spot_img
spot_img
martes, 11 de mayo del 2021

Proponen desarme para construir una cultura de paz en el país

Existe una relación directa entre las muertes violentas y la circulación de armas de fuego. Para este año, se calcula que circulan 149 mil armas en el país.

spot_imgspot_img

El Salvador es uno de los países con índices alarmantes de violencia social, particularmente de violencia armada. Entre los años 2015 y 2019 se han registrado 20,974 homicidios, de los cuales el 79.77% fueron cometidos con armas de fuego (casi 17 mil homicidios). El mayor número de incidencias de muertes violentas ocurrió en personas entre los 15 a 29 años, quienes representan 50.33% del total de las muertes acaecidas en los últimos 5 años.

En ese contexto, la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derechos (FESPAD), la Fundación Red de Sobrevivientes y Personas con Discapacidad e IM Swedish Development Parner presentan la investigación denominada “Impacto de las armas pequeñas y ligeras en la seguridad pública, cultura de paz y desarrollo sostenible en la región norte de Centroamérica” en el foro regional “Desarme para construir la paz y el desarrollo sostenible”.


La investigación y el foro regional se enmarcan en una de las acciones del proyecto “Humanium Metal, transformando metales, transformando mentes”, que busca “contribuir al desarrollo de capacidades locales para la convivencia pacífica y la paz sostenible en El Salvador” mediante acciones para prevenir la violencia, reducir la circulación de armas de fuego y la atención de las víctimas de violencia armada; promoviendo –desde la sociedad civil- el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 16 "Paz, justicia e instituciones fuertes” que plantea “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”.

Guatemala reporta 52,023 muertes violentas en los últimos 5 años, de las cuales el 85.5% eran hombres y el 14.5 % mujeres, siendo el 43% de las víctimas, población entre los 18 y 29 años de edad. Casi el 80% de homicidios fue cometido con arma de fuego. Por su parte, en Honduras, en los últimos 14 años ocurrieron 71,687 homicidios y 74.5% de ellos se cometió con arma de fuego.

Saúl Baños, director ejecutivo de FESPAD, explicó que desde hace un año, están trabajando en un proyecto denominado “Humanium Metal”, que es un plan piloto orientado a la destrucción de armas de fuego y que, luego de un proceso judicial son fundidas y el metal es enviado a Suecia para transformarlo en material útil para la vida.


La iniciativa está proyectada para dos años; inició en marzo de este año y concluye en diciembre de 2020 y tiene tres objetivos fundamentales: frenar la violencia, fomentar la cultura de paz  y por último crear una capacidad dentro de los jóvenes para que se puedan formar profesionalmente.

También la atención de las víctimas de violencia armada es otro punto importante del proyecto.

“Muchas veces se tienen pocas estadísticas de personas que quedan impactadas por una bala con una secuela permanente o una discapacidad; por eso el estudio es importante porque recogerá esos datos”, dijo Baños.

El involucramiento del sector privado es otro elemento a tomar en cuenta. Porque con el metal obtenido con la fundición de las armas de fuego, se elaboran productos comerciales por ejemplo, relojes. Entonces la iniciativa logra un nivel de sostenibilidad de desarrollo interesante.

Existe una relación directa entre las muertes violentas y la circulación de armas de fuego. Para el 2019, se calcula que circulan más de 149 mil armas de fuego en El Salvador. En Guatemala, la cifra llega casi 600 mil. En Honduras, solo en los últimos 5 años, se registraron más de 107 mil armas de fuego. A ello debe sumarse la circulación de armas ilegales, cuyas cantidades no son exactas en ninguno de los países.

Además de los homicidios, la circulación de armas de fuego está relacionada también con el cometimiento de otros ilícitos, como lo son las lesiones, robos, amenazas, entre otros.

De manera particular, las lesiones causadas con armas de fuego tienen secuelas físicas y psicológicas de gran magnitud, con incidencia directa en su calidad de vida, además de un impacto económico en virtud de la atención médica y psicosocial que ello requiere.

spot_imgspot_img

También te puede interesar

spot_img

Últimas noticias