Por Redacción ContraPunto
La sequía ya provoca pérdidas agrícolas y amenaza los medios de vida de cientos de productores. Las autoridades advierten que las cosechas podrían no alcanzar los resultados esperados, mientras el país refuerza las medidas para proteger el agua y la seguridad alimentaria.
La situación climática de El Salvador se ha vuelto sumamente preocupante debido a los efectos del fenómeno de El Niño, que está intensificando el déficit de lluvias, elevando las temperaturas y provocando pérdidas en diferentes zonas agrícolas del país.
El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, calificó de crítica la situación que enfrentan algunos agricultores, después de las evaluaciones realizadas durante julio y agosto para determinar los daños ocasionados por la sequía.
“Definitivamente esta es una situación crítica”, afirmó el funcionario, al señalar que ya se registran pérdidas en determinados lugares y que algunas cosechas podrían no alcanzar el rendimiento esperado. Sus declaraciones fueron difundidas el 13 de octubre por el periódico Diario El Mundo
El diagnóstico refleja un problema que va más allá de las condiciones meteorológicas: la falta de agua amenaza la producción agrícola, los ingresos de las familias rurales y la cosecha de alimentación para la población
Alerta roja y emergencia nacional por la sequía

La gravedad del escenario llevó a Protección Civil a declarar alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en agosto. Posteriormente, el 7 de octubre, la Asamblea Legislativa aprobó declarar estado de emergencia nacional durante seis meses, con posibilidad de prórroga conforme a las condiciones legales establecidas.
La declaratoria de emergencia busca facilitar la coordinación entre las instituciones públicas y fortalecer la respuesta ante los efectos de la crisis climática, particularmente en las comunidades con mayor vulnerabilidad hídrica y dependencia de la agricultura.
De acuerdo con la información oficial de Protección Civil, el fenómeno de El Niño podría fortalecerse hasta alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte hacia finales de 2026 y comienzos de 2027. Las previsiones climáticas también advertían sobre precipitaciones inferiores a lo normal en buena parte del territorio nacional.
El corredor seco, entre las zonas más vulnerables

Uno de los territorios que más preocupa a las autoridades es el corredor seco salvadoreño, donde la irregularidad de las lluvias y las temperaturas elevadas incrementan el riesgo de pérdidas en los cultivos.
La reducción de la humedad del suelo afecta especialmente a los productores que dependen de las precipitaciones para cultivar maíz y frijol. Cuando las lluvias no llegan en los momentos necesarios para el desarrollo de las plantas, los agricultores pueden perder parte de sus cosechas, reducir sus ingresos y enfrentar dificultades para financiar la siguiente temporada agrícola.
El impacto también puede extenderse a la ganadería, las fuentes de abastecimiento de agua y las economías locales que dependen de la actividad agropecuaria.
Por ello, la crisis requiere una respuesta que combine la atención inmediata a las familias afectadas con medidas de adaptación para las próximas temporadas agrícolas.
Seguridad alimentaria: el desafío que viene

La advertencia de Protección Civil plantea un desafío para el Gobierno: evitar que las pérdidas agrícolas se conviertan en un problema más amplio de seguridad alimentaria.
Entre las medidas contempladas en la declaratoria oficial figuran el monitoreo permanente de las fuentes de agua, el fortalecimiento de las reservas y los sistemas de abastecimiento, la asistencia técnica a los productores y la adopción de mecanismos de apoyo para las familias en condiciones de mayor vulnerabilidad.
La efectividad de estas acciones dependerá de que la ayuda llegue oportunamente a los agricultores afectados y de que las instituciones mantengan una evaluación transparente de las pérdidas y de las necesidades de las comunidades.
También será importante informar sobre la disponibilidad de granos básicos, la evolución de los precios y las medidas que se adopten para proteger a los hogares con menores ingresos.
Una crisis que exige prevención y respuestas concretas
La situación descrita por Luis Alonso Amaya confirma que El Salvador enfrenta una amenaza climática con consecuencias económicas y sociales. El fenómeno de El Niño no solo altera las condiciones meteorológicas: puede comprometer la producción de alimentos, los ingresos rurales y el acceso al agua.
El país necesita combinar la atención de emergencia con inversiones en almacenamiento de agua, sistemas de riego eficientes, conservación de suelos, semillas adaptadas a condiciones de sequía y mejores mecanismos de información climática para los productores.
La prioridad es proteger a las familias afectadas y reducir el riesgo de que las pérdidas agrícolas se profundicen. La declaratoria de emergencia constituye un instrumento de respuesta, pero sus resultados deberán medirse por la capacidad de las instituciones para atender las necesidades reales de la población y prevenir daños mayores.
El desafío inmediato consiste en transformar las alertas y los diagnósticos técnicos en acciones concretas que protejan la producción nacional, los medios de vida de los agricultores y la seguridad alimentaria de los salvadoreños.
Fuentes consultadas
- Dirección General de Protección Civil de El Salvador: Declaratoria de alerta roja por sequía meteorológica y agrícola.
- Asamblea Legislativa de El Salvador: Pleno declara emergencia nacional tras sequía meteorológica y agrícola por fenómeno de El Niño.


