ideológica hasta el último dí­a de su vida.

Formación polí­tica literaria

Desde  1953, por su habilidad en la escritura desarrollada en la poesí­a incursiona al análisis polí­tico y en forma empí­rica al periodismo. En la  Universidad de Chile colabora con una revista universitaria. Como parte  de ese trabajo tuvo la oportunidad de entrevistar al muralista y comunista mexicano Diego Rivera. Quien lo invitó a estudiar el marxismo,  invitación que acepta con vehemencia.

Desde 1955 publicó en varios medios de comunicación tales como la Revista La universidad, Gallo gris, Letras de Cuzcatlán, Diario Latino, La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy, Vida universitaria, Marcha, Tláloc, La pájara pinta, El caimán barbudo y más.

Colaboró como reportero y redactor en varios  periódicos del paí­s: Entre junio de 1955 y julio de 1956 fue corredactor del periódico de la AGEUS Opinión estudiantil. colaboró en periódicos como El Independiente, Abril y Mayo (del Partido Revolucionario Abril y Mayo ““PRAM), La Jodarria, tribuna libre, que eran  una tribuna crí­tica de la realidad del paí­s y opositores al gobierno de  Marí­a Lemus que impulsaba una polí­tica de exclusión social para beneficiar los intereses de la clase dominante de la época.

En 1956 También tuvo su experiencia como redactor para Teleperiódico (primer noticiero televisivo del paí­s) que estaba a cargo de su amigo Álvaro Menéndez Leal. En 1959 acompaño como periodista a Menéndez Leal a  la reunión anual de la Organización de Estados Centroamericanos (OEA) realizada en Chile.

Vea la galerí­a fotográfica: Un poeta entre los muros: 83 años de Roque Dalton.

En  1957 cuando participó en el VI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad organizado en la Unión Soviética (URSS), Dalton se quedó en la URSS invitado por la Unión de Escritores de la URSS junto a otros literatos como Miguel Ángel Asturias, a quien los integrantes del Cí­rculo tení­an en alta estima.

En 1958, fue reporte del programa noticioso y crí­tico Mediodí­a de la radio YSKL que era dirigido por el Dr. Oswaldo Escobar Velado. Durante las transmisiones sabatinas, ese espacio radiofónico difundí­a el suplemento cultural Toro de espuma: antologí­a de la palabra. Por el nivel de sus crí­ticas, el espacio informativo y su complemento cultural fueron censurados pocos meses más tarde por el Gobierno de Lemus.

En 1962 se trasladó por segunda vez a Cuba para asistir a la Conferencia de  los Pueblos como delegado salvadoreño, y se quedó viviendo en La Habana  por un año. En ese año trabajó en la Radio Habana Cuba, Casa de las Américas y en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Por su amistad con Fayad Jamí­s, colaboró en el periódico Hoy y también publicó la obra El mar en la editorial La Tertulia.

En 1963 ganó en Cuba una mención honorí­fica por parte de Casa de las Américas con el poemario El turno del ofendido y salió a la luz su monografí­a El Salvador.

En  1967 en Checoslovaquia conoció a Miguel Mármol, a quien entrevistó para  hacer el libro Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador, que se publicó en 1972.

En 1969, regresó a Cuba y ganó el Premio de Poesí­a Casa de las Américas por el libro Taberna y otros lugares, el más  celebrado por los crí­ticos de su obra. La vida intelectual en la isla se volvió intensa. En esos años logró terminar su obra Un libro rojo para Lenin y Las historias prohibidas del pulgarcito. Sin embargo, crecí­a el dilema personal de incorporarse al proceso revolucionario en su paí­s o dedicarse a su trabajo literario.

Para 1972 publicó un artí­culo en la revista Marcha, donde denunciaba el intervencionismo yanqui en las elecciones salvadoreñas en las que la dictadura haciendo fraude, le arrebata el gane a la Unión Nacional Opositora (UNO).

Desde  su primer exilio en México, Dalton se convirtió en el autor más conocido de El Salvador, y era considerado el lí­der de su generación, y por tanto muy polémico. Ha sido considerado el máximo exponente de la poesí­a social revolucionaria en El Salvador y el más influyente escritor  en la segunda mitad del siglo XX en nuestro paí­s. Llega a ser considerado una de los mejores representantes de la poesí­a en Latinoamérica.

La creación literaria de Roque Dalton comprende 13 poemarios, una novela, un testimonio, alrededor de tres piezas de teatro, cuentos, reseñas crí­ticas, ensayos literarios y polí­ticos, gran parte de ellos dispersos en revistas. Parte de su poesí­a ha sido traducida al inglés, francés, checo, ruso e italiano.

Roque logra  integrar la expresión literaria que manejaba a la perfección a su actividad polí­tica ideológica. En la entrevista con Mario Benedetti reconoce que todo lo que escribí­a estaba comprometido con una manera de ver la literatura y la vida a par¬tir de la más importante labor como hombres: la lucha por la liberación del pueblo. En un poema lo deja claramente planteado: “Poesí­a, perdóname por haberte hecho comprender que no estás hecha sólo de palabras”. Tiene el mérito de haber sido el primero en el paí­s de hablar sobre la conformación social y económica que describí­a con cruda realidad la situación sin dejar escondido nada y  sin ser amable con los culpables de la situación. Siempre tuvo como principal preocupación el destino de El Salvador. Se le considera el máximo exponente de la poesí­a revolucionaria en El Salvador y uno de los  literatos más influyentes de nuestro paí­s.

Abogado

Se  pueden destacar como parte de su experiencia de abogado dos hechos relevantes. En 1959 fue parte de un equipo de abogados de la acusación en el sonado juicio contra el comandante policial Adán Torres Valencia y  José Urí­as Orantes, acusados de asesinatos y torturas en contra de varias personas. Ganando el caso. En 1960, Dalton, tras ganar un juicio en contra suya y obtener su libertad, organizó a los estudiantes de Derecho para asumir a defensa ante los tribunales de varios presos de escasos recursos que conoció mientras estuvo encarcelado.

Cárcel y exilio

Su  calvario de capturas y expulsiones del paí­s comienzan el 14 de diciembre de 1959 cuando fue capturado y encarcelado por participar en la protesta contra el Presidente Lemus. Debido a que la dictadura no lo querí­a librar, su esposa tuvo que interponer un recurso de exhibición personal ante la Corte Suprema de Justicia, él en unión con el obrero Carlos Hidalgo, que también estaba preso, sostuvieron una huelga de hambre por su libertad. Tras el proceso legal, Dalton quedó libre el 7 de enero de 1960.

Lea además: Roque Dalton: Unos dí­as después de la fuga.

La  siguiente captura de Dalton fue en octubre 1960. Pese a que fue condenado a la pena de muerte, esta no se consumó debido a que en octubre se derrocó al presidente Marí­a Lemus. Pero, a principio de 1961 el Directorio Cí­vico-Militar, que habí­a derrocado a la Junta, fue nuevamente capturado y expulsado hacia México.

En 1964 cuando este  en el gobierno del militar Julio Rivera, Roque volvió a ser capturado por la policí­a y acabó expulsado del territorio. Retornó en junio de ese  año y volvió a ser capturado el 4 de septiembre. En esta oportunidad fue encarcelado en la ciudad de Cojutepeque. Fue sometido a interrogatorio por parte del agente de la CIA Harold F. Swenson, le cuestionó sobre sus ví­nculos con Cuba y de paso le propuso trabajar como  espí­a para la agencia, Roque se negó. El 25 de octubre se escapó de la cárcel, aprovechando que las paredes de la cárcel estaban debilitadas por causa de unos sismos.

La última captura y encarcelamiento que  sufrió Roque fue la del ERP en mayo de 1975. En esta oportunidad ya no le fue perdonada su vida, fue cobardemente asesinado por sus “camaradas”.

Lucha armada

el tema de la lucha armada. Roque tuvo dos momentos importantes de participación. El primero  se da en el marco de dos acontecimientos relevantes en 1961, cuando el PCS define la estrategia militar para enfrentar a la dictadura militar que recién se habí­a instaurado con el Directorio Cí­vico Militar que defendí­a los intereses de la oligarquí­a cafetalera. Dalton fue uno de los primeros jóvenes que se fueron a entrenar militarmente a Cuba a principios de los años 60″™s. el otro acontecimiento en ese momento fue la amenaza de invasión que estaba recibiendo Cuba por parte de EEUU, que  al final se concretizó en la Bahí­a de Cochinos. Estas experiencias sirvieron para que Roque considerara la lucha armada para combatir las dictaduras en América Latina.

El  segundo momento es cuando se debate en el interior del PCS en 1969 sobre la estrategia de lucha que debe seguir la izquierda en El Salvador. El PCS decide seguir con la estrategia electoral. Roque cuestiona esa decisión y los acusa de ubicarse a la «derecha del movimiento revolucionario». Un grupo disidente del Partido conforman dos  grupos polí­ticos militares: las FPL y el ERP que plantean la lucha armada como estrategia para la toma del poder. Su mejor aporte en ese debate lo dejó condensado en varias de sus obras tales como Un libro levemente odioso y “Un libro rojo para Lenin”. En 1970 Roque decide renunciar al PCS; al año siguiente renuncia al comité de colaboración de  Casa de las Américas y toma la decisión de incorporarse a la lucha armada en EL Salvador.

A finales de 1973, en el periodo de Gobierno del militar Arturo Armando Molina, a la edad de 38 años, Roque Dalton, usando el seudónimo de Julio Dreyfus Marí­n, regresó a El Salvador y se incorpora al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Al principio colaboró con gran compromiso con la organización en la formación de cuadros aprovechando su capacidad intelectual. Además, trabajó en actividades de propaganda y redacción de folletos polí­ticos.

Roque  nunca se pudo separar al poeta del luchador, al novelista del combatiente. El guerrillero le ganó al poeta: Dalton decidió volver a El  Salvador a pelear por la revolución.

Su asesinato

Dentro  del ERP se dio una fuerte discusión sobre la estrategia de lucha, además de la disputa de liderazgo. Se conformaron dos tendencias: la tendencia frentista que plateaba la insurrección armada que estaba liderada por Ernesto Jovel, Lil Milagro Ramirez, Fernán Cienfuegos y Roque Dalton, que se oponí­a a la tendencia “Militarista” encabezada por Rivas Mira y Joaquí­n Villalobos, que más bien poní­a énfasis en la derrota militar.

Lea también: Volver a hablar del asesinato de Roque Dalton: Horacio Castellanos.

Como  parte de una maniobra del grupo de Mira y Villalobos, para derrotar la tendencia frentista, se captura a Roque Dalton junto al compañero Pancho  (José Armando Arteaga) el 13 de abril, bajo varias acusaciones: encabezar una tendencia pragmática y pequeña burguesa; y por tanto «revisionista”; ser agente cubano en el paí­s para infiltrar el movimiento guerrillero, se le acusó de pertenecer a la CIA, por el interrogatorio que le hizo la CIA años atrás. Además, se le acusó de faltas de indisciplina. El 10 de mayo el ERP estaba asesinando a Dalton y  a Pancho. Ese mismo dí­a los miembros de la otra tendencia fundaron la Resistencia Nacional y por parte del ERP ordenó la persecución en contra  de dichos miembros, que por suerte la situación no desencadenó en una matanza.

En este pequeño recorrido sobre la biografí­a de Roque Dalton, ahora que conmemoramos el 43 aniversario de su asesinato, junto al compañero Pancho (José Armando Arteaga). Nos permite constatar la increí­ble creatividad que él tuvo para asumir su compromiso con la lucha  del pueblo salvadoreño. Supo articular su labor literaria a su trabajo polí­tico. Él nos deja expresado su encarnizado amor por la patria que la  amaba y sufrí­a entrañablemente. Era todo un patriota en el buen sentido  de la palabra. A él le debemos le debemos el mayor trabajo literario, polí­tico y cultural para hacer un rescate de nuestra verdadera identidad  como salvadoreños/as. Por eso debemos hacerles los honores como héroes nacionales. Debemos hacer un rescate de toda su obra literaria, polí­tica  e ideológica para nutrirnos.

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Debemos  hacer un serio esfuerzo por acercar a Roque a los jóvenes del paí­s para  que conecten con la obra y su vida ya que tienen encarnado ese espí­ritu  juvenil que puede ayudar a los jóvenes a orientar sus vidas de mejor manera; alejarlos de la mentalidad de hacia el compromiso con la sociedad.

Dalton nos deja un rico legado de salvadoreño comprometido que todos/as debemos retomar. Especialmente en este momento  en que se siente que la derecha está recuperando plenamente el poder institucional del Estado para profundizar la ejecución de la polí­tica neoliberal. Por eso en estos dí­as de su aniversario la mejor manera de conmemorarlo es hablar de cómo podemos organizarnos y desarrollar una estrategia creativa, coherente de lucha que nos permita estratégicamente  derrotar a la derecha y su embestida neoliberal.

Por eso decimos que Roque Dalton es la energí­a vital que nos proyecta el horizonte con esperanza.

Vea: Homenaje fotográfico d Roque Dalton

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José Vicente Cuchillas Melara
Decano Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador
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