Por Alonso Rosales.
Moscú, 5 de noviembre de 2025. — El presidente ruso, Vladímir Putin, marcó este miércoles un nuevo punto de tensión en la carrera armamentista global al ordenar a su Gobierno preparar propuestas para una eventual reanudación de los ensayos nucleares, en respuesta al anuncio del mandatario estadounidense Donald Trump, quien días atrás comunicó su intención de hacer lo mismo.
Durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad ruso, transmitida en directo por la televisión estatal, Putin instruyó a los ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores, junto con los servicios de inteligencia, a elaborar “propuestas consensuadas” sobre la posible preparación de pruebas nucleares.
“Doy instrucciones para recabar información adicional, analizarla en el Consejo de Seguridad y formular propuestas sobre el inicio de los trabajos de preparación de ensayos de armas nucleares”, declaró el presidente ruso desde el Kremlin.
Sin embargo, Putin matizó que Moscú seguirá evitando realizar pruebas mientras las demás potencias nucleares mantengan su compromiso de no hacerlo. Recordó además sus palabras ante la Asamblea Federal en 2023, cuando advirtió que Rusia respondería con acciones equivalentes si Estados Unidos o cualquier otro Estado rompía el acuerdo internacional que prohíbe los ensayos.
El ministro de Defensa, Andrei Belousov, fue más contundente y señaló que “es aconsejable prepararse de inmediato para realizar pruebas nucleares a gran escala”, sugiriendo incluso el uso de las instalaciones del Ártico como posible sede para futuros ensayos.
Reacción tras el anuncio de Trump
El 30 de octubre, Trump publicó en su red Truth Social que había instruido al Departamento de la Guerra a “comenzar pruebas de armas nucleares sobre una base de igualdad”, citando supuestos programas de otros países. Su mensaje generó confusión sobre si se trataba de detonaciones reales o simples ejercicios técnicos.
Dos días después, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aclaró que las maniobras aludían a “explosiones no críticas” y “pruebas de sistemas”, aunque el propio Trump, en una entrevista con CBS, confirmó que su intención era “probar armas nucleares como lo hacen otros países”.
La reacción internacional fue inmediata. La ONU reiteró que los ensayos nucleares “no pueden permitirse bajo ninguna circunstancia” y advirtió del “riesgo alarmantemente alto” de una guerra nuclear.
Un escenario de creciente rivalidad
La decisión rusa llega pocos días después de que Putin anunciara el éxito de las pruebas del dron submarino de propulsión nuclear Poseidón y del misil crucero Burevestnik, ambos catalogados como armas “invencibles” por el Kremlin.
Rusia no realiza ensayos nucleares desde la caída de la Unión Soviética en 1990, mientras que Estados Unidos ejecutó su última prueba en 1992. El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) prohíbe toda explosión nuclear en el planeta y cuenta con 187 signatarios y 178 ratificaciones.
China, por su parte, reafirmó su compromiso con los acuerdos internacionales. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, aseguró que Pekín “mantiene una política de desarrollo pacífico y de no uso de armas nucleares”.
Con este nuevo movimiento, el equilibrio nuclear global parece entrar en una fase de incertidumbre, donde tanto Washington como Moscú vuelven a situarse frente a frente en un terreno que el mundo creía superado.


