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viernes, 30 de julio del 2021

¿Pueden las maras convertirse en movimientos sociales?

Según especialistas, las pandillas solo son un sí­ntoma de los grandes problemas que existen en la sociedad

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Los cientí­ficos sociales de la academia estadounidense, David Brotherton y Luis Barrios, afirmaron que las maras pueden convertirse en movimientos sociales con distintas formas de expresión no violenta. Según los especialistas, esto puede lograrse a través del diálogo y negociación con el Estado y sociedad.

Brotherton y Barrios dieron sus declaraciones en un evento donde presentaron su libro “Las Pandillas como Movimiento Social", en el cual revelan la historia de la creación de dos pandillas latinas radicadas en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos: los Kings y Queens, quienes lograron convertirse en movimientos sociales.

En dicho escrito se narra la historia de dichas organizaciones como grupos reprimidos que fueron demonizados y excluidos por la sociedad, sin embargo se reusaron a ser reprimidos por un sistema dominante y reconstruir una nueva identidad, según los escritores.

“La reconstrucción de una identidad grupal, el ingreso a una polí­tica citadina y la interacción continua con diversos grupos étnicos, organizaciones cí­vicas y diferentes movimientos sociales, son factores que pueden convertir a una pandilla en una grupo colectivo no efí­mero y organizado”, acotaron los cientí­ficos.

En el caso de El Salvador, los académicos manifestaron la importancia de que la sociedad cambie el paradigma de lo que se entiende como “bajo mundo” para entender el verdadero significado de una pandilla, que son consideradas estrictamente criminales. Para ellos, lo anterior podrí­a dar paso a una visión liberadora para la juventud del paí­s.

Además añadieron que el Estado y la sociedad deben dar oportunidades de diálogo y negociación con los mismos para conocer sus peticiones, expectativas y esperanzas, y abonar así­, a que dichos grupos puedan ser de servicio para la sociedad.

“Creemos en el diálogo y negociación permanente, las pandillas no son un problema, sino más bien un sí­ntoma y por eso seguimos reproduciéndolas, pues solo damos calmantes para quitar el dolor, por eso la necesidad de estudiar y entender el contexto social, polí­tico, económico y cultural y hasta espiritual de las maras” sostuvieron Brotherton y Barrios.

Expertos en temas de seguridad del paí­s han analizado por mucho tiempo la participación de las pandillas en la sociedad, acotando que han tenido un acercamiento a la palestra polí­tica. No obstante, afirman que lo anterior es por medio de  control poblacional, presiones al Gobierno y el uso instrumental de la violencia.

 “Son autoridades polí­ticos ilegales que imponen su poder y dominio en territorios. Forman parte de las directivas comunales, en muchos casos, administran bienes de la comunidad, han tomado control de los portones de ingreso de  colonias y de la contratación de los servicios de seguridad privada, además de negociar con cualquier agente del Estado sobre la cobertura de servicios en dichos territorios”, afirmó recientemente la experta en temas de violencia, Jeannette Aguilar.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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